Cargando…

CAPITULO 14: LA REALIDAD

Lukutakinoku_Takuji
Pública 9 conversaciones 16 pensamientos 33 votos positivos 0 votos negativos 1 serie

¿Odio, dolor, culpa o indiferencia? ¿Qué es lo que un hombre debería de sentir en una situación como esta? La respuesta era clara en un reino como este, y era la indiferencia, dejar pasar ese hecho…

En series

In groups

Contenido de la publicación

¿Odio, dolor, culpa o indiferencia? ¿Qué es lo que un hombre debería de sentir en una
situación como esta? La respuesta era clara en un reino como este, y era la indiferencia, dejar
pasar ese hecho de largo y tomarlo como algo sin importancia, ¿Para que preocuparse por un
niño que nunca jamás ibas volver a ver? ¿Para que meterse en la vida ajena de las personas?
Estaba claro que la mujer tomó las decisiones que la llevaron hasta ese momento y que la
culpa caía rotundamente sobre ella por haber permitido que su hijo la viera en esa situación,
pero entonces ¿Por qué Ark sentía dolor por el niño? ¿Por qué esta situación, le ardía en su
alma como a una herida a la que se le hecha sal? No tenía sentido, nunca había sido criado
para sentir empatía y sin embargo la tenía, y lo peor de todo, estaba más viva que cuando era
ese niño al que Parnik reprendió. No había lógica en sus emociones, su mente le decía que
ignorara y se centrará en el colmillo, pero en lo más profundo de su ser deseaba una
venganza, una justicia divina. Algo le reprochaba en su interior, le decía que la mujer lo hizo
para ganarse la vida, para alimentar a su hijo, para darle algo a ese pequeño que ella jamás
pudo poseer, y a la hora de la verdad, fue el mismo sistema el que la empujó a cometer tales
actos, y por ende, no podía juzgarla, porque todos hubiéramos hecho lo mismo con tal de
darle una mejor vida a nuestros hijos.
Ark había llegado a la avenida hace rato, no tuvo ningún problema en salir de la zona donde
vivían los nobles, probablemente porque todos los soldados u oficiales del sector se centraron
en la casa del gobernador y dejaron las demás calles desprotegidas y sin vigilancia.
Su semblante hacia que se escondiera fácilmente entre la multitud; su túnica un tanto
maltratada por lo de hace rato y de color Vinotinto lo hacia pasar desapercibido, incluso su
actitud de lucha interna colaboraba. Avanzaba con una vista perdida, dejándose llevar sin más
por el oleaje de la gente, parecía ser uno más entre todos.
«¿Qué te pasa Ark? Te veo en otro lugar»
—No se que me pasa, no me entiendo a mi mismo, estoy perdido entre mis propios
pensamientos.
«Entonces dime ¿En qué piensas cariño? Cuéntale lo que sientes a tu amada»
—En lo que vi, en lo que debo de hacer ahora, mi razón me dice que ese suceso es sin
importancia, que lo deje pasar, que haga la vista gorda y siga en lo del colmillo, pero... En mi
hay algo que remueve todo mi ser y no me deja tranquilo, no me deja en paz, me hace sentir
que debo hacer algo al respecto para ayudar a ese niño y a cualquier otro, que debo ayudar a
esta ciudad para liberarse de ese cerdo que tiene como gobernador, me susurra... me dicen...
¡Mátalo!
Canaly no dijo nada más y se quedó callada todo el resto del camino hacia la casa de Sam.
Tardaron lo mismo en llegar, tres horas de caminata cansadora por los constantes empujones
de los transeúntes de la avenida.
La casa estaba callada, ningún ruido salía de esta. Solo una tenue luz iluminaba la ventana
que daba hacia la sala. Ark tocó la puerta y Yuan le abrió.
—¿Qué pasó? ¿Conseguiste lo que buscabas?
—No Yuan, no conseguí lo que quería- Ark entra a la casa y ve a Sam sentado en el mismo
sofá de la mañana- ¿Cómo ha estado Sam?
—Yo creo que bien, le he dado de comer, pero no me recibe.
—¿Ha hecho algo?
—Nada, se ha quedado así desde que te fuiste, tiene la vista perdida y de vez en cuando
solloza.
Los dos se quedan en silencio observando la silueta de Sam.
—¿Todavía tienes en mente recuperar el colmillo?— Pregunta Yuan para romper el silencio.
—No Yuan, ya cambié de planes.
—Por fin, ya me estaba empezando a preocupar de que...
—Vamos a matarlo.
—Espera ¿Que?— Yuan lo mira confundido.
—Como lo oyes, acabaremos con la cabeza mayor de la repugnancia que asola estas tierras.
—Haber, haber— Yuan se soba el rostro con las dos manos— ¿Por qué quieres matarlo?
Digo se que tiene el colmillo, pero eso no justifica el lío en que nos vamos a meter por
matarlo.
—Sus acciones se ocultan bajo la oscuridad de su casa, su verdadero ser es aún más perverso
de lo que yo haya visto.
—Haber cuéntame.
Ark le cuenta detenidamente y con precisión lo que vio en la casa.
—Por favor Ark, no entiendo que te pasa ¡HEMOS VISTO COSAS PEORES!— Grita— Y
nunca nos hemos metido para ayudar, nunca nos ha importado, nunca, pero nunca, hemos
tenido el complejo de ser héroes. Tu más que nadie te hacías el de la vista gorda, incluso
cuando te rogaban en el suelo que los ayudaras, los ignorabas y seguías en lo tuyo. Y ahora te
conmueve cualquier cosa, deseas ayudar a todo mundo cuando nadie nos quiso ayudar a
nosotros.
—Parnik nos ayudó- Dijo Ark intentando justificarse.
—¡Parnik no existe!— Gritó con más fuerza—El no era real, solo lo inventaste para que tu
mente no cayera en la locura de Lino Blanco.
—Imbecil no me mientas, tú sabes que él fue como nuestro padre.
—Ark tu te inventaste toda esa historia. Tú sabes perfectamente que nosotros llegamos a Lino
Blanco como niños despreciables que revolcaban en la basura de las casas para comer. Nos
golpearon, nos maltrataron e incluso nos quisieron esclavizar.
Ark comenzaba a recordar, pero a su vez la historia que tenía en su mente chocaba con la
realidad.
—Es mentira— Pusó su mano en la cabeza— Él vio nuestro talento cuando le llevamos un
jabalí gigante hasta su casa.
—Ark, eso no era un jabalí. Ese día cuando teníamos tanta hambre, encontramos el cuerpo de
un moribundo arrastrándose por su vida en los límites de la Hoja Marchita con Lino Blanco.
Cuando murió, lo arrastramos hasta el pueblo, donde… donde… — Yuan no pudo gesticular
las palabras finales—
A Ark le llegan imágenes de la escena tan frescas como si hubieran sido hace un instante; El
de niño junto a Yuan, comiendo del cadáver de una persona mientras todos en el pueblo los
miraba con repulsión.
—!No¡, !no¡, ¡no!— Ark se sujetaba su cabeza con ambas manos. Pero le llega un nuevo
recuerdo de su falsa historia; La vez en que estaban heridos y Parnik los ayudó a sanar.
—Y la vez en que el nos cuido cuando estábamos heridos, esa si no me vas a decir que es
mentira, eso sí sucedió.
—No fue así. Ark, literalmente entramos a la casa de una familia, mataste al padre de dos
niños y obligaste a su madre a que nos cuidara.
Otra vez aquellos recuerdos chocan con los que tenía implementados en su cabeza.
— Los soldados que llegaron eran para sacarnos de la casa vivos o muertos, y el abrazo que
supuestamente le diste a Parnik, fue una puñalada que le diste a la mujer que nos cuidó.
Ark estaba enojado, su rostro se había puesto rígido bajo sus palabras, era como si todos sus
recuerdos volvieran a él —No te creo, Parnik nos acogió cuando estábamos heridos, nos
enseño a como sobrevivir en este mundo.
—Porfavor amigo, escuchame—
—No, él nos ayudó, nos enseñó a ser buenas personas— dijo Ark con la voz a punto de
quebrarse.
—¿Buenas personas? No me hagas reír, acuérdate de lo que hacías. Mataste a familias de
comerciantes por que ellos no te daban el precio que querías y lo hacías con una sonrisa en el
rostro, niños te suplicaban perdón para que no mataras a sus padres, pero los hacías de lado,
acabaste con inocentes y ancianos. No te hagas el santo ahora, fuiste lo peor que había en La
Flor Marchita, nadie nos quería ¿Y sabes que es lo peor? que yo te admiraba por eso, no
importando lo que sucedía, siempre te zafaste de cualquier problema, incluso si debías de
matar a quien sea para estar a salvo. Yo te sigo porque si lo hago se que voy a estar seguro,
pero lo que estás empezando hacer me deja mucho en que pensar, cambiaste demasiado desde
el día en que casi te mata ese profeta de la santa divinidad, empezaste a ser... Bueno— Yuan
dice esta última palabra con asco en sus labios.
—No me hagas recordar lo que hice por favor.
—Lo siento Ark, pero un hombre no puede escapar de su pasado, nosotros fuimos y seremos
la misma escoria que vemos en todos lados del reino, no podemos escapar de quienes somos.
—¿Y qué somos entonces?
—Demonios de Lino Blanco.
Ark no dijo nada después de eso, simplemente caminó despacio hacia una de las habitaciones
—Cuida a Sam esta noche— Dijo antes de desaparecer
Seguidamente se encierra en un cuarto, dejando a Yuan solo con Sam.
NO me jodas Takuji, esto está muy bárbaro, no creo que sea buena idea seguir escribiendo
sobre esto
Usted tiene toda la razón, aquí paramos esta parte de la historia
***
Mentiras, ilusiones, falsedades ¿Qué más se puede esperar de un reino donde lo mejor que
puedes hacer es engañarte a ti mismo? Pues bien, así se sentía Ark que empezaba a dudar de
toda la verdad que lo rodeaba. Primero se sentó en una de las esquinas de la cama, se quitó la
espada y la puso a un lado, seguidamente Canaly apareció. Ella estaba sentada con sus dos
manos encima de sus muslos, su rostro mostraba cierta incomodidad y se notaba que quería
iniciar una conversación.
—¿ Acaso eres real?— Fue la pregunta que rompió el hielo
«Si, aunque solo tu puedes verme y oír»
—Eso suena a que en serio estoy loco.
Hubo silencio entre ellos dos.
—Lo único que me impulsaba a creer en un cambio es que pensaba en que en el reino podría
haber gente como él, como Parnik, alguien que a pesar de todo lo que sucedía alrededor,
estaba dispuesto a darle la mano a uno niños huérfanos, pero… resultó que no existe y eso
solo me deja una pregunta ¿Quién soy yo para cambiar algo, si soy igual a todos?
Unas lágrimas comienzan a caer de su rostro. No hay llanto ni sollozos, solo el sonido de una
gota cayendo a un suelo sucio.
«Mi Ark...»
—Cuántas personas abre matado sin pensar en lo que hacía, cuantas veces fui yo el mal que
habitó la tierra y la destruía sin más que perder, cuantas veces le causé terror a Yuan por mis
actos. Hasta los demonios deben portarse mejor que yo pero no, el Creador viene y me dice
"Tú eres el elegido" ¿el elegido para que? ¿Para acabar de destruir el reino? ¿Para ser la
pesadilla de sus moradores? Ni siquiera sé para qué existo y tampoco sé porque ahora se me
da por sentir misericordia de todos estos miserables, ¡ellos merecen morir junto conmigo!
Canaly deja que se desahogue, deja que diga todo lo que quiera, para al final, tomar su mano
derecha y acariciarla.
«Tu eres la promesa perdida, el liberador de yugos, el filo que acecha en las sombras para
proteger este reino» Canaly acaricia su rostro «Pareces un niño lleno de tristeza, tranquilo yo
estaré aquí para consolarte»
Canaly se inclina hacia él para besar sus labios, pero Ark roto por dentro, se abalanza hacia
sus senos y se acuesta en ellos. Ark sentía una sensación cálida, suave, casi familiar. Canaly
por el contrario acaricia su cabello y rostro como una madre que consuela a su hijo.
«Tranquilo, todo estará bien»
Entre sus senos, Ark se quedó dormido.
No hay lugar más seguro para un hombre que los senos de una mujer, podrán decirme lo
que quieran, pero entre esas dos montañas suaves y redondas, cualquier hombre se relaja.
Pero Escritor tú nunca te has acostado en ellos, es más ni siquiera has tocado unos senos ¿De
qué hablas?
Cállense no les estoy preguntando.
Ark se levantó a las seis de la mañana. Estaba solo en la habitación. Canaly no estaba
presente, solo la espada sin su brillo. Ark la toma y la posiciona en su espalda como es de
costumbre.
Salió de la habitación y caminó hacia la sala. En el sofá dormía Sam y en otro estaba Yuan
igualmente. Tras ver que todavía estaban, se dirigió a la cocina para preparar el desayuno,
pero no había nada consumible.
—Se me olvidó comprar algo ayer— Dijo Ark tras observar la repisa.
«Perdón, se me olvido recordarte» Canaly en su espalda, cruza sus brazos alrededor de su
cuello.
Ark ahora se dirige hacia Sam y empieza a requisarlo buscando algo de dinero. Yuan le silba
para llamar su atención.
—¿Qué buscas?— Pregunta.
—Algo de pascales— Contestó volviendo a lo suyo.
—No vas a encontrar nada, yo ya le quite todo, toma—
Yuan le avienta un pascal de plata, el cual Ark toma.
—Voy a comprar algo a la tienda—
Ark se levanta y va hacia la puerta. Cuando iba a salir, Yuan le dice —Ark... muérete—
Con una sonrisa Ark sale del lugar. Sintió paz tras aquellas palabras, pues Yuan no las dijo
con ánimos de lastimar, sino que era la forma amable de decir "Perdón" entre estos dos.
Camino sin rumbo entre las calles, pues no conocía ninguna tienda que vendiera comida.
Todos los lugares que cruzó, solo vio bares cerrando o con gente borracha en sus sillas.
«¿Conoces algún lugar donde comprar algo?»
—La verdad no. Solo dije que saldría a comprar comida, pero la verdad es que solo quería
pensar en una forma de matar al gobernador.
«¿Enserio piensas matarlo? Bueno, haya tu y tus decisiones ¿Al menos tienes una idea?»
—Esas preguntas me las hace Yuan, pero sí, creo que se como hacerlo, la cuestión es que
necesito ayuda.
«¿De quién?»
—De una chica que a ti no te agrada.
«Que ni se te ocurra volver donde ella, me oíste, te lo prohíbo»
—No oigo, no oigo, soy de palo y tengo orejas de pescado.
«Hazme caso y no vallas»
—No oigo, no oigo, soy de palo y tengo orejas de pescado.
«Tonto»
***
Volver a una casa te trae sentimientos, ya sean de felicidad, tristeza o dolor, pero para Ark
estos sentimientos se tornaban a una ansiedad semejante a la de un hombre cuando va a un
Burdel. La casa estaba hermosa y resplandecía más que las demás. El sol empezaba a calentar
con su nutriente fuerza la ciudad.
Ark tocó la puerta esperando a que una sirvienta le abriera, pero pasó lo contrario, Rebeca le
abrió directamente.
—Hola Ark ¿Qué tal?
Rebeca se encontraba arreglada, su traje era el mismo con el que había estado en la fiesta de
su mansión, cargando su corazón de Rubí en sus senos.
—Muy bien. Me sorprende que hayas sido tú la que me abriera, creí que tendría que hablar
con algunas de tus sirvientas primero.
—Es que estaba cerca de la puerta y fui a abrir— Ella parecía estar un poco avergonzada,
como si tratara de ocultar algo.
"Si le digo que lo he estado esperando desde que se fue, va a creer que estoy loca y
obsesionada por él"
Ah, con que esto era jijiji, estas bien loca la señorita
¿Por qué te sorprende Takuji? Si eres tú el que escribe estas estupideces. Yo creo que deberías
de dejar de romper la cuarta pared, dañas la continuidad de la historia.
Callate evangelista, a nadie le importan tus comentarios, solo a mí.
—¿Podría hablar contigo de algo?— Pregunto.
—Claro Ark, sigue.
Ark entra mostrando respeto, mientras que Rebeca lo ve con deseos amorosos....
Canaly que la estaba observando, infla sus cachetes y la ve con rabia.
«Él es solo mío y tú no tienes derechos ni siquiera a mirarlo, además, ayer en la noche se
quedó dormido en mis senos y no en los tuyos»
—Espérame en la sala, ya voy contigo.
Ark avanza y se sienta en uno de los sofás, seguidamente una sirvienta entra y le da café. Ark
va tomando de a sorbo deleitándose con la suavidad, olor y fragancia que emanaba de este, no
había probado nunca un café igual a este.
—Y ¿de qué querías hablar?
Rebeca llega e interrumpe el plácido momento de Ark con su café. Ella se sienta al frente de
él y cruza las piernas para mostrar una pequeña parte de sus muslos que no están tapados por
el vestido.
Ark mira un momento sus piernas para luego tomar la pregunta.
—Rebeca lo que te voy a decir puede que genere cierto impacto negativo y no me gustaría
que muchas personas se enteren, ¿Puede que alguien nos escuche aquí?
El rostro de Rebeca se iluminó un poco, esas palabras la agarraron de improvisto. —¿Te
parece bien en mi habitación? — Dice ella un poco ansiosa y con un semblante un tanto más
atrevido.
«No Ark, no entraras en el cuarto de esa víbora, en sus ojos se puede ver lo que te quiere
hacer»
—Está bien.
«Tonto, ella se quiere aprovechar de ti, te quiere comer en el perverso sentido de la palabra y
eso solo lo puedo hacer yo»
—Vamos entonces.
Ark se levanta y deja su café en la mesita del centro. Rebeca también se levanta y se adelanta
a Ark para irlo guiando.
Mientras subían las escaleras Rebeca pensaba "¿Que me habrá querido decir con eso de cierto
impacto negativo?" Comenzaron a caminar por el corredor del segundo piso "Piensa, él
quiere algo de ti, será que..." Un ligero gemido salió de ella mientras se mordía sus dedos
"¿Será que me quiere confesar su amor y solo le dio pena de que alguien lo escuchara?
Creador mío que sea así, yo solo quiero entregarme a él"
—Aquí es—
Rebeca empuja la puerta de su habitación y pasa con Ark detrás de ella.
Su cuarto era hermoso y decorado lo más femenino posible. El tono del lugar era de un Vino
Tinto suave que le daba una sensación de erotismo pragmático. El lugar estaba limpio y muy
bien organizado. Su tocador contaba con un espejo enmarcado con flores artificiales y
muchos colores para el maquillaje. Había una ventana que daba hacia detrás de la casa
llenando de una tenue luz la habitación (esto debido a que el sol no está pegando de frente).
El piso era de una baldosa igual al corredor para no perder la estética de la casa. En el cuarto
también había un sillón del mismo tono del ambiente.
—Y bueno ¿De que me querías hablar?—
Rebeca se había sentado en la cama, estaba cruzando las piernas y estirado sus manos a
ambos lados inclinando su cuerpo hacia atrás, mostrando sus hermosos senos por el escote
del traje, además miraba a Ark de forma coqueta.
«No lo mires estúpida» Decía Canaly lenta y enfurecida mente.
Ark la contempla unos segundos para luego sentarse en el sillón que tras caer en él, se podía
sentir como se envolvía en su trasero generando una sensación cómoda.
-Rebeca yo te aprecio y sé que lo que te voy a decir no es del agrado para muchas personas—
"Ya dime que quieres pasar una noche conmigo, yo se que las otras personas me quieren en
su cama y probablemente se enojen si salgo contigo, pero yo te quiero solo a ti o bueno, eso
creo"
Ark suspira antes de decir —Quiero matar al gobernador.
La cara de Rebeca pasó de estar ansiosa a un estado de confusión, para luego tornarse sería.
—¿Qué?—
—Como lo oyes, quiero matar al gobernador, pero necesito ayuda.
Rebeca se sienta más formalmente, deja de cruzar las piernas y no saca más su pecho para
mostrar los senos.
—Qué estás diciendo Ark, ¿Pedir ayuda? No pienses que yo lo voy hacer, es más debería de
llamar a los guardias reales para que te arresten en este instante— Ella estaba a la defensiva,
incluso un cierto miedo empezó apoderarse de su rostro. —¿Quién eres acaso? ¿Un
mercenario? ¿Un asesino?.
Ark estaba sintiendo esa sensación de ser juzgado, la que sientes cuando das tu idea y nadie la
apoya, solo critican. Aunque claro, anunciar que vas a matar a alguien no es como si fuera
una idea que vayan apoyar y más cuando es una figura pública de suma importancia. Esto
hizo que se pusiera la capucha en punta solo para tapar su cara de vergüenza, pero esto lo
envolvió en un aspecto sombrío que asustó a Rebeca de gran manera, su amor a él se esfumó
de inmediato y su instinto de supervivencia se marcó en ella.
—No... tu eres uno de ellos, eres un revolucionario, este era su plan; mandarme a uno de los
suyos para que ganara mi confianza y los ayudará. Malditas ratas que juegan sucio, eso es
caer bajo para lograr un objetivo imposible. Nunca, pero nunca ayudaría a una causa que solo
trae muerte.
—No Rebeca— Dijo Ark— Yo no soy ellos, yo soy el filo oscuro que acecha en las sombras
para proteger este reino, yo soy... El liberador de Ahet-Mit.
Me atrapaste escritor es CINE.
Lo se, lo se, nunca dude de mi capacidad para escribir, pero sigamos.
Estas palabras retumbaron en Rebeca. Era como si Ark se hubiese transformado en el único
hombre que había en el mundo, deseaba abalanzarse sobre sus brazos y ser uno con él. Quería
que Ark le dijera "te amo y voy acabar con todo lo que te oprime. No te alejes de mi" Lo vio
como un salvador, como agua en el desierto, como el lector a Lukutakinoku.
—Ark...— Fue lo único que ella pudo articular, pues segundos después Ark abandonó su
cuarto y posteriormente la casa.
El lugar quedó vacío, sin bulla ni dramatismo innecesario. El sonido de una tenue brisa
llegaba por medio de la ventana. Rebeca quedó atónita, confundida, creyendo que todo esto
era solo un sueño, uno de muy mal gusto. Se levantó de su cama sin decir nada. El eco de sus
pasos se unió a la brisa y una pequeña carta de papel blanco apareció ante sus ojos, la carta
estaba a un lado del sillón donde Ark se había sentado. Con curiosidad la tomó y leyó.
"Gracias por tu compañía y perdón por mi descortesía. Con respeto y amor, tu caballero"
Rebeca sintió un vacío que solo Ark podía llenar, ya no sintió deseo carnal, sino uno pasional
alejado de la sexualidad.
Rebeca
Ark es un estúpido y desconsiderado, pero... cuanto lo amo, no quiero que se aleje de mi,
deseo que este siempre junto a mi, que me conozca, que vea lo bueno y lo malo de mi,
(Suspira largamente con pasión). Nunca me había fijado, pero este corredor es muy largo
cuando estás pensando intensamente en alguien, pero ¿Como no pensar en él? Me dijo que
era el liberador de mi vida, bueno... del reino, pero yo también soy parte de este, así que
también viene a liberarme a mi.
—Señorita Rebeca ya llegó la carroza que la lleva a su empresa.
—Ya voy Tania, dile que me espere.
Mi Ark, mi Ark ¿Por cuanto tiempo aguantaré tu indiferencia? ¿Por cuánto tiempo más
tendré que esperar para que te entregues a mi como yo estoy dispuesta a entregarme a ti?
-—Señorita Rebeca la veo un poco sería ¿Pasó algo con el hombre que subió a su habitación?
¿Quiere que limpie lo que ustedes dos hicieron allí?
Valla pero que directa eres, para tu información no hicimos nada, él es un hombre muy
respetuoso que jamás se aprovechara de mi, aunque lo que me pidió a lo último sí podría
catalogarse como hacer eso.
—No pasó nada, estate tranquila.
—Esta bien, la acompañó para que se suba a la carroza.
¿Qué le sucederá a Ark? ¿Cuáles serán sus motivos para querer matarlo? Sigo pensando que
es un revolucionario y que solo me estaba utilizando.
Me recosté en los suaves cojines de mi carroza mientras suspiraba. El vehículo comenzó su
marcha.
Que hago, por un lado está lo que siento por Ark y por el otro está mi futuro como empresaria
de este Reino, simplemente no puedo dejar pasar por alto las palabras que me dijo y dejar que
mate libremente al gobernador, él es el único camino que tengo para llegar hacia la cima,
después de lo que hizo mi hermana, no tengo a quien más acudir para que el invento salga de
Timitry, nuestra imagen quedó dañada entre los grandes, estúpida es lo que Chloe es.
—Oye Yajon si tuvieras que elegir entre los sentimientos y la razón ¿Qué escogerías?
—Pues haber mi señora, eso depende, si los sentimientos me benefician, obvio que ellos, pero
si en vez de eso solo me perjudican y me traen problemas, escogería lo que fuera que me
dictara la razón, sería lo más lógico.
—Gracias.
—¿Sucede algo?
—No pasa nada.
Con que lo que me beneficie más, tiene sentido la verdad, qué más da, no diré nada de mi
charla con él, pero tampoco lo ayudare en nada, no pienso en meterme en líos innecesarios,
aunque tendré que incitar al gobernador para que aumente su seguridad, si él muere, yo no
podré cumplir mi sueño de iluminar todo Ahet-Mit.
La empresa es muy aburrida cuando no viene mi hermana conmigo. Lo único que tengo que
hacer es revisar que el sistema central no tenga fallas y mirar los reportes de los diferentes
sectores donde estamos operando. Es un aburrimiento total tener que leer y observar gráficas
yo sola. Nadie aparte de mi y mi hermana, entiende cómo funciona el mecanismo y por ende,
no saben interpretar lo que este les dicta. Es algo complicado y muy cansador ser las únicas
que entienden, pero esto nos ayuda a mantener la privacidad de nuestro invento, además de
que nos da un cierto privilegio de seguridad, pues si nos pasa algo ¿Cómo podrán operar las
instalaciones correctamente? Nos volvemos alguien que Timitry si o si deben de proteger.
Lo que sucedió en la fiesta del gobernador ya parece haber llegado aquí, cientos de mis
trabajadores susurran entre sí cuando me ven pasar. (suspira) Esto es lo que uno se gana
cuando se vuelve figura pública sin quererlo, y esto ya me está irritando. Nunca pensé que
algún día desearía salir rápido del único lugar en donde me sentía igual a los grandes del
reino, donde mi inteligencia me permitía estar a la par del dinero.
Cuando la jornada de trabajo llegó casi a su fin, baje por el ascensor hacía la salida, no había
mucha gente y las que habían estaban caminando de forma ordenada por el lugar.
Me tropecé con una muchacha oficinista que llevaba unos papeles, ella salió de la nada y no
la pude ver. No era tan hermosa como yo, pero tenía su encanto.
—Discúlpame— Le dije mientras le ayudaba a recoger los papeles que se le habían caído.
—No tranquila señorita Rebeca, yo los recojo.
No le puse más atención y me fui. La cuestión es que cuando me di la vuelta ella dijo en una
voz suficientemente audible para que yo la escuchara lo siguiente: "Maldita perra, me alegra
que te halla pasado eso"
Apreté mis puños para contenerme y seguí de largo. Aunque me duela, no la podía despedir,
no quería que ahora en que estoy en un momento tan vulnerable socialmente, mis empleados
empiecen a odiarme y comiencen a sabotear mi trabajo.
Mi carroza ya me estaba esperando en la salida. Subí sin saludar al chofer.
—¿Dónde la llevo hoy señorita Rebeca?
—Necesito hablar con el Gobernador, ¿podrías llevarme a su casa?
—Con mucho gusto.
EL chico arrancó y se metió por la avenida principal, la que siempre estaba llena de tráfico.
Mucho tiempo en la carretera hizo que mi chofer quisiera iniciar una conversación y al
parecer, él era pésimo en eso.
—Señorita Rebeca ¿Piensa ir hablar con el gobernador lo que sucedió el otro día?
—Lo que yo hable con él no es de tu incumbencia— Le dije secamente para cortar el inicio
de conversación.
—Perdóneme el entrometimiento, pero usted me dijo aquella noche que podía hablar con
usted lo que quisiera y que siempre me iba a responder con amor.
Suspire por lo tonta que fui, ahora que lo pienso con más frialdad y no tanto con el calor del
momento, además de que mi corazón está enamorado, debí haber sido una completa
cualquiera al igual que mi hermana.
—Olvida todo lo que te dije esa noche, no estaba en mis cabales.
—¿Es así como trata a todos los hombres con los que ha estado? ¿Simplemente los desecha y
no los quiere volver a ver? Yo al menos pensaba que entre ese mar de hombres con los que ha
estado yo podría estar en un lugar especial en su corazón, desde lo que me dijo esa noche solo
he pensado en usted, pero al conocerla un poco mejor, veo que era verdad lo que mis amigos
me dijeron, usted es solo una cualquiera, una perra en celo constante.
—¿Con qué derecho me vienes a decir eso igualado? Tu solo eres mi chofer y no tienes el
privilegio de insultarme. Recuerda tu posición y respétame.
—Jodase Rebeca, yo ya no vuelvo a ser su chofer. Lo único que quería era volverla a ver y
usted lo que hizo fue tratarme feo y pisotear mis sentimientos— Su voz se empezaba a
quebrar.
Yajon entonces tiene el descaro de bajarse del coche e irse.
—Oye ¿A donde vas?—
No me contestó. Lo vi perderse entre las demás personas.
—Idiota—
Yo no sabía manejar una carroza y los conductores que estaban detrás de mi empezaban a
insultarme y decirme que me moviera. Me bajé de ella y seguí a pie abandonando por
completo la idea de llegar con elegancia, al final de cuentas, podía comprar otra igual con las
mismas características, el dinero me sobra.
Camine unos 40 minutos hasta llegar a la zona donde viven los nobles, que estaba
prácticamente al frente de la zona donde vivía yo. Lo primero que me sorprendió, fue la
cantidad de Guardias y soldados que se encontraban patrullando el lugar, no dejaban pasar a
nadie sin antes requisarlo y pedir sus documentos, ni yo me salve de su requisa.
—¿A qué viene?— Me preguntó un Guardia Real grande y fornido. No era igual que Yuan,
sino un poco más bajo y menos musculoso. En su cintura colgaba una gran espada. Tenía el
casco puesto, así que no pude ver su rostro. Su voz te hacía estremecer porque se sentía que
estaba cargada de autoridad.
—Vengo a ver al gobernador. Soy Rebeca Güitrago— ofrecí mis papeles, los cuales ojeo por
unos segundos.
—No podré dejarla pasar sin revisar que tiene, usted entenderá.
—Adelante.
Me mantuve serena mientras sus manos tocaban mi cuerpo, aunque no era un toque normal
que le haces a alguien para saber si porta un arma, se notaba y se sentía que lo hacía con
morbo.
—Señor Guardia, le pido encarecidamente que no se sobrepase conmigo— Dije cuando sentí
que una de sus manos me agarraba los senos.
—Es mi trabajo señorita.
Si como no, detrás de ese casco tienes que tener una cara pervertida después de haberme
tocado.
—Eso sí, no podré dejar que vaya a ver sola al gobernador, la noche pasada tres personas
irrumpieron en su propiedad por motivos que no conocemos, logramos capturar a dos, pero
no pudimos dar con el tercero, por eso unos oficiales la escoltaran hasta la casa.
—Entiendo.
Dos oficiales me acompañaron. Uno estaba a mi izquierda y el otro a mi derecha. Podía notar
de reojo que de vez en cuando ellos me miraban con morbo y se hacían muecas entre sí. Me
dio igual, la mayoría de los hombres se comportan así cuando estoy cerca de ellos, aunque si
di unas señales de inconformidad como toser o poner mi rostro enojado, pero de todas
maneras continuaron.
La casa del gobernador estaba llena de Guardias Reales, nunca antes había visto en mi vida a
tantos soldados de elites reunidos en un solo lugar, era un espectáculo sorprendente verlos
con sus armaduras color Vinotinto. Los oficiales me dejaron en la puerta y de ahí fueron otros
dos Guardias Reales que me escoltaron hasta el interior de la casa. Allí dentro uno de los
Guardias se fue a buscar al Gobernador, mientras que el otro se quedó a mi lado.
El Guardia al parecer era virgen o no tenía experiencia con muchas mujeres, pues se ponía
muy nervioso cuando cruzábamos miradas o cuando le preguntaba sobre lo que había pasado
aquí la noche pasada.
—Pues la verdad no estoy muy informado— Me respondió en medio de algunos titubeos
—Lo que sé es que irrumpieron en la casa, el gobernador se puso muy tenso cuando los vio y
pidió al cuartel de Timitry que lo protegieran.
—Ya veo. Amorcito ¿podrías decirme dónde está el baño?
—Claro señorita, siga derecho por aquí y voltea a mano izquierda.
—Gracias— Le di una hermosa sonrisa, creo que detrás de ese casco su rostro se puso
completamente rojo.
La verdad no quería ir al baño, es solo que no tenía en ese momento la paciencia como para
ponerme a esperar a que el gobernador apareciera, por ende subí sola al segundo piso. En el
lugar habían algunos Guardias sin sus casos que primeramente me miraban con deseo y luego
me preguntaban "Que hace una señorita como usted por aquí" Les decía lo mismo "Busco al
gobernador ¿Saben donde esta?" Ninguno me dio su ubicación. Seguí caminando por esos
bellos corredores hasta que escuche la voz del que buscaba a través de una puerta que
conducía quien sabe donde.
Escritor
Nada es más tedioso para un hombre, que lidiar con el peso de salvar su propia vida. Ahí en
su oficina gubernamental, el gobernador Cesar tomaba un vaso de Brandi junto a uno de los
funcionarios de la corte Real de Rimbrin.
—Nada está saliendo según lo planeado Mora— Dijo César sorbiendo su vaso—
—¿Qué pasó?— Pregunta el viejo jorobado.
—Me llegó esta mañana una carta de esos estupidos Rebeldes que están al norte de la
provincia- Cesar señala un pedazo de papel encima del escritorio— Dicen que tome lo que
pasó anoche como una señal de lo que pueden hacer. Darles armas y derechos sobre algunas
tierras no funcionó de nada.
—¿Pero si les diste armas de mala calidad verdad?
—Eso no sirvió, hallaron la forma de conseguir armas de buena calidad y empezaron a matar
uno que otro soldado halla en "Florinta" donde los Berciainy, las personas empezaron a tener
miedo y no tengo ningún control militar sobre esa zona, retire a los Guardias Reales como
señal de que todo estaba solucionado, un movimiento ahí de marketing que ahora me
arrepiento de hacer. No entiendo porque el primer indicio de una revolución tiene que ser
justamente en mi provincia.
—Ya cálmese, eso no va a llegar a mayores, unos cuantos Guardias podrán controlar a esos
pordioseros en el norte. Bueno a lo que vine ¿Siempre hablaste con esas muchachas de la luz?
—Si, hable con una de ellas, la más importante desde mi punto de vista.
—¿Qué le dijiste?
—Que la iba a apoyar para que su empresa se expandiera por toda la provincia, quería
ganarme su confianza y hacerla sentir que cuenta conmigo.
—Bien, recuerda que es importante que te cases con ella para obtener el control de su
empresa, no podemos permitir que gente de su calaña esté administrando algo tan bueno
como lo que ella invento, podrá haber creado todas esas instalaciones ella sola, pero ya es
momento de que la corona tome posesión de lo que le pertenece.
—Solo que hay un problema.
—¿Qué pasó?
—Su hermana se tiró su imagen. Si de por sí ya los nobles las veían como zorras fáciles que
solo buscan agradarles, ahora si que peor, ya las ven como gente del vulgo que simplemente
tienen dinero, nadie las respeta— Dice con cierto asco en su rostro.
—Eso sí que es un problema, no podrás casarte con ella, eso dañaría tu imagen y pondría a
los nobles en discusiones tontas por las decisiones de su mandatario. ¿Tienes alguna forma de
solucionar eso?
—Por ahora no se me ocurre nada.
—En ese caso tendremos que pasar al siguiente plan, mátalas y toma el control directamente,
aunque claro, primero las capturas y torturas hasta sacar toda la información sobre cómo
operan sus instalaciones. Si la prensa pregunta que paso, tu solo diles que ellas estaban
conspirando contra ti dándole ayuda a los rebeldes para que te mataran.
El lugar más oscuro y repugnante del mundo, es cualquier entorno donde se reúnen los idiotas
más poderosos para decidir cómo mantener bajo su control a aquellos que dan su vida entera,
trabajando para un sistema que solo los ve como objetos.
Un ligero ruido se escuchó detrás de la puerta.
Rebeca que había estado detrás de la puerta escuchando todo; al principio con curiosidad y
después con emoción. Se había delatado ella misma presa de su ansiedad con respecto a su
muerte y la de su hermana.
Los dos hombres se callaron, una tensión creció entre ellos.
Rebeca noto el repentino silencio "Que hago, que hago" Suspiro para tranquilizarse. Debía
estar serena para intentar zafarse de su error. Toco la puerta casualmente.
—¿Quién es?— preguntó Cesar del otro lado.
—Soy Rebeca, venía hablar con usted señor gobernador sobre lo que me dijo el otro día en su
finca ¿Puedo pasar?
Mora y Cesar se miraron por unos segundos, como decidiendo que era lo mejor que podían
hacer. Fue Mora quien dio la orden de que la dejaran pasar, con un ligero movimiento de su
cabeza hacia abajo.
—Adelante.
Rebeca entra lo más casual posible, como si lo que acababa de escuchar le fuera ajeno a todo.
—Buenas tardes señor gobernador— Rebeca baja levemente su cabeza en señal de respeto.
—Veo que no está solo— Se voltea hacia Mora —Es un gusto conocerlo, soy Rebeca
Güitrago— Hace el mismo gesto que hizo hace un momento. Luego mira a Cesar
—Veo que no es conveniente que interrumpa su charla.
—No te preocupes Rebeca, justo de ti estábamos hablando— Dice Cesar.
—¿Así? y ¿De qué estaban hablando acerca de una dama como yo?- Pregunta Rebeca que se
notaba un poco tensa.
—De cómo impulsar tu proyecto hacia el norte de esta provincia— Habló Mora metiéndose a
la conversación.
Él se acerca hacia Rebeca y toma la mano de la chica entre sus arrugadas y callosas manos
—Es usted una de las científicas más importantes de esta década, sería una pena que su
invento no saliera de esta ciudad—
La hipocresía que le salía natural a Mora, hizo que Rebeca sintiera asco de sentir sus manos.
—La corona espera grandes cosas de usted, se ha convertido en un símbolo de superación
para muchos plebeyos que intentan salir de su lamentable situación.
—Muchas gracias ¿Señor...?
—Don Mora.
—Muchas gracias señor Mora.
—Te dejaré a solas con el gobernador, al final de cuentas tú viniste a verlo ¿No? Que tengan
una buena charla.
Mora sale de la habitación.
Solos en una oficina húmeda y un poco caliente, se encontraba César mirando a Rebeca con
cierta duda. —¿Escuchaste lo que hablamos?— Pregunta él.
Rebeca se prepara para responder mientras observa con una curiosidad fingida la oficina.
—La verdad no escuche casi nada, simplemente oí tu voz y me acerque a tocar. Valla ¿ese
eres tú?— Rebeca señala un cuadro — Te ves lindo ¿Cuándo te dibujaron? ¿Cuándo tenías 20
años? Sin duda fuiste un gran partido para las doncellas de tu tiempo.
La confianza de Rebeca la hacía parecer tan ingenua, que hizo que Cesar se tranquilizara.
—Toma asiento Señorita, debes de estar muy cansada ¿Te traigo un vaso de Whisky?
—Sí, por favor.
César se dirige hacia uno de los estantes y toma una botella. Rebeca por su parte se sienta en
uno de los sillones que hay en la oficina. Seguidamente Cesar le da un vaso y riega el líquido
transparente dentro de este, luego se sirve uno para él y se sienta al frente de Rebeca
separados solamente por un escritorio.
César se veía como un marrano que sudaba por el calor, su camisa estaba empapada y
algunos botones no estaban sujetando nada, mostrando un poco de su barriga. Él da unos
sorbos de su vaso y habla.
—Ay Rebeca, lo que hizo tu hermana nos puso en una situación muy complicada, la familia
Berciainy a estado recia en querer colaborar, no quieren involucrarse con alguien que pueda
perjudicar su imagen.
—¿Qué tan mal quedamos delante de los nobles?
—Quedaron fatal, muchos de los nobles están diciendo que no van a pagar más tus recibos de
luz, prefieren volver a lo antiguo y anticuado antes que involucrarse con una prostituta con
dinero, aunque claro, yo no pienso igual a ellos, para mi tu eres solo una mujer sin rumbo que
busca dirección y yo quiero dártela.
César se inclina hacia adelante, juntando sus dos manos y mostrando su gordo rostro.
—Cásate conmigo— Dice de la nada poniendo en un nerviosismo a Rebeca.
Ella titubea un poco —No se que decirle.
—Piénsalo Rebeca, serías la esposa del Gobernador y tendrías libre disposición para expandir
la Luz de Ahet por toda la provincia de Timitry e incluso el reino. Tendrías el apoyo de la
corona y los recursos de esta.
—No lo se Don Cesar, creo que estamos yendo un poco rápido.
—No me vengas con cuentos de que necesitas estar enamorada, tu sabes perfectamente que el
matrimonio es solo una jugada política y diplomática para obtener algo más grande a cambio,
tu buscabas desesperadamente algún pretendiente en la nobleza para enamorarlo y ser la
señora de algún apellido, incluso metiste a tu hermana en todo ese asunto. Yo ahora te
ofrezco ser la primera dama de Timitry y expandirte libremente por donde quieras.
—Usted bien lo ha dicho es una jugada política y diplomática, entonces ¿Qué busca usted
exactamente?— Rebeca había tomado una posición retadora, duplicando su belleza
considerablemente. Había cruzado sus piernas y estaba jugando con su collar de Rubí para
desviar la atención del gobernador hacia su pecho.
—Lo que yo busco...
Rebeca ahora estaba en un buen lugar para observar el panorama general de las intenciones
políticas a las cuales querían obligarla hacer parte y si se negaba, la matarían sin
remordimiento alguno, al final de cuentas solo era un peón intercambiable en un tablero de
ajedrez.
Ella estaba reluciente por fuera, pero por dentro, se moría de ansiedad, mientras luchaba
constantemente en no sucumbir a su miedo y entregarle la empresa a Cesar a cambio de su
vida y la de su hermana.
Cesar ya no estaba mirando a Rebeca, su mente estaba buscando la forma de responderle y
salir ganando de esto "Mierda, que le digo, siempre supe que era mucho mejor ganarme su
confianza y hacer que me amara. No tuve que ser tan directo con ella, ahora tendré que jugar
al trueque"
—¿Qué busca gobernador?
—Tener un mayor control sobre tu empresa, ese es el motivo.
—Si eso es lo que busca, está bien.
Los ojos de César se iluminan por un segundo, su semblante cambia y ahora se nota un poco
más alegre.
—Entonces ¿Te vas a casar conmigo?— Pregunta ansioso.
—Si es lo que debo hacer para iluminar todo este reino, lo haré. Siempre y cuándo me
permita a mi gestionar los proyectos de expansión y mantenimiento.
Su seguridad venía mezclada con desespero y cierta ansiedad. Cualquier persona en el mundo
se daría cuenta de que lo hacía por miedo y no por estrategia, pero al parecer César estaba
cegado por su hombría y la veía más como una hembra que cae ante los pies de el macho
dominante.
—Está bien Rebeca.
Dentro de uno de sus muebles saca un anillo con una gema roja incrustada en él. Rebeca tras
ver el anillo resplandeciente estira la mano para que se lo pongan. Cesar lo coloca
suavemente en su dedo anular, para luego besar su mano.
—Es todo un gusto para mi casarme con usted, Rebeca Güitrago, no.... Rebeca Fahimi.

Thoughts

  • no_pica_nada

    Lo que me tiene aquí es si Ark en realidad va a matar al gobernador o si también eso es parte del viaje de su mente rota. Todo se siente endeble ahora.

    Permalink
  • nachoo

    Yo también llego a esos puntos en una historia donde el personaje está tan perdido que no sabes si lo que ves es real o no. Incómodo pero adictivo.

    Permalink
  • mvillar74

    Diría que Canaly es lo único real en todo esto, pero siendo sincera creo que tal vez ella también sea parte de la ilusión. Los dos están atrapados en la locura de Lino Blanco.

    Permalink
  • Ovid

    Esa conversación entre Ark y Yuan... duele. ¿Dónde más puedo leer tus historias?

    Permalink
  • me_regalas

    Ese giro donde descubre que toda su historia feliz fue mentira... uff. Qué crudo.

    Permalink
  • maratonvacio

    La escena con Yuan me dolió toda. ¿Tienes más textos por acá?

    Permalink
  • magdalenita

    Oof

    Permalink

Related posts

  • CAPÍTULO 5: MISERICORDIA POR AMOR

    «Vaya, sí que acabaste rápido esta batalla. ¿Serás igual en la cama?» —Para ser un arma santa, sí que eres muy candente... «¿Y qué mal dije? Te volviste conmigo uno en cuerpo y alma cuando tomaste…

  • CAPÍTULO 9: LAS HERMANAS GÜITRAGO

    La chica vestía muy refinadamente, tanto que incluso parecía una princesa. Su rostro era hermoso, uno que pocas veces puedes ver en tu vida; su cabello era rizado y de color café. Una ligera parte…

  • CAPITULO 7: LA MALDAD QUE FINGIMOS NO VER

    Qué hermosas eran las mañanas en la sabana Capital. El sol resplandecía con fuerza, llenando de luz toda la verde planicie; a lo lejos se asomaban algunas montañas. La carroza en la que habían caído…

  • CAPITULO 1: UNA VIEJA HISTORIA DEL MONTON

    Créanme que no es fácil narrar la cotidianidad de un Reino que lo único que conoce es la desesperación, donde el amor y la felicidad son los únicos sentimientos que no conoce el hombre. La esperanza…

  • CAPÍTULO 3: LA ESPADA DEL ELEGIDO

    Los tres iniciaron la marcha entre las verdes praderas. Primero caminaron por el pasto y luego llegaron a una carretera hecha de tierra. A los lados de esta había vacas comiendo pasto y otras siendo…

  • CAPÍTULO 4: UN PODER AJENO

    Al despertar, Ark se percató de que se encontraba en el mismo sitio donde el profeta lo había matado, pero este ya no se encontraba allí. Junto a él yacía la espada que había empuñado en el cielo,…

  • CAPITULO 13: CONOCIENDO AL ENEMIGO

    El ambiente en la carroza era totalmente lamentable, una Chloe que era incapaz de callarse ante cualquier movimiento, gesto o suspiro de Sam, ya que lo insultaba todo lo que fuera posible. Una…

  • CAPITULO 11: LA LUZ DE AHET

    Las mañanas en Timitry casi siempre son iguales; El sol saliendo mientras su luz intenta meterse en el rostro de las personas, una característica peculiar en toda casa de Timitry, pues la ciudad fue…