DE UN MAL PADRE PARA SUS HIJOS
De un mal padre a sus hijos,
palabras que el viento lleva.
Un hombre con lamento,
bajo la sombra que nieva.
Una historia de desdicha,
de abrazos que nunca fueron.
Miradas que buscan,
un amor que casi se esfumó.
En la infancia florecían,
sus risas sonaban claras.
Con la furia desgastada,
se marchó, ya sin balas.
Sembré dudas y tristeza,
Con mis promesas de papel.
Rostros que se desgastaron,
en silencio, ajenos al ayer.
Un grito ahogado en mi pecho,
un eco de lo que no fue.
Cada palmo de distancia,
esconde lo que pudo ser.
Con los años en camino,
más cicatrices que abrazos.
Caminos torcidos y sueños,
que caen al suelo, desgastados.
A veces me miro al espejo,
y veo a un desconocido.
Las heridas del orgullo,
se transforman en un ruido.
He sido el padre que casi nunca estuvo,
Y que en su mente les dio vida.
Aunque el tiempo me consume,
la culpa nunca se olvida.
Y así en el ocaso gris,
escuchan sus voces lejanas.
Un susurro de esperanza,
entre memorias tempranas.
Quizá algún día puedan perdonarme,
la ausencia que pesa tanto.
Confío en que en sus corazones,
florezca un dulce canto.
De un mal padre a sus hijos,
un legado de contrariedad.
Pero el amor se renueva,
en cada nueva verdad.
Un puente de comprensión,
que asoma hacia lo sincero.
No lucho por el perdón,
espontáneamente este debe surgir de su corazón.
Así se tejerá la historia,
entre risas y alguna pena.
De un mal padre nacen sueños,
en el alma que no condena.
Y aunque la vida les duela,
hay un hilo que no se quiebra.
En la memoria de los niños,
la esperanza siempre queda.
De un mal padre a sus hijos,
palabras que el viento lleva.
Un hombre con lamento,
bajo la sombra que nieva.
Una historia de desdicha,
de abrazos que nunca fueron.
Miradas que buscan,
un amor que casi se esfumó.
En la infancia florecían,
sus risas sonaban claras.
Con la furia desgastada,
se marchó, ya sin balas.
Sembré dudas y tristeza,
Con mis promesas de papel.
Rostros que se desgastaron,
en silencio, ajenos al ayer.
Un grito ahogado en mi pecho,
un eco de lo que no fue.
Cada palmo de distancia,
esconde lo que pudo ser.
Con los años en camino,
más cicatrices que abrazos.
Caminos torcidos y sueños,
que caen al suelo, desgastados.
A veces me miro al espejo,
y veo a un desconocido.
Las heridas del orgullo,
se transforman en un ruido.
He sido el padre que casi nunca estuvo,
Y que en su mente les dio vida.
Aunque el tiempo me consume,
la culpa nunca se olvida.
Y así en el ocaso gris,
escuchan sus voces lejanas.
Un susurro de esperanza,
entre memorias tempranas.
Quizá algún día puedan perdonarme,
la ausencia que pesa tanto.
Confío en que en sus corazones,
florezca un dulce canto.
De un mal padre a sus hijos,
un legado de contrariedad.
Pero el amor se renueva,
en cada nueva verdad.
Un puente de comprensión,
que asoma hacia lo sincero.
No lucho por el perdón,
espontáneamente este debe surgir de su corazón.
Así se tejerá la historia,
entre risas y alguna pena.
De un mal padre nacen sueños,
en el alma que no condena.
Y aunque la vida les duela,
hay un hilo que no se quiebra.
En la memoria de los niños,
la esperanza siempre queda.
Maracaibo, 04/05/2025
Accede a la canción basada en esta composición, a través de los siguientes enlaces:
https://vkvideo.ru/video-231361250_456239079