A ti, mujer que fui:
Sé todo lo que padeciste. Sé todo lo que sufriste, todo aquello que callaste y todas las veces que tuviste que reconstruirte en silencio.
Y sabes algo… hoy te honro.
Te respeto profundamente.
Sé que amaste intensamente. Que entregaste muchísimo de ti y que, muchas veces, nadie supo valorar todo ese amor que dabas.
Pero hoy quiero que recuerdes algo:
Ese amor que derramabas sobre los demás hoy está en la persona indicada: en ti.
Y no, no es egoísmo.
Es amor propio.
Es aprender a cuidarte.
Es reconocerte.
Es darte todo aquello que durante tanto tiempo buscaste que alguien más te diera.
Hoy ese amor tiene un lugar donde sí es valorado.
En ti.
Tú fuiste quien un día decidió ponerle fin a todo aquello que nos estaba destruyendo. Tú fuiste quien, aun con miedo, eligió abrir la puerta y caminar hacia la libertad.
Y yo, la mujer que soy hoy, decidí no dejarte atrás.
Decidí tomar lo mejor de las dos: tu sensibilidad, tu capacidad de amar, tu valentía y también todo lo que aprendimos después de caer.
Así nací yo.
Una mujer que ya no necesita pedir permiso para existir.
Una mujer que conoce sus límites.
Una mujer que reconoce su valor.
Una mujer que hoy sabe quién es.
En esta nueva era de nuestra vida, ya nada nos detiene.
Ya nadie nos manipula.
Ya nadie decide por nosotras.
Ya nadie tiene el poder de hacernos olvidar quiénes somos.
Porque comprendimos el lugar que nos corresponde.
Y ese lugar no está detrás de nadie.
No está debajo de nadie.
No depende de que alguien nos elija.
Nuestro lugar está con nosotras.
A ti, mi versión anterior, gracias por resistir.
A mí, la mujer que soy hoy, gracias por no abandonarla.
Porque hoy ya no quiero olvidar a aquella mujer que fui. Quiero abrazarla, agradecerle y decirle:
Lo logramos.
Todo ese amor que un día entregaste sin medida, hoy vuelve a ti.
Y esta vez, sí está en las manos de alguien que sabe valorarlo.
En las tuyas.
Porque cuando dejamos de luchar contra quienes fuimos y abrazamos todo lo que somos, comprendemos nuestra verdadera fuerza:
Unidas somos más fuertes.
Y esta vez no estamos sobreviviendo.
Estamos viviendo.