Homenaje a t.s eliot
Pez volador 2
Parte 1
1 La tierra es el mundo de los dos reinos perdidos, uno no se ve pero está.
En la oscuridad de la caída, en el abismo sin fin y, frío al pie justo de saltar.
Destruidos estos mundos nuestros pasados y futuros a fuego quedaron.
Como de apoco nos levantamos y de apoco y, a tientas nos vamos acercando a un mundo de doble filo.
Con sueño y de mal humor nos acercamos y evitamos hablar, nuestras gargantas y bocas están llenas de sed.
Un mundo en dos mundos, es un mundo doble y uno de los mundos usa máscara, de carnaval de Brasil y, el otro mundo es el de la columna rota, este se quema eternamente.
Como nos acercamos a un mundo doble, dos mundos el de los vivos y el de los muertos.
Pero es mi mundo el reino de las sombras y, el otro mundo es el otro reino que vivo.
Es esa razón tierna, perfectamente imperfecta nos puso a todos, en el fondo del agujero de fuego.
Y en el poso cabado con nuestras propias manos en la tierra, quedan uñas mugrientas quitando las manejas de las palas los dedos muertos, así traes el ataud para tu propio entierro, tanta vida para una caja de madera.
Se muestra que estamos ciegos pudiendo ver, pero no hay ojos que vean acá.
Encontramos una nueva oscuridad la que siempre fue y, no vimos nunca asta hoy,
En la que se muestra que estamos ciegos de verdad.
En ese otro mundo sin ojos los corazones no laten rápido.
Como un pequeño parásito en mi piel me lo quito cuál piojo rascándose con las uñas de los dedos y me lastimó.
Pero ahí se encuentra el sentido sendero de porque ya no sentimos como niños, somos duros como hacero y muy cabezas duras claro.
Como es en nosotros comer pan sin levadura ni sal, no lo queremos que el romano no tiene gusto a nada.
He aquí en el otro reino soñado de la muerte, el mundo que nos faltaba.
El que es como abrir sólo un poco la puerta y chusmear un poco ahí, sólo ver un poco como es, después de levantarnos torpes somnolientos y, no queremos hablar, susurrando oraciones sin perdón.