Zozobrantes zancas, oscilantes
traicioneras.
Índice, corazón, anular, meñique
ascienden, descienden, como ráfaga.
Delgado pequeño cilindro de hoja, mismas cafeces y ricos sedantes.
Azorando el sentido gustativo, del olfato
y los pulmones insaciables de ceniza.
Carente esperanza, cama impregnada sabor cenicero con culpa gástrica.
Mi palma y sus lineas de vida, se ahogan en un río salado.
Mi apuntador y tercer dedo, añoran desear al delgado cilindro de hoja.
— Jorge Guzmán