Si alguien de hace 20 años pudiera ver cómo vivimos hoy, probablemente pensaría que estamos un poco locos.
Nos despertamos y lo primero que hacemos es mirar el celular. Si estamos aburridos, abrimos TikTok o Instagram. Si queremos saber algo, lo buscamos en internet. Incluso cuando estamos con nuestros amigos, muchas veces terminamos mirando una pantalla.
Y lo curioso es que los jóvenes siempre hemos sido criticados por algo.
Existe una frase que se le atribuye a Sócrates que dice: “La juventud tiene malos modales, desprecia la autoridad y no respeta a los mayores. Prefiere hablar en lugar de hacer ejercicio”. Aunque la frase suele atribuirse a Sócrates, su origen exacto es discutido.
Lo interesante es que, aunque fue escrita hace muchísimo tiempo, suena bastante parecida a algunas críticas que escuchamos hoy.
Antes se decía que los jóvenes hablaban demasiado, no respetaban a los mayores o perdían el tiempo. Hoy escuchamos cosas como: “Los jóvenes solo viven pegados al celular”, “ya nadie quiere hablar cara a cara” o “las redes sociales están dañando a esta generación”.
Pero, ¿realmente somos una generación peor?
Una nueva forma de vivir
Creo que no necesariamente.
Simplemente estamos creciendo en un mundo diferente.
Nuestros padres y abuelos tuvieron otras formas de comunicarse, aprender y divertirse. Nosotros tenemos internet, redes sociales, videojuegos, inteligencia artificial y acceso a millones de personas e ideas desde un celular.
Eso también tiene cosas negativas. Podemos pasar demasiado tiempo conectados, compararnos con los demás o dejar que los algoritmos decidan qué vemos.
Pero también podemos aprender algo nuevo en segundos, conocer otras culturas y encontrar personas que comparten nuestros mismos intereses.
Entonces, ¿qué cambió?
Quizás el problema no sea que la juventud esté peor.
Quizás cada generación simplemente mira a la siguiente y piensa:
“Antes las cosas eran mejores.”
Sócrates ya hablaba de una juventud que, según él, tenía malos modales y prefería hablar en lugar de hacer ejercicio. Miles de años después seguimos teniendo conversaciones muy parecidas, solo que ahora el “hablar demasiado” puede significar pasar horas chateando o publicando en redes.
La tecnología cambió nuestras costumbres, pero una cosa sigue siendo igual:
los jóvenes siempre han sido diferentes a la generación anterior.
Y probablemente eso no sea algo malo.
Tal vez la cultura digital no está destruyendo a nuestra generación.
Tal vez simplemente estamos creando una nueva forma de vivir.