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Demonios de mil caras

-shikokuMAC-
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Antes de comenzar, quiero aclarar que esta historia es un proyecto creado por mí. Algunas partes fueron desarrolladas y corregidas con ayuda de herramientas de Inteligencia Artificial, y la imagen…

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Pensamiento

Pensamiento

maratonvacio

Me quedé dormido en la tercera campanada y soñé que la niebla venía por mi ruta. Al despertar ya había caído Lunareth. Ni modo, mañana sigo.

Me quedé dormido en la tercera campanada y soñé que la niebla venía por mi ruta. Al despertar ya había caído Lunareth. Ni modo, mañana sigo.

Contenido de la publicación

Antes de comenzar, quiero aclarar que esta historia es un proyecto creado por mí. Algunas partes fueron desarrolladas y corregidas con ayuda de herramientas de Inteligencia Artificial, y la imagen utilizada como representación de la obra también fue generada mediante IA.

La idea, los personajes, el mundo y la dirección general de la historia pertenecen a mi proyecto personal. La Inteligencia Artificial fue utilizada como una herramienta de apoyo durante el proceso de escritura y desarrollo.

Espero que esta historia logre transmitir las emociones, los conflictos y el mundo que imaginé al momento de crearla.

Gracias por darle una oportunidad.

Durante siglos, la humanidad ha vivido bajo la amenaza de los Demonios de Mil Caras, criaturas capaces de adoptar cualquier rostro y utilizar poderes únicos.

Para combatirlos, las naciones crearon las Facciones de Guerreros, cuyos miembros son clasificados desde el Rango F hasta el legendario Rango SSS.

Ren Kurosawa, un joven de dieciocho años incapaz de utilizar magia, solo intenta sobrevivir en un mundo donde aquellos sin poder son considerados inútiles.

Pero todo cambia cuando los demonios atacan su ciudad.

En medio de la destrucción, una misteriosa espada negra aparece frente a él.

Una espada que perteneció a su padre.

Una espada marcada con un símbolo prohibido:

「千貌」— Mil Rostros.

A partir de ese momento, Ren comienza a escuchar una voz dentro del arma y descubre que su pasado está conectado con los mismos demonios que amenazan a la humanidad.

Aoi Mizuhara, una guerrera de Rango C enviada para protegerlo, pronto descubre algo todavía más inquietante:

Ren no fue elegido por la espada.

La espada llevaba dieciocho años esperándolo.

Mientras humanos y demonios se preparan para una guerra que podría cambiar el mundo, Ren deberá descubrir quién era realmente su padre, qué significa ser el Elegido de los Mil Rostros y por qué los demonios lo llaman...

「El heredero de la primera cara」.

De una, ñaño 😎. Vamos a dejar El Elegido de los Mil Rostros como si fuera el proyecto oficial de una novela ligera/web novel. Mantendré lo que ya establecimos y voy a organizarlo para que después podamos ir escribiendo los volúmenes sin contradecirnos.

📖 Título oficial

EL ELEGIDO DE LOS MIL ROSTROS

Volumen 1: La espada que no debía despertar

Género: Fantasía oscura · Acción · Aventura · Magia · Misterio · Sobrenatural

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📝 Sinopsis oficial

Durante siglos, la humanidad ha vivido bajo la amenaza de los Demonios de Mil Caras, criaturas capaces de adoptar cualquier rostro y utilizar poderes únicos.

Para combatirlos, las naciones crearon las Facciones de Guerreros, cuyos miembros son clasificados desde el Rango F hasta el legendario Rango SSS.

Ren Kurosawa, un joven de dieciocho años incapaz de utilizar magia, solo intenta sobrevivir en un mundo donde aquellos sin poder son considerados inútiles.

Pero todo cambia cuando los demonios atacan su ciudad.

En medio de la destrucción, una misteriosa espada negra aparece frente a él.

Una espada que perteneció a su padre.

Una espada marcada con un símbolo prohibido:

「千貌」— Mil Rostros.

A partir de ese momento, Ren comienza a escuchar una voz dentro del arma y descubre que su pasado está conectado con los mismos demonios que amenazan a la humanidad.

Aoi Mizuhara, una guerrera de Rango C enviada para protegerlo, pronto descubre algo todavía más inquietante:

Ren no fue elegido por la espada.

La espada llevaba dieciocho años esperándolo.

Mientras humanos y demonios se preparan para una guerra que podría cambiar el mundo, Ren deberá descubrir quién era realmente su padre, qué significa ser el Elegido de los Mil Rostros y por qué los demonios lo llaman...

「El heredero de la primera cara」.

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⚔️ Sistema de rangos

Para que la historia tenga progresión, podemos usar este sistema:

Rango Guerreros Demonios

F Iniciado Deforme

E Soldado Acechador

D Cazador Carnicero

C Guerrero Devorador

B Élite Señor

A Maestro Archidemonio

S Guardián Demonio Supremo

SS Trascendente Monarca

SSS Leyenda Demonio Primordial

??? — Mil Caras

La idea es que Ren empiece prácticamente desde cero, para que el lector vea cómo va creciendo.

---

👥 Personajes principales

Ren Kurosawa

Edad: 18 años

Rango inicial: Sin rango

Magia: Ninguna conocida

Arma: Espada negra de su padre

Habilidad: Desconocida

Un chico aparentemente normal que termina involucrado en algo mucho más grande que él.

Su mayor problema no será aprender a luchar.

Será descubrir qué demonios es realmente.

Aoi Mizuhara

Edad: 18 años

Rango: C

Arma: Espada de plata encantada

Especialidad: Magia de hielo y barreras

Una guerrera disciplinada y seria.

Al principio considera a Ren una posible amenaza.

Sin embargo, recibe la misión de protegerlo y termina convirtiéndose en una de las personas que más conoce sus secretos.

Kaito Arashima

Edad: 19 años

Rango: B

Arma: Espada carmesí

Especialidad: Magia de fuego

Un prodigio de la Academia Imperial.

Orgulloso, competitivo y bastante provocador.

Al principio ve a Ren como un inútil, pero después comienza a preguntarse cómo alguien incapaz de usar magia consiguió bloquear su técnica.

El padre de Ren

Su nombre todavía puede mantenerse oculto.

Fue un guerrero extremadamente poderoso.

Su verdadera historia será uno de los misterios centrales del primer volumen.

---

🔮 Sistema de magia

La magia se divide inicialmente en cuatro elementos:

🔥 Fuego — ataque y destrucción

❄️ Hielo — defensa y control

⚡ Rayo — velocidad y potencia

🌪️ Viento — movilidad y ataques a distancia

Pero existe una quinta categoría prohibida:

Éter

Una magia relacionada con el alma, el espacio y la esencia de las criaturas.

Y la espada de Ren utiliza algo todavía más extraño:

Magia de Rostro

Una forma de poder relacionada exclusivamente con los Demonios de Mil Caras.

---

🗡️ Armas encantadas

Los guerreros pueden colocar encantamientos en sus armas.

Por ejemplo:

Espada de fuego

> Primera Forma: Colmillo Carmesí.

Espada de hielo

> Segunda Forma: Prisión Glacial.

Espada de rayo

> Tercera Forma: Relámpago Celestial.

Pero la espada negra de Ren no utiliza esos encantamientos.

Su poder parece tener sus propias reglas.

Y cuanto más despierte...más peligroso será Ren.

---

📚 Estructura del Volumen 1

Prólogo — El día en que el mundo cambió.

Volumen 1: La espada que no debió despertar

Antes de que los demonios aparecieran, el cielo se volvió rojo.

No fue un amanecer.

No fue un fenómeno natural.

No fue una tormenta.

Fue una niebla.

Una enorme masa de niebla carmesí avanzaba lentamente desde el horizonte, cubriendo los campos que rodeaban la ciudad de Lunareth.

Al principio nadie le prestó demasiada atención.

Los campesinos que trabajaban cerca de las murallas fueron los primeros en verla.

Uno de ellos levantó la cabeza.

—¿Qué es eso?

Su compañero siguió la dirección de su mirada.

A lo lejos, detrás de las colinas, una enorme nube rojiza comenzaba a extenderse sobre el terreno.

—Parece niebla.

—¿Niebla roja?

—Quizá sea algún fenómeno mágico.

El hombre intentó reír.

No pudo.

Porque la niebla seguía avanzando.

Y no se movía como una niebla normal.

No se dispersaba con el viento.

No se elevaba.

No disminuía.

Simplemente avanzaba.

Lentamente.

Como si algo detrás de ella la estuviera empujando.

Uno de los campesinos dejó caer las herramientas.

—Deberíamos avisar a la ciudad.

—¿Por qué?

—No lo sé.

Miró nuevamente la niebla.

—Pero algo no está bien.

---

Una hora antes

En la ciudad de Lunareth, la vida continuaba con normalidad.

Las calles estaban llenas.

Los comerciantes discutían con sus clientes.

Los niños corrían por las plazas.

Los aprendices de magia practicaban pequeños hechizos bajo la supervisión de sus maestros.

Los herreros trabajaban desde temprano.

Y los soldados de la muralla cumplían su turno como cualquier otro día.

Lunareth no era la ciudad más grande del reino.

Tampoco era la más poderosa.

Pero poseía algo que otras ciudades no tenían.

Una enorme muralla de piedra reforzada con cristales mágicos.

Después de la primera invasión demoníaca, las naciones habían aprendido una lección.

Los muros normales no servían contra los monstruos.

Por eso cada cristal había sido colocado estratégicamente para formar una barrera alrededor de la ciudad.

La gente confiaba en ella.

Los soldados confiaban en ella.

Incluso los niños sabían que mientras los cristales permanecieran encendidos, ningún demonio podía atravesar las murallas.

O eso creían.

En lo alto de la puerta norte, un joven guardia bostezó.

—Qué aburrimiento.

Su compañero lo miró.

—Llevas diciendo eso desde que empezó el turno.

—Porque sigue siendo aburrido.

—Estamos protegiendo una ciudad.

—Exactamente. Una ciudad donde nunca pasa nada.

El otro guardia soltó una pequeña risa.

—No digas eso.

—¿Por qué?

—Porque cada vez que alguien dice que nunca pasa nada...

Miró hacia el horizonte.

—...algo termina pasando.

El joven guardia levantó una ceja.

—¿Eso es una superstición?

—Sí.

—Entonces no creo en ella.

—Bien.

El soldado señaló el horizonte.

—Mira.

El joven guardia giró.

Su expresión cambió.

—¿Qué demonios...?

La niebla roja estaba cada vez más cerca.

---

Durante los siguientes minutos, más soldados comenzaron a reunirse en las murallas.

Los oficiales recibieron informes.

Los vigías utilizaron telescopios mágicos.

Los magos de la torre central comenzaron a analizar el fenómeno.

Pero ninguno encontraba una explicación.

—¿Es una tormenta de maná?

—Negativo.

—¿Una anomalía atmosférica?

—No coincide con ningún registro.

—¿Una reacción de los cristales?

—Los cristales están funcionando con normalidad.

Entonces un anciano mago llegó corriendo.

Era uno de los investigadores más antiguos de Lunareth.

Al ver la niebla, su rostro perdió completamente el color.

—No...

Uno de los oficiales se acercó.

—¿La reconoce?

El anciano no respondió.

—¡Maestro?

El hombre levantó lentamente una mano.

—Cierren las puertas.

Todos se quedaron en silencio.

—¿Qué?

—Cierren las puertas inmediatamente.

El oficial frunció el ceño.

—Todavía no sabemos qué es.

—Yo sí.

El anciano observó la niebla.

—Y si tengo razón...

Su voz comenzó a temblar.

—...ya llegamos demasiado tarde.

---

La niebla roja

La niebla continuó avanzando.

Cruzó los campos.

Cubrió los árboles.

Pasó sobre las carreteras.

Los animales comenzaron a huir.

Las aves abandonaron los bosques.

Los caballos se pusieron nerviosos.

Incluso los perros comenzaron a ladrar hacia lugares donde no había absolutamente nada.

En los alrededores de Lunareth, los habitantes empezaron a cerrar sus ventanas.

—¿Qué está pasando?

—Dicen que es una tormenta.

—¿Una tormenta roja?

—Eso escuché.

—No parece una tormenta.

Los rumores comenzaron a extenderse.

Primero por las calles.

Después por los mercados.

Finalmente por toda la ciudad.

La niebla se acercaba.

Pero nadie sabía por qué.

---

En una pequeña casa ubicada en uno de los barrios exteriores, un joven dormía profundamente.

Su nombre era Ren Kurosawa.

Tenía dieciocho años.

Y estaba teniendo un sueño extraño.

Se encontraba frente a una enorme puerta negra.

No había paredes.

No había suelo.

No había cielo.

Solo aquella puerta.

Ren caminó hacia ella.

—¿Hola?

Nada.

Se acercó.

Había algo escrito sobre la superficie.

Un símbolo.

千貌

Ren no sabía leerlo.

Pero, de alguna manera, entendía su significado.

Mil Rostros.

Retrocedió.

—¿Qué es esto?

La puerta comenzó a vibrar.

TOC.

Ren se quedó inmóvil.

TOC.

Alguien estaba golpeando desde el otro lado.

—¿Hay alguien ahí?

TOC.

La puerta volvió a temblar.

Entonces escuchó una voz.

Una voz masculina.

Una voz que conocía.

—Ren.

Sus ojos se abrieron.

—...

Se quedó mirando el techo.

Había despertado.

Respiraba rápidamente.

—Otra vez ese sueño...

Se incorporó y se pasó una mano por el cabello.

No era la primera vez.

Durante los últimos meses había tenido el mismo sueño.

La puerta.

El símbolo.

Y aquella voz.

Pero nunca había conseguido recordar el rostro de la persona que hablaba.

Ren se levantó de la cama.

—Qué sueño tan jodido...

Se acercó a la ventana.

Entonces lo vio.

La niebla roja.

—¿Qué...?

Abrió la ventana.

Un aire extraño entró en la habitación.

No olía a humo.

No olía a sangre.

Olía a algo más difícil de describir.

Como hierro.

Como una tormenta.

Como tierra mojada después de una larga sequía.

Ren observó la niebla.

Por alguna razón, sintió que la estaba observando de vuelta.

Cerró la ventana.

—No me gusta esto.

---

Los recuerdos de un padre

Sobre una mesa cercana había una vieja fotografía.

Ren la tomó.

En ella aparecía él cuando era niño.

A su lado estaba su padre.

Hiro Kurosawa.

Ren apenas recordaba aquella época.

Su padre había desaparecido cuando él tenía ocho años.

Durante años había escuchado distintas versiones.

Algunos decían que había muerto.

Otros decían que había abandonado la ciudad.

Pero ninguna respuesta había sido confirmada.

Solo había quedado una cosa.

Una espada.

Una antigua espada negra que su padre siempre llevaba consigo.

Ren la conservaba guardada en un pequeño armario.

Nunca había podido utilizarla.

Nunca había entendido por qué su padre se la había dejado.

Pero aquella mañana...

La espada comenzó a vibrar.

Ren se quedó quieto.

—¿Qué...?

TUM.

El sonido fue pequeño.

Pero claro.

La espada volvió a vibrar.

TUM.

Ren abrió lentamente el armario.

La espada estaba envuelta en una tela negra.

La tomó.

Estaba caliente.

—Esto no es normal.

Entonces apareció una pequeña grieta luminosa sobre la tela.

Ren la soltó.

¡CLANG!

La espada cayó al suelo.

Y durante un instante...

El símbolo de la hoja brilló.

千貌

Ren retrocedió.

—¿Mil Rostros...?

La luz desapareció.

Todo volvió a la normalidad.

Ren se quedó mirando el arma.

—Definitivamente necesito dormir más.

---

La primera campana

Exactamente una hora después de que la niebla fuera vista por primera vez...

Las puertas de Lunareth seguían cerradas.

Los soldados ocupaban las murallas.

Los magos habían activado los cristales defensivos.

Los ciudadanos permanecían dentro de sus casas.

La ciudad estaba en silencio.

Un silencio extraño.

Demasiado perfecto.

El comandante de la guardia observaba el horizonte.

La niebla ya había llegado a los campos exteriores.

A menos de cinco kilómetros de la ciudad.

—Informe.

Un soldado se acercó.

—Los exploradores no han regresado.

—¿Cuánto tiempo llevan fuera?

—Veinticinco minutos.

El comandante frunció el ceño.

—Envíen otro grupo.

—Sí, señor.

Antes de que el soldado pudiera marcharse...

Algo apareció dentro de la niebla.

Una sombra.

Luego otra.

Y otra.

El comandante tomó el telescopio mágico.

Miró.

Su expresión cambió.

—No...

—¿Señor?

—Todos a sus puestos.

—¿Qué vio?

El comandante bajó lentamente el telescopio.

—Formas.

—¿Animales?

—No.

—¿Personas?

El comandante tragó saliva.

—Tampoco.

Entonces...

BOOOOOOOOM.

Una explosión sacudió el campo.

Los cristales de la muralla brillaron.

Los soldados levantaron sus armas.

—¡ACTIVEN LA BARRERA!

Los magos comenzaron a recitar encantamientos.

Círculos mágicos aparecieron alrededor de la ciudad.

¡KRAAAAAASH!

Algo golpeó la barrera.

Una grieta apareció en uno de los cristales.

—¡¿Qué fue eso?!

Otro impacto.

¡BOOM!

Otra grieta.

Los soldados comenzaron a retroceder.

—¡Mantengan sus posiciones!

—¡Señor, no podemos mantenerla!

—¡NO RETROCEDAN!

Entonces la niebla alcanzó la muralla.

Todo quedó cubierto de rojo.

Los soldados apenas podían verse entre ellos.

Uno gritó:

—¡No veo nada!

Otro respondió:

—¡Mantengan la formación!

Algo caminó dentro de la niebla.

Paso.

Silencio.

Paso.

Otro sonido.

Paso.

Cada vez más cerca.

El comandante levantó su espada.

—Todos preparados.

Una figura apareció entre la niebla.

Era un hombre.

Vestía ropas de campesino.

Caminaba lentamente.

—¡Identifíquese!

El hombre levantó la cabeza.

—Ayuda...

Uno de los soldados bajó ligeramente el arma.

—¿Es un superviviente?

El comandante levantó una mano.

—¡No se acerquen!

El campesino comenzó a llorar.

—Por favor...

—¡Dije que no se acerquen!

El hombre levantó el rostro.

Y sonrió.

Su piel comenzó a cambiar.

Su cabello desapareció.

Sus ojos se volvieron completamente blancos.

El rostro se deformó.

Los soldados retrocedieron.

—¿Qué demonios...?

La criatura habló.

Pero ya no utilizaba su propia voz.

Utilizaba la voz del comandante.

—¿Por qué tienen miedo?

Silencio.

Entonces otra voz salió de su boca.

La de una niña.

—Nosotros solo queremos entrar.

Los soldados levantaron sus armas.

—¡DEMONIO!

La criatura abrió los brazos.

Su cuerpo comenzó a cambiar.

El rostro de un anciano.

Después el de un joven.

Después el de una mujer.

Después el de un soldado.

Después...

El rostro de alguien conocido.

Uno de los guardias cayó de rodillas.

—Hermano...

La criatura sonrió.

—¿Me extrañaste?

El guardia no pudo responder.

El comandante gritó:

—¡NO LO ESCUCHEN!

Pero ya era demasiado tarde.

La primera criatura atravesó la niebla.

Después apareció otra.

Y otra.

Y otra.

Decenas.

Cientos.

Cada una con un rostro diferente.

La barrera comenzó a romperse.

CRAAAAACK.

El sonido se escuchó por toda Lunareth.

Y entonces...

La gran campana de emergencia comenzó a sonar.

¡DONG!

Toda la ciudad se estremeció.

¡DONG!

Las personas salieron de sus casas.

¡DONG!

Los magos levantaron sus armas.

¡DONG!

Los guerreros comenzaron a movilizarse.

¡DONG!

Las puertas internas fueron cerradas.

¡DONG!

La voz del sistema de emergencia resonó por las calles.

—ATENCIÓN.

—TODAS LAS UNIDADES DE DEFENSA DEBEN PRESENTARSE EN SUS POSICIONES.

—SE CONFIRMA LA PRESENCIA DE ENTIDADES DEMONÍACAS.

—SE ORDENA LA EVACUACIÓN DE LOS CIVILES.

La gente comenzó a correr.

Los soldados gritaban órdenes.

Los magos activaban barreras.

Las campanas no dejaban de sonar.

Y sobre las murallas...

La primera bandera de guerra fue levantada.

El símbolo de Lunareth comenzó a ondear bajo el cielo rojo.

---

La segunda campana

Ren salió de su casa.

La ciudad había cambiado completamente.

Las calles estaban llenas de personas.

—¿Qué está pasando?

Nadie respondió.

Entonces vio a un grupo de soldados corriendo.

—¡Todos hacia el refugio central!

—¡Los demonios están llegando!

Ren se quedó inmóvil.

—¿Demonios?

Miró hacia la muralla.

La niebla roja ya cubría buena parte de la ciudad.

Su corazón comenzó a latir con fuerza.

TUM.

La espada negra volvió a vibrar.

Ren la miró.

—No...

TUM.

—¿Qué quieres?

No hubo respuesta.

Pero una voz apareció en su cabeza.

Muy débil.

Casi un susurro.

"Ya están aquí."

Ren retrocedió.

—¿Quién eres?

Silencio.

Entonces...

"Ren."

El joven levantó la cabeza.

—¿Papá?

La voz desapareció.

Pero antes de hacerlo, dejó una última frase.

"No dejes que encuentren la espada."

Ren sintió un escalofrío.

Miró hacia su casa.

La espada seguía allí.

O eso creía.

Entonces escuchó un grito.

—¡REN!

Se giró.

Un grupo de soldados corría hacia él.

—¡¿Qué?!

Uno de ellos señaló su espalda.

—¡Hay algo detrás de ti!

Ren se giró.

Nada.

—¿Dónde?

El soldado palideció.

—Hace un segundo estaba ahí...

Ren miró nuevamente.

Una silueta desapareció entre la niebla.

Y durante un instante...

Vio un rostro.

Su propio rostro.

---

La tercera campana

En lo alto de la muralla, el comandante observaba el horizonte.

La niebla había cubierto completamente los campos.

Pero ya no estaba sola.

Miles de siluetas caminaban dentro de ella.

Algunas eran pequeñas.

Otras enormes.

Algunas tenían forma humana.

Otras no.

El comandante apretó su espada.

—Envíen un mensaje a la capital.

—¿Qué debemos decir?

El comandante miró la ciudad.

—Digan que los demonios han despertado.

—¿Y algo más?

El hombre permaneció en silencio.

Finalmente respondió:

—Digan que Lunareth ha caído.

El soldado abrió los ojos.

—¡Pero todavía estamos defendiendo la ciudad!

—Lo sé.

—Entonces...

El comandante observó la niebla.

Entre las criaturas había una figura diferente.

Alta.

Completamente cubierta de negro.

Su rostro no podía verse.

Pero alrededor de su cuerpo flotaban cientos de máscaras.

El comandante sintió miedo.

Un miedo que no había sentido desde su infancia.

—Ese no es un demonio común.

—¿Qué es?

El comandante respondió:

—No lo sé.

La figura levantó lentamente una mano.

Todas las criaturas se detuvieron.

Como si hubieran recibido una orden.

Y entonces...

Todas giraron simultáneamente hacia Lunareth.

Hacia la ciudad.

Hacia los humanos.

Hacia una pequeña casa situada en uno de los barrios exteriores.

La casa de Ren.

La figura habló.

Su voz atravesó la niebla.

—El heredero ha despertado.

El comandante sintió que la sangre se le helaba.

—¿Heredero...?

La figura levantó el rostro.

Y por primera vez...

Mostró su verdadera cara.

No tenía una.

Tenía cientos.

Todas apareciendo y desapareciendo sobre la misma cabeza.

—Encuéntrenlo.

Las criaturas comenzaron a avanzar.

La barrera mágica se rompió.

¡CRAAAAAAASH!

Los cristales explotaron en una lluvia de luz.

Los demonios entraron en Lunareth.

La gente gritó.

Los guerreros corrieron hacia las murallas.

Las espadas fueron desenvainadas.

Los encantamientos comenzaron a brillar.

La magia llenó el cielo.

Y en medio de aquel caos...

Ren Kurosawa permanecía frente a su casa.

Mirando la niebla.

Sin comprender por qué todas aquellas criaturas parecían buscarlo.

Entonces escuchó una última voz.

Esta vez no provenía de su espada.

Provenía de la niebla.

—Ren Kurosawa.

El joven levantó la mirada.

Una silueta apareció frente a él.

Tenía el rostro de su padre.

—Ha pasado mucho tiempo, hijo.

Ren dejó de respirar.

—Papá...

La criatura sonrió.

—Tu padre te dejó una espada.

Ren miró hacia su casa.

—Pero nunca te contó por qué.

La figura dio un paso adelante.

—Porque él sabía que este día llegaría.

Ren sintió que algo dentro de su pecho comenzaba a arder.

La espada negra, todavía dentro de la casa...

Comenzó a emitir una luz púrpura.

TUM.

La figura sonrió.

TUM.

Los símbolos de la hoja comenzaron a iluminarse.

TUM.

Y una voz desconocida resonó dentro de la mente de Ren.

Una voz que parecía pertenecer a alguien que llevaba siglos esperando.

"Finalmente..."

Los ojos de Ren se abrieron.

"Finalmente has regresado."

La espada negra salió disparada de la casa.

Atravesó la ventana.

Cruzó el aire.

Y cayó frente a Ren.

CLANG.

El símbolo de la hoja brilló.

千貌

Mil Rostros.

Ren tomó la empuñadura.

Y en ese instante...

El mundo cambió.

Los cristales mágicos de Lunareth se apagaron.

Los demonios dejaron de avanzar.

La niebla roja se detuvo.

Durante unos segundos, todo quedó completamente en silencio.

Entonces miles de criaturas levantaron la cabeza.

Y todas dijeron al mismo tiempo:

—El Elegido ha despertado.

Ren miró su espada.

Una grieta de energía negra recorrió la hoja.

A lo lejos, Aoi Mizuhara —una joven guerrera de la Facción del Velo que acababa de llegar a Lunareth— sintió aquella presencia.

Se detuvo.

Miró hacia la ciudad.

Y por primera vez en su vida...

Sintió miedo de algo que todavía no podía ver.

—¿Qué eres...?

La espada negra respondió.

Una voz surgió desde su interior.

"Soy aquello que tu mundo olvidó."

Ren apretó los dientes.

—¿Y qué quieres de mí?

La voz guardó silencio.

Después respondió:

"Que recuerdes quién eres."

Y así...

Comenzó la historia del Elegido de los Mil Rostros.

Una historia que comenzaría con la caída de una ciudad.

Una espada que jamás debió despertar.

Una guerrera que recibiría la orden de proteger a un chico sin magia.

Y un secreto que había permanecido oculto durante dieciocho años.

Porque aquella noche...

Los demonios no habían venido simplemente a conquistar el mundo.

Habían venido por Ren Kurosawa.

Thoughts

  • renglontorcido

    No manches, arrancaste tirando la ciudad entera en el prólogo y todavía te guardaste el nombre completo del papá. Yo tengo cuatro cuentos que no pasan de la página dos, así que esto me da envidia de la buena.

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  • poetadelmetro

    De todo el prólogo me quedo con el olor de la niebla: hierro, tormenta, tierra mojada después de la sequía. Ahí la niebla se vuelve algo que se puede tocar, y para mí eso asusta más que las mil caras juntas.

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  • pagina_rota

    Ocho años sin saber si el papá murió o se fue, y la mamá no aparece ni una vez en la casa. Ya pe, ese hueco lo lleno yo sola mientras espero.

    Permalink
  • novelaacuestas

    Aupa. Me lo he leído entero de una sentada, cosa rara en un prólogo tan largo, y llegué al final con la sensación de haber pasado un mes metido en Lunareth. Lo que se me quedó fue la espada dieciocho años en el armario, callada, y que empiece a vibrar la misma mañana de la niebla. Me gusta acompañar a un chaval como Ren desde cero, sin rango, y verlo subir. ¿Vas a publicar la segunda parte de la caída de Lunareth?

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  • maratonvacio

    Me quedé dormido en la tercera campanada y soñé que la niebla venía por mi ruta. Al despertar ya había caído Lunareth. Ni modo, mañana sigo.

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  • Ovid

    La espada que se pasó dieciocho años callada en un armario y arranca a vibrar justo la mañana de la niebla me hizo pensar en esas cosas que uno guarda de un padre sin saber para qué sirven. Apuesto a que el nombre de Hiro va a pesar más que la espada cuando Ren se entere de todo. Bienvenido, y gracias por subir el prólogo completo!

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  • dlozano92

    El campesino que sale de la niebla pidiendo ayuda y después habla con la voz del comandante fue lo que me anduvo rondando todo el turno, parce. Y el guardia que se arrodilla porque le muestran la cara del hermano, ese me dolió más que la barrera rota. A mí en estas historias lo que más miedo me da es lo que se parece a uno; el monstruo grande casi ni me asusta.

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