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Dolor

levij
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El dolor no es como el sol, que calienta por igual y derrama su luz sobre todos, sin preguntar quién la recibe.

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El dolor

El dolor no es como el sol,
que calienta por igual
y derrama su luz sobre todos,
sin preguntar quién la recibe.

El dolor es como tú:
único,
irrepetible,
vivido solamente por ti.

Solo tú sabes dónde duele,
qué forma tiene,
qué nombre guarda,
aunque jamás encuentres las palabras
capaces de hacer que otro lo comprenda.

El dolor no tiene medidas,
no tiene relojes,
no conoce calendarios.
Simplemente llega.

Y cuando llega,
se incrusta en las venas
como si siempre hubiera vivido allí,
como si la sangre
lo hubiera estado esperando.

Se aprende a vivir con él.
Y mientras se vive,
él te cambia.

Hay quienes dicen
que el dolor nos hace fuertes;
hay quienes aseguran
que nos mata lentamente.

A mí no me dio fuerzas,
pero tampoco me permitió morir.

Simplemente se quedó.

Se adhirió a mi cuerpo
como el frío a la piel desnuda
en una noche interminable de invierno;
se metió bajo la carne,
debajo de los huesos,
hasta alcanzar ese lugar
donde el alma deja de gritar
porque ya no encuentra voz.

Y entonces comprendí
que nadie tiene derecho a medir el dolor de otro.

No existe un dolor más grande,
ni uno más pequeño.
Existe el dolor que te pertenece,
ese que solo tú conoces,
ese que nadie puede tocar
sin dejar huellas.

No siempre necesita lágrimas.
No siempre necesita tristeza.
A veces permanece en silencio,
sentado dentro de nosotros,
devorándonos lentamente
sin que nadie lo note.

Porque hay dolores
que no se lloran.

Se respiran.

Se esconden.

Se llevan.

Y quizá por eso
se vuelven tan íntimos,
tan profundamente nuestros,
que terminan convirtiéndose
en el único tesoro
que nadie puede arrebatarnos.

Un tesoro oscuro,
heredado del silencio,
que llevamos dentro
hasta que un día,
cuando volvamos a la tierra,
también el dolor
deje finalmente de pertenecernos.

Levi Jesus Diaz Echeverri

Thoughts

  • Anselma

    Mi mamá decía que cada quien sabe lo que trae en su morral, y nunca le pregunté qué traía ella. Leyendo la parte de los dolores que no se lloran y se llevan sin que nadie lo note, me acordé de ella sirviendo el café como si nada. Ahora pienso que eso era lo que llevaba.

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  • Flemancoholica

    Me gusta la visión que tienes acerca de este amigo íntimo que llega sin ser invitado y que se va sin avisar, el querido dolor.

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