Mi rabia me invitó a conversar.
El momento no pidió permiso, yo tampoco.
Me preparé para ecos cantando en las ramas,
Disparé a matar ya cansado de esas alas.
Mi rabia se enoja por la manzana prohibida,
Porque baila hacia arriba el reloj de arena,
Porque duermo de noche y bailo las penas,
Porque triste aprieto mi espalda caída.
Mi rabia prefiere amputar sus palabras,
Vaciar los pulmones, llenar lo que calla.
Yo navego hundidon con sal en mi cabeza,
Respiro porque no muero, no sé si respiro.
Mi rabia ya no quiere querer quererme,
Ya no quiere, no quiere nada!
Prefiere su jaula y aves que gritan olvido.
Creo que estoy aprendiendo a besar el frío.
Mi rabia pide un abrazo celoso, escondido,
Con el ego herido y dolor de cabeza,
Diez uñas pinto sin culpa en su espalda
Converso yo solo, mi rabia voló a su jaula.