𝕮𝖆𝖕𝖎𝖙𝖚𝖑𝖔 𝟕: 𝕽𝖔𝖘𝖆 𝖆𝖟𝖚𝖑.
—¿Entonces también eres humana?
Akari siguió caminando sin responder.
—Oye, te hice una pregunta.
—Y yo decidí no responderla.
—Eso fue muy grosero.
—Y tú me confundiste con un hombre.
Tomó un libro de una estantería que había dentro del edificio.
—Bien, quédate parada ahí. Voy a hacer un hechizo de magia bien chulo.
—Bien... supongo.
—¿No será peligroso para ella, Akari? —preguntó Yujun.
—Nah, va a estar bien.
Alzó una mano frente a mí mientras yo la miraba confundida.
—ꓤǝʌǝɹsǝ ɯɐƃı̣ɔ sdǝןן: qopʎ ɯɐƃı̣ɔ
—¡¡¿QUÉ RAYOS DIJISTE?!!
Mi visión se volvió borrosa por unos segundos.
Uno.
Dos.
Tres.
Cuatro.
Cinco.
Entonces todo volvió a la normalidad.
Las cosas ya no parecían gigantes.
Había recuperado mi apariencia original.
—¡¡POR FIN!! Gracias, pero...
—¿Qué rayos dijiste hace rato?
—Una bruja nunca cuenta sus secretos.
—¿Eres una bruja?
—No es una bruja, solo hace hechizos. Un inca no se deja engañar tan rápido.
—No era necesario que dijeras otra vez que eres un inca.
—Oye, pequeña, no le digas eso a Yujun. Es el hombre más masa de pan que he visto.
Akari comenzó a reírse a carcajadas.
—Una cosa. Yo te di algo, así que tú también debes darme algo a cambio. Quiero que me acompañes a misiones.
Me abrazó por los hombros mientras su largo cabello azul caía sobre mí.
Quería negarme.
De verdad quería negarme.
Pero esos intensos ojos azules me observaban fijamente.
Además, ella me había hecho un favor.
—Supongo que sí.
Yujun, al escuchar mi respuesta, se alteró de inmediato.
—¡¡¿CÓMO VAS A LLEVAR A UNA DAMA INDEFENSA A TUS MISIONES PELIGROSAS?!! ¡¡NI AUNQUE YO TAMBIÉN FUERA, ESO SERÍA UNA LOCURA!!
—Pero, Yujun, ¿no recuerdas que yo también soy una bella dama?
Akari puso una expresión parecida a la de un gato burlón.
A veces me hacía pensar que esos dos se llevaban mal.
—TÚ ERES UN HOMBRE, NO UNA MUJER.
—¿Eh? ¿Pero no dijiste que eras mujer, Akari?
—Se refiere a mi pasado...
—¡¡NO ME IGNOREN, OIGAN!!
—¡¡YA ESTÁ DECIDIDO, VAMOS A LA MISIÓN!! ¡JAJAJA!—me abrazó con más fuerza y me sacó del edificio.
Y fue entonces cuando me di cuenta de algo.
Había una motocicleta.
Yujun ya no insistió.
Parecía rendido.
Creo que cuando Akari toma una decisión, ya no hay forma de hacerla cambiar de opinión.
—Vinder, sube a la moto. Tú vas adelante y yo me pondré detrás de ti para que no te caigas.
Se acercó y susurró en mi oído:
—Si no, Yujun hará un escándalo. Es demasiado sobreprotector con las mujeres.
Luego se separó de mí y miró a Yujun.
—Yujun, tú vas atrás. Tú no importas.
—¡¡AY, SÍ, CLARO!!
Después todos subimos a la motocicleta.
Nunca me había subido a una.
Pensé que Akari conduciría despacio.
Qué ingenua fui.
Uno.
Dos.
Tres.
La motocicleta salió disparada fuera del mercado.
—¡¡AAAAAAAAAAAAAA!!
—¡¡WOOOOHOOO!!
—¡¡AKARI, BAJA LA VELOCIDAD!!
—¡¡NO ESCUCHO NADA POR EL VIENTO!!
—¡¡ESO ES PORQUE VAS DEMASIADO RÁPIDO!!
—¡¡EXACTO!!
Salimos del mercado y aparecimos en lo que parecía un enorme parque lleno de flores.
¿Y cómo llegamos hasta ahí?
Ni idea.
La moto iba tan rápido que apenas podía distinguir el paisaje.
Ahora que habíamos llegado al destino, Akari se dedicaba a recoger unas flores bastante extrañas mientras yo estaba ocupada vomitando por la velocidad.
Yujun, por otro lado, estaba regañando a Akari.
—Al menos no se cayó, ¿no? Deberías darme las gracias.
—¡¡¿GRACIAS DE QUÉ?!! ¡¡LA POBRE ESTÁ VOMITANDO!!
—Ay, ya no sé qué hacer contigo, hombre.
—Akari, una pregunta... ¿de dónde eres?—pregunté antes de volver a vomitar.
—¿De dónde soy? Soy de Corea. Tengo veintiocho años y soy del año 1998. ¿Algo más, señorita Vomitera?
—¡¡NO LE PONGAS APODOS, AKARI!!
—Ya, pero no te enojes. JAJAJA.
Guardó cuidadosamente una flor azul dentro de una canasta.
Al parecer, la misión consistía en recolectar plantas medicinales y flores decorativas.
Sinceramente, esperaba algo más emocionante.
Aunque considerando mi estado actual, quizás era mejor así.
Luego de descansar un poco, nos sentamos a tomar aire fresco.
Por suerte ya me sentía mejor.
Al menos había dejado de vomitar.
Yujun no estaba con nosotras. Se había ido a bañarse a un lago que quedaba cerca.
—Oye, Akari... ¿cómo llegaste aquí?
—Por una maldición que tiene mi familia.
—¿La maldición de la familia Yuki?
Akari levantó la mirada.
—¿Cómo sabes eso?
—Antes de llegar aquí, mi amiga Kiomoto me habló de esa maldición. Era la historia de un hombre que revivió a su esposa, ¿no?
—...
—¿Akari?
Sus ojos azules descendieron lentamente hacia el césped.
Y entonces recordó.
—Su hija es una mujer.
—¡¡¿UNA MUJER?!!
—Debe tratarse de un error.
—No, señor. Su hija es una mujer.
El hombre permaneció en silencio.
Luego observó a la pequeña Akari.
—Haré lo que sea necesario para convertirte en un gran hombre.
Cinco años después.
—Padre, ¿puedo ir a jugar con mis amigas?
—Tú eres un hombre. No puedes jugar con ellas.
—Pero...
—¿Acaso eres un cobarde?
—No, padre...
Tres meses después.
—¡¡PADRE, QUÉ LE PASA A MAMÁ?!!
—¡¡CÁLLATE!!
El hombre golpeó la mesa.
—¡¡TODO ESTO ES TU CULPA!!
—¿Qué...?
—¡¡POR TU CULPA TU MADRE MURIÓ!!
Su mano volvió a levantarse.
Como tantas otras veces.
—¡¡AKARI!!
Parpadeé.
—¿Eh?... ¿Qué pasó?
—Te quedaste pensando.
Miré alrededor.
Yujun ya había regresado del lago.
—¿Ya volvió?
—Sí. ¿En qué estabas pensando?
—No lo sé...
Miré el cielo por unos segundos.
—Creo que recordé algo importante.
—Bueno...
Vinder se puso de pie de golpe.
—¡¡ENTONCES HAY QUE REGRESAR A CASA!!
Me rodeó el cuello con un brazo mientras se reía.
—Vamos.
—¡¡Y ESTA VEZ MANEJA MÁS DESPACIO O ELLA VOLVERÁ A VOMITAR, AKARI!!
—¡¡BIEN, BIEN!! ¡JAJAJAJA!
Después de un buen viaje, esta vez Akari sí condujo más despacio.
Ahora mismo estamos durmiendo.
Bueno, yo no.
Aunque Akari tampoco dormía; estaba afuera.
Fue amable al dejarnos dormir en su casa, pero...
¿Los fantasmas duermen?
Me pregunto qué estará haciendo.
Akari observaba el cielo nocturno.
Luego miró hacia donde yo intentaba dormir.
Yujun ya estaba profundamente dormido.
Después volvió a levantar la vista hacia las estrellas.
—Padre...
𝕱𝖎𝖓 𝖉𝖊𝖑 𝖈𝖆𝖕𝖎𝖙𝖚𝖑𝖔...