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Nunca fuiste el problema

yenimiranda12

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Y entonces un día te das cuenta de que jamás fuiste el problema.

Solo no habías encontrado a la persona correcta.

Durante mucho tiempo pensaste que quizá había algo malo en ti.

Que tal vez sentías demasiado.

Que eras demasiado cariñoso.

Que esperabas demasiado.

Que quizá pedías cosas que no eran tan importantes.

Y cada vez que alguien se alejaba, terminabas preguntándote qué habías hecho mal.

Intentabas encontrar el error.

Repasabas conversaciones.

Recordabas momentos.

Pensabas en todo aquello que podrías haber hecho diferente.

Hasta que un día conoces a alguien que no te hace sentir que tienes que ganarte su cariño.

Alguien con quien no tienes que preguntarte constantemente qué significan sus acciones.

Alguien que habla contigo cuando hay un problema en lugar de hacerte adivinar qué sucede.

Alguien que no te hace sentir culpable por necesitar cariño, respeto o tranquilidad.

Y entonces entiendes.

No eras demasiado.

Simplemente estabas intentando recibir de la persona equivocada algo que esa persona no podía o no quería darte.

No eras difícil de querer.

Quizá estabas intentando ser querido por alguien que no sabía cómo hacerlo contigo.

No eras insuficiente.

Solo estabas intentando demostrar tu valor frente a alguien que no estaba dispuesto a verlo.

Y qué alivio es comprenderlo.

Porque dejas de mirar hacia atrás preguntándote qué podrías haber cambiado.

Dejas de pensar que necesitabas convertirte en otra persona para conseguir que alguien se quedara.

Y empiezas a entender que la persona correcta no te hará sentir constantemente que tienes que luchar por un lugar en su vida.

Eso no significa que una relación sana sea perfecta.

También habrá diferencias, errores y momentos difíciles.

Pero habrá voluntad.

Habrá respeto.

Habrá comunicación.

Habrá dos personas intentando encontrarse en lugar de una persiguiendo a la otra.

Y entonces miras todo lo que alguna vez te hizo pensar que no eras suficiente y dices:

“Ahora entiendo.

No era que yo no supiera amar.

Solo estaba intentando amar en un lugar donde mi manera de hacerlo no podía crecer.”

Y quizá esa sea una de las cosas más bonitas de sanar:

Dejar de preguntarte por qué alguien no pudo quererte como necesitabas…

y empezar a confiar en que algún día encontrarás a alguien con quien no tengas que cuestionarte si mereces ser querido.

Porque nunca fuiste el problema.

Solo estabas buscando amor en el lugar equivocado. 🤍

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Y entonces un día te das cuenta de que jamás fuiste el problema.

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