Esta historia nació del peso de una carta. No mía, no tuya, sino de todos los que alguna vez sentimos que el amor puede existir sin la condición de la presencia.
La Carta Naranja no es solo una novela: es un suspiro suspendido en el tiempo, una espera paciente, una promesa grabada en tinta. Es el reflejo de lo que ocurre en el alma cuando descubrimos que alguien, en algún rincón distante del mundo, nos entiende de verdad sin habernos visto jamás.