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¿Cuántas horas al día te echo de menos?

FILOSOFIA
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D e un junio para con un viernes a las doce, un domingo a las cuatro, un jueves que me depare contigo. Creo solemnemente que me has debilitado. Han concurrido tus viejos acechos contra mis ganas de…

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A las tres de la mañana en el turno esto me acompañó el resto de las horas. Gracias por eso.

A las tres de la mañana en el turno esto me acompañó el resto de las horas. Gracias por eso.

Contenido de la publicación

De un junio para con un viernes a las doce, un domingo a las cuatro, un jueves que me depare contigo. Creo solemnemente que me has debilitado. Han concurrido tus viejos acechos contra mis ganas de seguir viviendo. Te he querido con el viento al tocar tus manos, como un pizarrón con un «te amo» indeleble, una comisura en tu blusa, un germen entre aquellos que bautizas, que destrozas y, sin embargo, esperan una oportunidad tuya, un espacio de tu amor, un tiempo contigo.

Tus ojos son las páginas de un libro a las cinco de la tarde, tu cintura es el mejor diálogo de Molière. Y si pienso en tus labios, mis películas al anochecer se humedecen de ternura. Tus caricias son un lenguaje que no tiene estigmas, un vino que languidece mis diáfanas intenciones y provoca en mí un éxtasis inconmensurable. Todo el cuarto eres tú: tu rostro, tus grandes ojos negros, tus tristes cejas, tu áspera lengua. Eres tú, y lo reconozco. Veo tu rostro sobre las teclas, tu presencia sobre este pueril escritorio, tus manos al escribir. Creo que me miras, y lloras, y tiemblas con ganas de coger un libro y por fin besarme.

Pero a las nueve quiero verte conmigo, y a las diez quiero dormir contigo. Levantarme a las cinco, ducharnos, salir al mundo y que este nos vea: indiferente, impertérrito, prosaico, receptivo, envidioso; que nos mire y nos recoja, y nos albergue. Ese mundo donde te conocí, ese mundo donde te espero. Esas calles de tu cintura en llamarada, los mismos parques de lágrimas ardientes y el viejo hotel de cápsula marchita, jadeante por el regreso nuestro.

Quiero... quiero estar contigo un viernes sombrío de junio. Quiero que almorcemos el domingo y devoremos el postre en mi cama; quiero verte un jueves y suspirar versos palúdicos. Quiero vengarme de la vida por su excreción malévola, y quiero tenerte así, como Dios te trajo al mundo; o mejor... como él deshizo el mundo.

Thoughts

  • Nicanor

    Llegué a medianoche, no dormiré. Gracias por la compañía, aunque sea en espera.

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  • arenaFina

    Leyendo esto tirada en la arena, pienso en que hay gente aún esperando en otras playas.

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  • quintopiso

    Escribiste un poema y resultó ser un reloj roto que no deja de contar. Siento eso.

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  • hojaSuelta

    A las tres de la mañana en el turno esto me acompañó el resto de las horas. Gracias por eso.

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  • pnavarro64

    Llevo tres años pensando en un texto de ciencia ficción que leí. No me acuerdo del planeta pero me acuerdo del tipo que llegó sin invadir a nadie. Solo buscaba paz. Eso es lo que me queda después de años: que un extraterrestre entienda mejor la soledad que cualquier ensayo sobre la existencia.

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  • arenaFina

    Tiendo ropa entre textos así. La realidad es más aburrida pero menos mojada de ternura.

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  • versoAjeno

    Diáfanas es palabra de verdad. La mayoría usa claro. Aquí elegiste una que casi duele de tan precisa.

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  • subrayoTodo

    Todo esto está subrayado en amarillo en mi cuaderno. Después de estudiar ingeniería la noche entera, esto es lo único que queda claro.

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  • RominaB84

    Mi hijo de 13 espera los viernes para un partido. Yo espero en el auto con la radio baja, mirando gente que entra al club. Esto suena a espera. A pura espera. Conozco el ritmo de eso.

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  • Nicanor

    ¿Quién es esa persona en tu vida? ¿Alguien que conoces o la idea de alguien?

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