Bro, me encantó el apodo de Pepa explicado en pleno calabozo, me tuvo riéndome solo jajaja.
Cinco días
El comité de padres de la promoción de la Magnísima Institución Educativa Emblemática Melitón Carvajal habría establecido una fecha para que los estudiantes finalmente puedan disfrutar de su viaje…
In groups
Pensamiento
Bro, me encantó el apodo de Pepa explicado en pleno calabozo, me tuvo riéndome solo jajaja.
Contenido de la publicación
El comité de padres de la promoción de la Magnísima Institución Educativa Emblemática Melitón Carvajal habría establecido una fecha para que los estudiantes finalmente puedan disfrutar de su viaje de promoción.
Tras muchísimas disputas, conflictos, y por ahí se cuenta que corrupción; pudieron decidir un destino: La playa “La Mina” en Paracas. El alumnado iría por cinco días, a acampar. Todos se encontraban entusiasmados, pues la mayoría había ahorrado todas sus mesadas, todas sus propinas y sus yapitas para este día. Libertad total, pues no hubo ningún profesor dispuesto a acompañar a “ese grupo de palomillas”, ningún padre tampoco quiso ir, y tras muchos ruegos se decidió que irían los jóvenes solos.
De entre esa parvada de palomillas había un grupo de tres estudiantes que resaltaban, Ricardo “Chimbombo” Chiroque, Víctor “Megatrón” Gómez y José “Pepa” Santisteban.
Estos tres habrían causado infinidad de problemas y estragos a lo largo de su estadía en el colegio, y tenían la fama de romper con toda la organización de cualquier evento al que asistían.
Milagrosamente, durante el viaje de promoción, ninguno había causado ningún tipo de conflicto.
El primer día, como se había “estipulado” entre los alumnos, todos trajeron sus tragos favoritos: “Levántate Lázaro”, “Corre que te enchufo”, “Para para”, entre otros nombres algunos más picarescos.
Se la pasaron jugando, bailando y tomando los primeros dos días.
Hasta que, en el tercero, llegaron un grupo de chicas de un colegio desconocido, no importaba, pues también traían trago. Esa noche tuvieron una fiesta por todo lo alto.
Pero esto no bastaba para los tres problemáticos, ellos querían algo más.
-Oe huevón, no hemos hecho nada en este viaje.
Dijo Megatrón, y su amigo Pepa, siempre planificando la siguiente travesura respondió.
-Oe cierto, ¿Ahora qué? Tenemos que ir a algún lado, con buenas flacas.
-Calla on estamos en medio de la nada. No tengo ni idea de adónde ir.
Fue entonces que Chimbombo respondío:
-Callen par de idiotas. Vamos a ir a un tonazo. Mi causa el Mickey me consiguió una box en la discoteca “Ragnarok” en Paracas.
Exaltado, Pepa le cuestiona,
-¿Paracas? ‘Tas loco on, si está como a cuatro horas caminando.
-Tu eres bien imbécil, ¿no? Vamos en taxi pes, ‘pa eso les pedí que traigan su plata.
Respondió Megatrón quien habría previsto la situación y les informó de antemano a sus compañeros.
-Mano no sé la verdad, si mi vieja se entera, me mata. Además, ¿qué pasa si no llegamos mañana al bus? El embarque es a las diez.
-Guarda pe pepita, si vamos a llegar a la hora, es más, a las 6 de la mañana vamos a estar despiertos. Una amanecida.
Culminó así con la discusión Chiroque.
Fue así, como los tres personajes tomaron un taxi y se fueron a la discoteca.
En sus mejores harapos y sus peores rostros fue como entraron, llegaron a la box y empezaron a beber como náufrago el refresco. Aprovecharon también para engatusar a las chicas más bellas de la discoteca.
-Oe no hay flacas, mano, por las huevas vinimos.
-No seas maleado, un par de chupitos y te vas a enamorar.
Discutían Chimbombo y Megatrón, cuando vieron a lo lejos a José.
-Guarda mano, ¿esa es la pepa?
Preguntó Gómez
-Ese huevón, no llevamos ni 30 minutos y ya se está chapando a medio mundo. Oe Víctor, en un rato vemos al Mickey, él tiene los fake para no meternos en problemas.
Explicó Ricardo.
Pasaron las horas y los amigos estaban empiladazos, bailando y gozando con todos los de la fiesta, es entonces, que Mickey aparece.
-Oe chimbombo, ¿has visto a mi flaca? Hace rato llegamos, se separó y ‘ta que no la veo.
Chiroque, entonces llama a sus amigos, buscando presentarles a quién hizo de esta noche, un éxito.
-Habla Mickey, ‘pete un toque que traigo a mis causas. Pero no he visto a tu jerma, por ahí ha de estar pe.
Entonces, Ricardo les grita a sus amigos, lo mira a Gómez tomando del pico de una botella y lo jala. Luego, lo mira a José, besándose con una chica diferente, y los jala a los dos.
Sin saber que esto sería lo peor que podría hacer.
Resultaba que la chica con la que Santisteban se estaba besando, era la enamorada de Mickey, este, en un arrebato de furia le propina un derechazo al actor de esta desfachatez.
El guardia de seguridad, observando lo que ocurría, se acerca a realizar un cuestionario sumamente complejo.
-Jóvenes, muéstrenme sus identificaciones y brazaletes, por favor.
Los tres chicos no tenían ni uno de los dos.
-Mi estimado, déjeme informarle, que mi querido amigo Miguel cuenta con nuestros brazaletes, discúlpenos un momento que le pedimos pe.
Trató de florear Ricardo.
-No tengo idea de quienes sean estos chibolos. Y mi nombre no es Miguel.
Respondió cortantemente Mickey.
La parvada salió corriendo del establecimiento, con intenciones de pedir un taxi para volver al campamento. Sin embargo, no contaban con que el efecto del alcohol era ya muy fuerte en ellos. Siendo tal, que no pusieron ni un pie fuera del local, ya que se resbalaron al intentar correr.
Lo siguiente que recuerdan aquellos chicos fue la mirada de un policía, no mucho mayor que ellos. El alférez Martínez.
En el delirio de la beodez, pensaron que irían al Alcatráz, a cumplir condena junto a los criminales más peligrosos del planeta. Para su suerte, el policía, recién egresado de la academia, estaba sin supervisión, y no sabía que procedimiento proseguía seguir, por lo que los mandó a dormir en el calabozo toda la noche.
Cuentan los vecinos de la comisaria que esa noche no pudieron dormir.
-Pepa, como la cagas de verdad.
-No puedo hacer nada pe, huevón, me dicen pepa porque soy irresistible.
-No, es por gordo.
-‘Tamare huevón. ¿Ahora cómo volveremos a Lima? Mi vieja me va a matar.
-A mí no me preguntes, yo dije desde un inicio que no debíamos ir.
-Que dices oe ustedes me convencieron, yo sabía que era mala idea.
-Todo es tu culpa oe Ricardo.
Discutían Santisteban y Gómez, sin saber que Ricardo se había desmayado, del susto, o de la embriaguez.
-Oe Ricky despierta – decía José
-Está seco el huevón – Respondía Víctor
- Tamare, ¿ahora?
-A jatear nomá’ ya fue.
-Calla oe
Dichas riñas prosiguieron hasta el alba cuando el pulcro alférez levantó a los chicos, informándoles que, por su indefinida situación y ausencia de identificaciones, tendrían que realizar las labores que le correspondían a él. Entre ellas, el limpiar las oficinas, los baños y el jardín.
Los imberbes no tuvieron otro remedio más que aceptar la jocosa punición impuesta por Martínez…
-¿Qué hora es?- Preguntó sin ánimos Megatrón.
-6 – Respondió desganadamente Pepa
-¿Cómo sabes? – Cuestionó Chimbombo
-Mira el sol – se burló Pepa
-Tamare on no vamos a llegar a tomar el micro – Se quejó Megatrón
Continuaron de la misma manera las merecidas cuitas de estos desaprensivos chicos.
Fue entonces, que el “patrón” los llama.
-Chibolos, acá. Ahora. – Gritó el alférez – Ahora van a recoger los regalos del viejo Amaranto.
-¿De quién? – inquirió precozmente Ricardo
-Ahora lo vas a ver pe
Siguieron al poco afligido policía, sin esperar lo que les esperaba.
-Es un caballo
Señaló Victor
-¿Que no ves que es un león? – Se burló José
-Ríanse todo lo que quieran chicos, pero tienen acá para rato. Mientras, yo iré a pelotear.
Se mofó Martínez
-Maestro, antes de que se vaya, ¿qué hora es? – Disparó la pregunta Chimbombo
- Nueve y cuarto pe
Los tres insensatos estuvieron trabajando, cuando al más ingenioso, se le prendió el foco.
-Vámonos. Ya.
Exclamó Ricardo.
-¿Qué?
Objetaron al unísono los demás.
-Hay que montarnos en Rocinante, pe.
-¿Rocinante? ¿No se llama Amaranto el caballo? – musitó Víctor.
-La misma huevada, subámonos que todavía tenemos para llegar. – Vociferó animosamente Chiroque.
- ¿Saben montarse en caballo? – Recriminó Pepa.
- No.
Sentenció Ricardo.
-Pero tenemos que escapar para volver a Lima. – Continuó.
-Dale, son un cuarto pa’ las nueve tenemos rato todavía. – Declaró solemnemente Gómez.
Intentaron por cerca de cinco minutos subirse en el caballo, con la intención de proseguir con el estrategema propuesto por Chimbombo.
Finalmente, estos palomillas lograron montarse en Amaranto; además de descubrir cómo hacer que este se mueva.
Pateándolo.
Todavía se cuenta entre los vecinos de aquella vez que no pudieron dormir en paz por culpa de unos “chibolos idiotas” y el rapto del pobre Amaranto.
Thoughts
-
PermalinkAl pobre caballo nadie lo consultó. Me imagino al viejo Amaranto volviendo solito a la comisaría esa misma tarde, más tranquilo que los tres juntos.
-
PermalinkAdiós, esos tres chavalos son igualitos a los nietos de una señora que conozco, que se fueron de paseo y volvieron sin zapatos y sin plata.
-
PermalinkCaramba, La Mina en Paracas. Cuando yo era muchacho los colegios también iban de promoción a la costa, en ómnibus de noche, y siempre había un chofer que terminaba de apoderado sin que nadie se lo pidiera. Un alférez recién egresado haciendo de juez, de carcelero y de patrón en una sola mañana, así era la costa, pues.
-
PermalinkEl chamaco que repite que su mamá lo va a matar, tres veces en una noche, está cañón. Es lo único serio que piensa en todo el viaje.
-
PermalinkTa, el comité de padres peleándose meses por el destino y al final ni un profesor ni un padre quiso ir. Supe de una comisión así, de un liceo de acá, que juntó plata un año entero y después mandó a los gurises con un chofer y un papel con teléfonos. Volvieron todos, cada uno con otra versión. ¿Lo de que nadie quiso acompañarlos salió de algo que pasó de verdad?
-
PermalinkEl alferez recien egresado que no sabe que hacer con tres chibolos y los pone a limpiar su oficina mientras el se va a pelotear. Me recuerda a esos primeros trabajos donde nadie te explica nada y resuelves con lo que tienes a mano. Apuesto a que los vecinos de la comisaria todavia cuentan lo del caballo cada vez que llega una promo a Paracas :)
-
PermalinkBro, me encantó el apodo de Pepa explicado en pleno calabozo, me tuvo riéndome solo jajaja.
-
PermalinkNo suelo escribir cuentos, gracias si lo terminaste.
Related posts
-
La llama que enciendes
Agradezco sus opiniones ( pido perdón por estar inactiva un tiempo TwT)
-
LO QUE NO DEBÍA EXISTIR
Llegaste cuando nada esperaba,
-
La escalera
Te reencontré después de tantos años. En realidad te sentí... Mi corazón empezó a galopar, me di vuelta y estabas a mi lado. Tu pelo negro y largo, tu piel blanca, tu cuerpo exacto y tu perfume…
-
LUCK AND DOOM
Como si viviera abrazado de la suerte.
-
EL LOBO Y LA OVEJA
I. El encuentro En el valle donde la hierba se mece como un mar esmeralda bajo el viento, una oveja caminaba sola. No era rebeldía lo que la había sacado de su rebaño, sino hambre. Hambre sencilla,…
-
Almas navegantes.
Hace años que se cree que las almas navegantes dejaron de existir.
-
La Tinta Roja
En la torre más antigua del reino, donde el invierno aprendió a rezar, había un escritorio de piedra que nadie se atrevía a tocar.
-
Tercer capítulo del libro autobiográfico que nunca acabé en 2018
CHAPTER II: “EL NIÑO GORDO”