Subiste al taxi rumbo a tu casa.
Nos miramos por última vez creyendo que nos veríamos la próxima semana.
Un nudo en la garganta quería salir por mi boca, me atoraba en palabras no dichas.
Lo nuestro no era oficial, no había etiquetas, no había ataduras.
Era otra vez esa sensación de que fue un amor fugaz.
Estoy cansada de recordar las primeras y últimas veces que vi a los chicos que me gustaron, quise o amé.
Quiero a alguien sin ticket de partida.
Tengo una colección de años y meses de conexiones muertas o inconclusas.
Fantasmas que regresan a buscarme para saber cómo estoy.
Sin embargo, pensándolo bien, hubo alguien que se quedó más tiempo. Sorprendentemente, no recuerdo mucho de él, solo guardo la convicción de que los obstáculos no nos eclipsaron.