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elisabet
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🌸 Capítulo 2 — Un nuevo compañero

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¿llegó el capítulo 3? porque aquí quedó apenas empezando y yo necesito más

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🌸 Capítulo 2 — Un nuevo compañero

Al día siguiente, todo parecía igual que siempre.

El mismo salón, las mismas mesas, las mismas voces y el mismo ruido de los alumnos hablando antes de que comenzara la clase.

Pero para mí había algo diferente.

O, mejor dicho, alguien.

Desde que entré al salón, mis ojos buscaron casi sin querer el lugar donde estaba sentado Alaric.

Allí estaba.

Sentado tranquilamente, mirando hacia el frente, como si todo lo que había ocurrido el día anterior nunca hubiera pasado.

Lo observé durante unos segundos.

No sabía por qué me llamaba tanto la atención. Apenas lo conocía. Solo habíamos intercambiado un saludo y algunas miradas.

Aun así, tenía la sensación de que quería saber más sobre él.

Quizás quería descubrir por qué era tan reservado.

Quizás quería saber de dónde venía.

O simplemente quería saber por qué parecía tan diferente de los demás.

—¿Qué estás mirando? —preguntó una voz detrás de mí.

Me sobresalté y rápidamente aparté la mirada.

Era Milagros.

—Nada.

Milagros levantó una ceja.

—Ajá… “nada”.

—De verdad, Milagros.

Ella se sentó a mi lado y miró hacia Alaric.

Después volvió a mirarme.

—¿Creés que hoy va a hablar con alguien?

—No sé.

—¿O con vos?

—¡Milagros!

Ella comenzó a reírse.

—¿Qué? Solo preguntaba.

—No estoy pensando en eso.

—Claro que no.

Intenté ignorarla y saqué mis cosas de la mochila.

Pero antes de poder responderle, volví a mirar hacia Alaric.

Y justo en ese momento, él levantó la mirada.

Nuestros ojos volvieron a encontrarse.

Esta vez ninguno de los dos apartó la mirada.

Pasó un segundo.

Luego otro.

Y otro.

No sé exactamente cuánto tiempo estuvimos así.

Quizás fue un minuto.

Para mí pareció muchísimo más.

Yo no sabía qué decir ni qué hacer.

Simplemente permanecí allí, mirándolo.

Hasta que escuché una voz a mi lado.

—¡Mirá cómo se miran!

Era Milagros.

Me puse nerviosa y aparté la mirada inmediatamente.

—¡Callate!

—¡Pero si es verdad!

—No es nada.

—Sí, sí. “No es nada”.

Antes de que pudiera seguir discutiendo con ella, alguien se acercó a nuestra mesa.

—¿Qué pasa?

Era Ian.

O, como todos lo llamábamos, Iani.

Milagros lo miró con una sonrisa.

—Nada. Elizabet está mirando a Alaric.

—¡No estoy mirando a nadie! —protesté.

Ian miró hacia Alaric y después volvió a mirarme.

—Mmm…

—¡No hagas ese “mmm”!

Ian se rio.

—Yo no dije nada.

—Pero lo pensaste.

—Puede ser.

Milagros y él comenzaron a reírse.

Yo crucé los brazos y puse cara de enojo.

—Son insoportables.

—Nosotros también te queremos —dijo Ian, todavía riéndose.

Intenté no reírme, pero terminé sonriendo.


Unos minutos después llegaron Yulia y Juana.

Apenas se acercaron, Milagros les contó todo.

—¿Todo qué? —preguntó Yulia.

—Elizabet está interesada en el nuevo —dijo Ian.

Abrí los ojos.

—¡Yo nunca dije eso!

Juana me miró con una sonrisa.

—¿En serio?

—¡No!

—Entonces, ¿por qué lo mirabas tanto?

Me quedé sin palabras.

—Yo… solamente tenía curiosidad.

Yulia se sentó cerca de nosotros y observó a Alaric durante unos segundos.

A diferencia de los demás, ella no se rio.

—Bueno… sí parece bastante serio.

—¿Viste? —dije rápidamente—. Yo solo quería saber cómo era.

Juana sonrió.

—Entonces vamos a averiguarlo.

—¿Cómo?

Juana se levantó.

—Voy a hablar con él.

Todos la miramos.

—¿Ahora? —preguntó Milagros.

—Sí.

—¿Y qué le vas a preguntar?

Juana se encogió de hombros.

—Lo que sea.

Yo la miré con curiosidad.

—Pero no seas demasiado directa.

—Tranquila.

Juana caminó hacia donde estaba Alaric.

Yo la seguí con la mirada.

Ella se acercó y comenzó a hablar con él.

No podíamos escuchar lo que decía, pero por la expresión de Juana parecía estar intentando iniciar una conversación normal.

Alaric respondió algo.

Juana volvió a preguntar.

Él respondió otra cosa.

Después de unos minutos, Juana regresó.

Se sentó junto a nosotros con una expresión completamente seria.

Todos nos quedamos esperando.

—Bueno… —dijo Milagros—. ¿Qué averiguaste?

Juana negó con la cabeza.

—Nada.

—¿Nada? —preguntó Ian.

—No me dijo nada.

—¿Cómo que nada?

—Le pregunté algunas cosas y respondía con palabras cortas. No pude sacarle información.

Milagros soltó una carcajada.

—Te ganó.

Juana la miró.

—No es gracioso.

—Un poco sí.

Juana cruzó los brazos.

—Es muy antipático.

Miré hacia Alaric.

Seguía sentado en su lugar, tranquilo, sin prestar atención a nuestra conversación.

—¿Pero estás segura? —pregunté.

Juana me miró.

—Sí. Le hablé y casi no respondió.

Me quedé pensando.

—Quizás es la primera vez que le hablan. Dale tiempo.

Yulia asintió.

—Exacto. Puede estar nervioso.

Ian intervino:

—Además, acaba de llegar. Imaginate entrar a una escuela nueva y que todos quieran preguntarte cosas.

Milagros se quedó pensando.

—Bueno… eso sí.

Yo volví a mirar a Alaric.

Había algo en él que no terminaba de entender.

Podía parecer antipático.

Pero quizás no lo era.

Quizás simplemente era diferente.

—Puede parecer antipático —dije—, pero puede ser buena persona.

Mis amigos se quedaron en silencio durante un momento.

Milagros me miró con una pequeña sonrisa.

—Mirá vos… ahora lo estás defendiendo.

—No lo estoy defendiendo.

—Sí, claro.

—Solo digo que no podemos juzgarlo sin conocerlo.

Yulia sonrió.

—Eso tiene sentido.

Juana asintió lentamente.

—Bueno. Entonces habrá que darle tiempo.

Yo volví a mirar hacia Alaric.

No sabía por qué, pero cuanto menos sabía sobre él, más curiosidad me daba.

Parecía haber algo que no estábamos viendo.

Algo detrás de aquella forma de comportarse.

Y quería descubrir qué era.


Después de unos minutos, tomé una decisión.

—Voy a hablar con él.

Todos me miraron.

—¿Ahora? —preguntó Ian.

—Sí.

Me levanté de mi asiento.

Sentí un poco de nervios.

No sabía qué iba a decirle.

Quizás simplemente podía preguntarle cómo estaba.

O preguntarle de dónde venía.

O incluso presentarme correctamente.

Después de todo, él ya sabía mi nombre por la profesora.

Di un paso.

Luego otro.

Alaric seguía sentado.

Ya estaba a punto de acercarme cuando…

¡La puerta del salón se abrió!

Todos regresamos rápidamente a nuestros lugares.

El profesor entró cargando algunos papeles.

—Buenos días, chicos.

—Buenos días… —respondimos todos, casi sin ganas.

El profesor dejó sus cosas sobre el escritorio.

Yo volví a sentarme.

Miré a mis amigos.

Milagros me miró y comenzó a reírse.

—Casi.

—No te rías.

El profesor tomó una hoja.

—Antes de comenzar la clase, vamos a hacer algo diferente.

Todos se quedaron en silencio.

Algo en su tono de voz no me gustó.

—Hoy tendremos un examen sorpresa.

El salón quedó completamente callado.

Un segundo después, todos comenzaron a quejarse.

—¡¿Qué?!

—¡Nooo!

—¡Profe, no!

—¡No estudié!

Yo miré a Milagros.

Ella me miró a mí.

Después miré a Ian, Yulia y Juana.

Los cuatro levantaron los hombros como si dijeran:

“No hay nada que podamos hacer.”

Solté un suspiro.

Perfecto.

Justo cuando por fin había decidido hablar con Alaric…

teníamos un examen sorpresa.

Miré hacia él.

Alaric seguía tranquilo.

Ni siquiera parecía preocupado.

Eso me llamó todavía más la atención.

¿Cómo podía estar tan tranquilo?

El profesor comenzó a repartir las hojas.

Yo recibí la mía y la miré.

Tragué saliva.

Tal vez aquel examen iba a ser mucho más difícil de lo que esperaba.

Pero había algo que me preocupaba incluso más.

Mientras todos comenzaban a resolver las preguntas, levanté la mirada por un instante.

Alaric estaba escribiendo tranquilamente.

Y entonces pensé:

“Definitivamente hay algo extraño en este chico.”

Todavía no sabía qué era.

Pero estaba decidida a descubrirlo.

Aunque tuviera que esperar hasta después del examen.

Después del examen, me quedé un poco preocupada.

Mientras entregaba mi hoja, no podía dejar de pensar en todas las preguntas que había respondido. Algunas me parecían fáciles, pero otras me habían dejado completamente en blanco.

Cuando finalmente el profesor recogió el último examen, todos comenzamos a hablar otra vez.

Yo miré a mis amigos.

—Oigan, chicos… ¿no tienen miedo de reprobar?

Milagros me miró como si acabara de decir la cosa más absurda del mundo.

—¡Cállate! Sos la más inteligente del salón. Estoy segura de que vas a obtener la nota máxima.

—¡Pero no estoy tan segura! —respondí.

Ian se rio.

—Si vos reprobás, entonces nosotros estamos perdidos.

Yulia soltó una pequeña carcajada.

—Eso es verdad.

Yo hice una mueca.

—No se burlen. Hablo en serio.

Entonces Milagros pareció recordar algo.

Me señaló con el dedo y sonrió.

—Pero ahora que me acuerdo… te quedó algo pendiente a vos.

Me quedé mirándola.

—¿Qué cosa?

Ella miró hacia el lugar donde estaba sentado Alaric.

Entonces lo entendí.

—¡Ay, ya, callateeee! —protesté.

Todos comenzaron a reírse.

Juana cruzó los brazos y me miró divertida.

—Pero ahora que lo pienso, Milagros tiene razón.

—¿Vos también?

—Sí.

Suspiré.

No podía creer que todos estuvieran pendientes de lo mismo.

Pero, en el fondo, sabía que tenían razón.

Antes del examen había decidido hablar con Alaric y el profesor había interrumpido justo en el momento menos oportuno.

Miré hacia su lugar.

Alaric estaba sentado tranquilamente, guardando sus cosas.

Por alguna razón, sentí un poco de nervios.

No sabía exactamente qué iba a decirle.

Pero tampoco quería seguir preguntándome quién era.

—Tengo que ir a hablarle —dije finalmente.

Milagros sonrió.

—¡Eso!

—Pero no empieces a hacer comentarios raros.

—No prometo nada.

Puse los ojos en blanco.


En ese momento sonó el timbre del recreo.

Todos nos levantamos casi al mismo tiempo.

El salón se llenó de voces y de alumnos saliendo hacia el patio.

Yo guardé rápidamente mis cosas y salí.

Pero cuando llegué al patio, Alaric ya no estaba.

Miré hacia un lado.

Nada.

Hacia el otro.

Tampoco.

Comencé a buscarlo entre los alumnos.

Primero recorrí una parte del patio.

Después fui hacia los bancos.

Nada.

Me acerqué a algunos compañeros.

—¿Han visto a Alaric?

—No.

Seguí buscando.

—¿Viste a Alaric?

—Creo que estaba por allá.

Fui hacia el lugar que me indicaron.

Tampoco estaba.

Comencé a pensar que quizás se había ido a otro sitio.

Entonces me di la vuelta.

Y lo vi.

Estaba a unos metros de distancia.

Por un instante me quedé quieta.

El sol iluminaba su rostro y el viento movía su cabello rubio, haciendo que algunos mechones brillaran con la luz.

Parecía estar completamente tranquilo, como si no tuviera ninguna preocupación.

Respiré profundamente.

Bueno, Elizabet. Ahora sí.

Me acerqué.

Alaric levantó la mirada cuando me vio llegar.

Yo sonreí un poco.

—Hola de nuevo.

Él me miró durante unos segundos.

—Hola.

—Aunque ya sabés mi nombre… me llamo Elizabet. Pero me dicen Eli.

Alaric asintió.

—Hola, Eli. Mucho gusto.

Sonreí.

—Mucho gusto, Alaric.

Durante unos segundos ninguno de los dos dijo nada.

Y ahí fue cuando me di cuenta de que no había pensado qué decir después.

Genial, Eli. Fuiste hasta acá y ahora no sabés qué decir.

Intenté pensar rápidamente en alguna pregunta.

Entonces se me ocurrió una.

—¿Tenés amigos?

Alaric negó con la cabeza.

—No. Por ahora no.

—¿Por ahora?

Él se encogió de hombros.

—No suelo hablar mucho. Y tampoco soy muy bueno socializando.

Lo miré sorprendida.

No parecía nervioso.

Simplemente parecía estar diciendo la verdad.

—Ah…

No sabía qué responder.

Entonces se me ocurrió algo.

—Bueno, en ese caso… mucho gusto, nuevo amigo.

Alaric me miró.

Por un momento pareció sorprendido.

Y después sonrió.

Fue una sonrisa pequeña, pero sincera.

Yo también sonreí.

Y los dos terminamos riéndonos un poco.

No sabía exactamente por qué nos estábamos riendo.

No había ocurrido nada gracioso.

Pero aquel momento se sintió diferente.

Como si, de repente, toda la distancia que había entre nosotros hubiera desaparecido.

—Entonces… ¿somos amigos? —preguntó Alaric.

—Sí —respondí—. Supongo que sí.

Él volvió a sonreír.

Y yo no pude evitar sonreír también.

Había algo especial en aquel momento.

No era algo que pudiera explicar.

Simplemente me había caído bien.

Quizás era porque había descubierto que no era antipático como Juana pensaba.

Quizás simplemente era porque quería conocerlo mejor.

Pero, sin darme cuenta, aquella conversación hizo que comenzara a sentir algo diferente.

No sabía ponerle nombre.

Solo sabía que quería volver a hablar con él.

Quería saber más sobre su vida, qué cosas le gustaban, de dónde venía y por qué era tan reservado.

Quería conocer al verdadero Alaric.


—¡Eli!

Escuché la voz de Milagros desde lejos.

Me di la vuelta.

Ella estaba junto a Ian, Yulia y Juana.

Los cuatro nos estaban mirando.

Milagros tenía una sonrisa enorme.

—¡Al fin!

Sentí que me daba un poco de vergüenza.

—¿Qué?

—Nada —respondió ella, intentando contener la risa.

Ian miró a Alaric.

—¿Así que vos sos Alaric?

Alaric asintió.

—Sí.

—Yo soy Ian, pero todos me dicen Iani.

—Mucho gusto.

Poco a poco, los demás comenzaron a acercarse y a presentarse.

Yulia fue amable con él.

Juana lo observó atentamente, como si intentara descubrir si esta vez conseguiría sacarle alguna información.

Milagros, por supuesto, no perdió la oportunidad de hacer algún comentario.

Alaric parecía un poco sorprendido de que todos se acercaran a hablarle.

Pero esta vez no se alejó.

Respondió algunas preguntas.

Incluso se rio un par de veces.

Yo lo observaba mientras hablaba con mis amigos.

Y entonces pensé en algo.

Quizás no era que Alaric no quisiera tener amigos.

Quizás simplemente no sabía cómo acercarse a los demás.

Y, por alguna razón, me alegraba haber sido yo quien diera el primer paso.

No sabía cuánto iba a durar aquella amistad.

No sabía qué iba a suceder después.

Ni siquiera sabía cuánto iba a cambiar mi vida.

En ese momento solo sabía una cosa:

Alaric ya no era un desconocido.

Ahora era mi amigo.

Y aquel pequeño comienzo sería mucho más importante de lo que cualquiera de nosotros podía imaginar.

Thoughts

  • relatoBreve

    ¿es real esta historia o es pura ficción? porque si es verdad, ¿en serio Alaric quedó prendado tan rápido?

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  • paginaDoblada

    Alaric entra a escuela nueva y no molesta a nadie, le creo 💀

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  • mediocapitulo

    espera, ¿esto es capítulo 2 de cuántos? porque no puedo esperar para el capítulo 3 y ya estoy atrasada en otras cosas

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  • leoenvozalta

    le leía esto a mi abuela y dijo que Alaric es un hablador comparado a mi marido, así que Elizabet tiene futuro

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  • hastalapagina40

    llegué más allá de mis cuarenta páginas porque el capítulo me atrapó, así que por algo será

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  • capitulo_y_medio

    ¿llegó el capítulo 3? porque aquí quedó apenas empezando y yo necesito más

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  • Yolanda_M

    lo de «no podemos juzgarlo sin conocerlo» es hermoso y verdad, me pasó igual hace cuarenta años

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  • arenaFina

    miré a un chico una vez así y mis amigas me tiraron por la ventana metafóricamente, te entiendo Elizabet

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