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Despierto entre los dormidos

zeroangel

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Tengo palabras encerradas
que jamás se atrevieron a salir,
emociones que escondí en mi pecho
por miedo a no saber qué hacer con lo que sentí.

Aprendí a callar cuando quería gritar,
a sonreír cuando quería romperme,
a guardar tormentas detrás de mis ojos
y a fingir que nada podía dolerme.

Pero ¿quién escucha al que siempre comprende?
¿Quién ve las heridas detrás de la razón?
¿Quién recoge los pedazos de aquel que, por cuidar a todos,
se olvidó de escuchar su propio corazón?

Hay una rabia que no encuentra palabras,
una tristeza que no sabe llorar,
y un fuego que mantengo entre mis manos
porque temo que, al soltarlo, me pueda quemar.

No quiero convertirme en aquello que odio,
ni repetir las sombras que me hicieron crecer;
si la vida me enseñó a conocer el daño,
que también me enseñe a no devolverlo otra vez.

Porque puedo sentir que la sangre me hierve,
puedo perderme en la furia y la decepción,
pero aún existe algo dentro de mi pecho
que se niega a confundir la fuerza con el rencor.

Y aunque a veces me consuma la impotencia,
aunque me duela todo lo que no pude cambiar,
no nací para cargar culpas ajenas
ni para pagar deudas que no llegué a firmar.

Yo también fui un niño buscando respuestas,
un alma intentando entender el dolor,
sin saber que hasta las personas que dicen amarte
pueden herirte sin comprender lo que rompió su interior.

Y qué difícil es sentir cariño
por aquello que también te hizo sufrir,
entender las heridas de quien te lastima
sin olvidar las tuyas para sobrevivir.

Porque comprender no significa absolver,
ni amar significa tener que soportar;
hay dolores que merecen ser entendidos,
pero heridas que también debemos sanar.

A veces miro al pasado y me pregunto
cuántas palabras me tragué por temor,
cuántas veces escondí mi tristeza
para no despertar una tormenta mayor.

Y ahora que el tiempo me ha dado conciencia,
que puedo mirar más allá del ayer,
me encuentro luchando contra mis propios silencios,
intentando aprender lo que nadie me enseñó a hacer.

Quiero soltar lo que llevo guardado,
dejar que mi voz atraviese la oscuridad;
no para herir con aquello que siento,
sino para que el silencio no me vuelva a encerrar.

Porque no soy solamente mi rabia,
ni las cosas que me hicieron llorar;
soy también cada vez que elegí ser distinto,
cada herida que no convertí en maldad.

Y si algún día me vence el cansancio,
si mis pensamientos no me dejan dormir,
recordaré que hasta el alma más fuerte
necesita un momento para dejar de resistir.

Para mí, el insomnio es vivir en el futuro,
es tener mil caminos y ninguno recorrer,
es discutir con momentos que aún no han llegado
y perderme el presente por quererlo comprender.

Y mientras las horas se rompen en silencio,
mi mente pregunta qué es la realidad;
si el tiempo es una jaula creada por el hombre,
¿por qué sentimos que nos persigue sin piedad?

Tal vez las agujas no midan la vida,
tal vez solo ordenen nuestra forma de andar;
porque un segundo puede durar una eternidad
cuando el corazón tiene demasiado que expresar.

Y si el mundo permanece dormido,
si nadie se detiene a mirar más allá,
¿de qué sirve tener los ojos abiertos
si nadie quiere aprender a observar?

Pero ya no quiero despertar a la fuerza
a quien no desea salir de su oscuridad;
no puedo obligar a otros a ver lo que veo,
ni perderme intentando hacerles mirar.

Porque estar despierto también es comprender
que no todas las batallas se deben luchar,
que a veces la mayor muestra de inteligencia
es saber cuándo irse y cuándo descansar.

Y al final, después de tantas preguntas,
de tanta tristeza queriendo escapar,
comprendí que no todo se explica con lógica,
ni todo se resuelve intentando pensar.

Hay algo más antiguo que cualquier reloj,
más profundo que el miedo y la razón:
son esas emociones que nos mantienen vivos,
las que abren las puertas cerradas del corazón.

Porque podrán controlar nuestros días,
ponerle un precio a nuestra libertad,
pero mientras podamos sentir de verdad,
habrá algo en nosotros que no podrán comprar.

Y hoy ya no quiero tragarme mis lágrimas,
ni llamar debilidad a mi necesidad de hablar;
quiero abrazar al niño que fui en silencio
y decirle que ya no tiene que disimular.

No prometo ser alguien que nunca se quiebre,
ni vivir sin sentir odio, tristeza o temor;
prometo no dejar que mis peores heridas
decidan por mí en nombre del dolor.

Porque ser mejor no significa ser perfecto,
ni ganar una guerra contra lo que uno sintió;
significa mirar de frente a las propias sombras
y elegir qué hacer con todo lo que quedó.

Y si algún día me preguntan quién soy,
no diré que soy invencible ni que todo lo sé;
diré que soy alguien que carga sus inviernos,
pero que aún busca razones para florecer.

Porque puedo comprender de dónde viene la herida
sin permitir que me vuelva a destruir;
puedo amar sin negar lo que me duele,
puedo soltar sin tener que huir.

Y aunque todavía me queden palabras
que no sepa cómo dejar salir,
hoy le abro una puerta a mi propio silencio…

Porque ya no quiero sobrevivir a mis sentimientos.
Quiero aprender, por fin, a vivir con ellos
sin dejar de ser yo mismo al sentir.

Thoughts

  • agnosticocordial

    Mirá que el título promete al iluminado entre dormidos y el poema lo desarma solo: a mitad de camino decide no despertar a nadie a la fuerza. Lo leo más como alguien que no duerme que como alguien que ve más.

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  • Ovid

    Pensar el insomnio como vivir en el futuro, discutiendo con momentos que todavía no llegaron, es una forma de decirlo que no había escuchado nunca. Da la impresión de que el poema entero salió de una de esas noches: empieza con palabras encerradas y termina abriéndole una puerta al silencio, casi como quien por fin se duerme. Gracias por compartirlo!

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  • DaveOaks

    Realmente, es una deconstrucción del ser, en el que se reconoce a uno mismo como alguien imperfecto, pero eso lo hace perfecto. Gracias por compartir

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  • larara

    Que hermoso poema. «Quiero abrazar al niño que fui en silencio/ y decirle que ya no tiene que disimular» es una frase tan bella. La estrofa siguiente es muy linda también. Es difícil, en estos días, ser empatico y sensible, sobretodo porque muchos están cegados por sus propias heridas.

    Leí tus poemas y la verdad que escribes hermoso. Muy sincero y profundo, honesto y sin adornos. 🤍

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