El pasar del tiempo puedo verlo en tu piel,
como si fuera un mapa que me guía a tu historia,
a lo más profundo de tu mar.
Silencio. Solo hay silencio.
Partes borradas y arrancadas de tu mapa...
me pregunto adónde te llevan.
Déjame entrar otra vez, quiero verte llorar de nuevo,
volver a sentir tus lágrimas,
esas que son respuesta ante tu silencio.
Mostrame el mapa completo, déjame entender.
Te lo suplico:
déjame nadar a las profundidades de tu mar oscuro,
déjame ser arrastrada por tu corriente revoltosa.
Tu risa escandalosa intenta cubrir tu océano agitado.
Estoy dispuesta a ser tu náufrago,
a navegar esas partes ocultas de tu mapa.
Verte reír es un eco agridulce.
Déjame escuchar la tormenta,
esa que enturbia el mar.
Sin previo aviso, me hundiré en la marea de tu océano
y pondré un faro.
Seré tu faro,
tu náufrago
y tu osa mayor.