𝕮𝖆𝖕𝖎𝖙𝖚𝖑𝖔 𝟔: 𝕰𝖑 𝖍𝖚é𝖘𝖕𝖊𝖉 𝖎𝖓𝖛𝖎𝖙𝖆𝖉𝖔
Escuché una voz seria pero cálida a mi lado.
—Por fin te despiertas, ¿Cómo estás, pequeña dama?
Mi corazón casi salió disparado de mi pecho.
Giré la cabeza tan rápido que me dolió el cuello.
Un hombre estaba sentado cerca de la cama.
Tenía una apariencia tranquila. No parecía peligroso.
Aun así...
—¡¡¿QUIÉN ERES?!!— grité mientras me cubría con una almohada como si fuera un escudo.
—Yujun.
—Eso no responde nada.
—Mi nombre es Yujun.
—Sigue sin responder nada.
El hombre suspiró.
—Encontré a una niña dormida sola en medio del mercado espiritual.
—Tengo veintitrés años.
—Claro.
—Lo digo en serio.
—Claro.
—¡¡LO DIGO EN SERIO!!
Se rió suavemente, una risa ligeramente burlona dirigida hacia mí.
—Mi nombre es Yujun. Soy un fantasma de clase 2C. ¿Entiendes, no? Por lo que veo, eres una humana. Una humana en un mundo donde la vida ya no existe.
—Ya, pero en serio... ¿tienes veintitrés años? Porque pareces una niña de seis o siete.
—No entiendo lo que dices, pero entonces... mis teorías estaban en lo correcto. Esto no es un sueño y, además, ¡sí! Tengo veintitrés años. Lo que pasa es que en este mundo del demonio tengo apariencia de niña.
—Qué curioso... otra humana.
Yujun se quedó pensativo por unos segundos.
—Pero bueno, conozco a alguien que podría ayudarte.
—¿Por qué me ayudas? Eso es muy raro.
—Admiro y respeto a las mujeres. Además, no me gustaría que una dama sufriera las consecuencias de los actos de otros fantasmas.
Hizo una pequeña pausa antes de añadir:
—Aunque parte de la culpa también es tuya.
—¿Puedes seguirme, bella dama?— inclinó la cabeza con una sonrisa amable.
Lo observé mejor.
Tenía aretes con forma de sol.
Cabello rubio.
Una sonrisa tranquila.
Y una ropa que parecía hecha con oro.
...
Un momento.
...
¿¡POR QUÉ CARAJOS ESTABA CASI SEMIDESNUDO!?
—¡¡¿Oye qué clase de ropa es esa?! ¡¡Casi no te cubre nada!! ¡¡Y POR QUÉ LLEVAS UNA FALDA DE ORO!!?
Yujun la miró confundido.
—¿Eh?
—¡¡EH NO, EXPLÍCAME!!
—Es ropa normal.
—¡¡ESO NO ES ROPA NORMAL!!
—En mi época sí.
—¡¡TU ÉPOCA ESTABA MAL!!
—¿¡QUÉ TE PASA!? ¿Acaso nunca viste a un inca en tu vida? ¿De qué época eres para no saber quién soy? ¿O eres una de esas... asiáticas, como se diga?
—¿Un inca?
—Sí.
—Además, sí soy asiática. ¿Y qué?
—Nunca escuchaste sobre los incas. Debes ser de otro país.
—Lo suponía.
—Bueno, no importa. Sígueme. Y perdón por alzarte la voz, me alteré.
Comenzó a caminar hacia la salida de la habitación.
Yo me quedé sentada en la cama unos segundos, observándolo.
Seguía sin confiar del todo en él.
Pero era la primera persona en ese extraño lugar que parecía querer ayudarme.
Con un suspiro, me levanté y decidí seguirlo.
Caminamos por los pasillos del lugar. Era como un hotel caro.
—Sobre lo que dijiste al inicio, ¿Qué es un fantasma de clase 2C? ¿Acaso los fantasmas se dividen en clases?— me incliné un poco más hacia él mientras caminábamos hacia la salida del hotel.
—Respecto a tu pregunta, sí. Los fantasmas se clasifican en cinco clases. Los de clase 5 son los más fuertes. Poseen habilidades especiales y son mucho más poderosos. A ver... ¿cómo te lo explico para que entiendas?
Se quedó pensando unos segundos.
—Son como los shinigamis. Algunos son buenos y otros malos.
—Ah...
—Los de clase 3 y 4 son bastante fuertes también. La mayoría son espíritus protectores. De hecho, casi nunca se habla de ellos porque pasan más tiempo en el mundo humano que aquí. Incluso muchos humanos creen en su existencia.
—¿Y los de clase 1 y 2? ¿Son malos o algo así?
Salimos finalmente del hotel y comenzamos a caminar entre los mercados.
—Los de clase 1 suelen ser personas fallecidas que todavía se aferran a algo. A veces se aferran a una persona, a un recuerdo o a un deseo.
Su voz se volvió un poco más seria.
—Algunos logran superarlo y seguir adelante. A esos se les conoce como fantasmas de oro.
—¿Y los otros?
—Los otros continúan aferrándose al mundo. Ellos son los fantasmas oscuros.
Miré alrededor antes de volver a observarlo.
—¿Son peligrosos?
—Algunos sí. Otros no. Muchos son buenas personas, pero pueden terminar lastimando a los demás sin darse cuenta.
—¿Y por qué tienen esas apariencias tan extrañas?
—No estoy completamente seguro. Creo que es por la forma distorsionada en la que ven el mundo... o quizá sea un castigo por negarse a partir.
Se encogió de hombros.
—La verdad, nadie lo tiene del todo claro.
—Los de clase 2, como yo, estamos aquí, en el paraíso de los fantasmas. No solemos molestar a los humanos. La mayoría provenimos de épocas muy antiguas.
—¿Y por qué eres 2C?
—Eres muy preguntona, ¿no? Bueno, eso también se divide en tres categorías: A, B y C.
—¿Cómo?
—Depende de la agresividad. Los de clase C no suelen ser agresivos. Los de clase A sí pueden serlo, así que ten cuidado con ellos.
—¡¡¿O SEA QUE LOS FANTASMAS SE DIVIDEN EN CINCO CLASES Y ESAS CLASES TAMBIÉN SE DIVIDEN EN TRES?!!
—Sí.
—¡¡ESO ES DEMASIADA INFORMACIÓN PARA MI CEREBRO!!
Me agarré la cabeza con ambas manos y la moví de un lado a otro.
—Lastimosamente sí, pero es información importante.
—Voy a necesitar un manual...
Yujun soltó una pequeña risa.
—Mira, ya llegamos.
Levanté la vista.
Frente a nosotros había un edificio viejo. Las paredes estaban cubiertas de hojas pegadas por todas partes. En algunas podía leerse claramente la palabra:
"MISIONES"
—¿Dónde estamos?
—Aquí suele trabajar la mujer que puede ayudarte.
—¿Una doctora?
—No exactamente.
—¿Entonces qué es?
—Creo que una bruja... o algo parecido.
Un individuo atractivo salió del edificio. Al verme, sonrió y me abrazó bruscamente.
—¡Por fin otra humana! Ya no seré la única. Mucho gusto, mi nombre es Akari. Veo que te trajo este inca.
—Qué guapo... DIGO, mucho gusto.
Akari puso una cara de ofensa nada disimulada.
—Sería "guapa". Akari es mujer.
Parpadeé varias veces.
—¿ES MUJER?
—Aunque me sorprende que te confundieras. Antes todos decían que parecía hombre.
—¡¡¿EN SERIO?!! ¡Una gran disculpa!
—No importa. Además, no me molesta que me confundan. Y tampoco me molesta que una niña me diga guapa.
Sonrió con tranquilidad.
A mi lado, Yujun comenzó a reírse a carcajadas.
—¿De qué te ríes?
—Es una niña, ¿no?
—Tengo veintitrés años. Pero en este mundo tengo apariencia de una niña de siete.
La sonrisa de Akari desapareció durante un segundo.
—Uy... perdón.
—...
—Entonces entra. Yo puedo ayudarte a recuperar tu apariencia normal.
—¿Te pasó lo mismo?
—Sí.
—¿Entonces también eres humana?
Akari tomó mi mano y comenzó a arrastrarme hacia el interior del edificio.
—Oye, espera...
Pero no respondió a mi pregunta.
Detrás de nosotros, Yujun simplemente siguió caminando con una sonrisa divertida.
𝕱𝖎𝖓 𝖉𝖊𝖑 𝖈𝖆𝖕𝖎𝖙𝖚𝖑𝖔....