Nueve capítulos para armarse de valor y ella ni se sorprende. Me sentí igual de nerviosa que el que cuenta, y eso que solo leía.
CAPÍTULO 9 ¿Eres tú? Pregunta Sin responder
Pensamiento
Nueve capítulos para armarse de valor y ella ni se sorprende. Me sentí igual de nerviosa que el que cuenta, y eso que solo leía.
Contenido de la publicación
Hoy me arme de valor y me acerqué a hablarle. A la chica de las pecas, de los ojos azules y el cabello teñido por el color del fuego.
Le hablé de ti. Le conté la historia de la banca, de las cartas cruzadas sobre el océano, y de cómo me enamoré perdidamente de una presencia sin rostro.
Ella se limitó a escucharme en silencio. No interrumpió, no pareció sorprendida. Al final, solo dibujó una sonrisa pausada. Una sonrisa tan serena que pareció contener, de pronto, todas las respuestas que estuve buscando durante años.
Respuestas
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PermalinkElla no interrumpió ni una vez y a mí eso me huele a que ya se sabía cada carta de memoria. Si en el capítulo 10 resulta que era otra, igual me lo leo, pero voy a protestar.
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PermalinkEsa sonrisa. Uf.
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PermalinkEsto va a terminar con ella diciendo una sola frase en el capítulo 10 y él dándose cuenta de que la sonrisa ya era la respuesta completa. Nueve capítulos de cartas por el océano y la respuesta estaba a una banca.
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PermalinkYo sigo pensando que la pecosa es otra persona, un desvío, y que esa sonrisa serena es de lástima, de la buena. No todas las respuestas que uno busca durante años son las que uno quería.
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PermalinkLa pecosa es la misma de las cartas, seguro, y lleva capítulos esperando a que él lo diga en voz alta. Una sonrisa así de tranquila no la pone alguien que se acaba de enterar.
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PermalinkEsa chica que escucha toda la historia sin interrumpir y solo sonríe al final: apuesto a que ella ya sabía lo de la banca y las cartas antes de que se lo contaras, y que por eso no se sorprendió. Se nota que este capítulo carga con los ocho anteriores. Me alegra que sigas subiendo la serie aquí, @cece!
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PermalinkNueve capítulos para armarse de valor y ella ni se sorprende. Me sentí igual de nerviosa que el que cuenta, y eso que solo leía.
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