Sé que no merezco
que mis palabras
lleguen a ti,
pero tenía
que decirte estas cosas
hace tiempo.
Sé que no merezco
tu amistad
por el daño que te hice.
Actúe egoísta
te pensé
más de lo que debía.
No vi lo que eras,
solo lo que quería ver;
no escuché lo que decías,
solo lo que quería escuchar;
no hable lo que quería,
por miedo
que no lo quieras escuchar.
Creí que el amor que tenía
me daba permiso
de acercarme más.
Y cuando debí parar
seguí corriendo.
En el viento escuché susurros
que nunca estuvieron ahí.
Quise ser el héroe de tu historia
pero me olvidé
de lo más importante:
respetar.
Respetar cómo querías
que tu historia fuera;
respetar que no querías un héroe
o respetar
que no querías
que el héroe
sea yo.
Me di cuenta
que crecer no significa
estar contigo,
si no, dejarte ir.
Aprender cuándo detenerme
Aprender cuando dejar
Aprender a soltar.
Quiero ser mejor,
y ser mejor es
saber cuándo dejarte en paz.
No te pido que olvides,
que calles,
ni que me perdones.
Solo te pido que ames,
así como te amo a ti.
Solo te escribo
para que sepas,
Lo siento.
Ya sé quién fui:
Un egoísta,
ingenuo,
insistente,
injusto, contigo.
Aunque te quiera
no me hace inocente.
Tal vez me olvide.
De las charlas,
de los chistes,
de las miradas,
de los chismes,
de la pena,
del dolor,
la felicidad,
la euforia.
Pero sé que no olvidaré
los ojos, el error,
y ojalá,
la reconciliación.
No me quiero alejar,
tampoco acercar,
no donde ya no debo.
Tal vez solo esperar.
¿Quién soy yo,
para exigirle
al destino,
que escriba
la historia
que yo quería?
Lo siento,
te vi.
Paco Zurdo