sonrisas como hilo,
risas como paredes
y amabilidad desmedida.
¿quién no podría amarte,
mi dulce clementina?
cuando tu cordura es falsa,
súplicas por amor
y te mueres por querer vivir.
¿por qué quieres que todos te necesiten,
mi querida clementine?
cuentas cada paso,
calculas cada movimiento,
para que al final, algo te falle.
te quiebras,
te pierdes,
te anulas.
¿por qué te marchitas,
mi pobre clementina?
frágil como el cristal,
rota como su corazón,
viva por obligación.