Ser visto sin haberlo pedido, sin haber gritado, sin haberle mostrado nada: es lo más raro que existe. Y vos lo escribiste con alguien leyendo despacio, paladeando cada palabra, como si fuera lo más precioso que alguien le hubiera entregado. Porque para quién ha sido invisible, eso es exactamente lo precioso.
CAPÍTULO 10 La última carta
Leí tu carta. La leí despacio, paladeando cada palabra, como quien se resiste a llegar al punto final. Y mientras mis dedos recorrían las marcas del papel, lloré. No de tristeza, sino por el…
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Ser visto sin haberlo pedido, sin haber gritado, sin haberle mostrado nada: es lo más raro que existe. Y vos lo escribiste con alguien leyendo despacio, paladeando cada palabra, como si fuera lo más precioso que alguien le hubiera entregado. Porque para q
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Leí tu carta. La leí despacio, paladeando cada palabra, como quien se resiste a llegar al punto final. Y mientras mis dedos recorrían las marcas del papel, lloré. No de tristeza, sino por el sobrecogimiento de saber que alguien, en algún lugar del planeta, fue capaz de verme en la penumbra sin haberme mirado jamás.
Sí, era yo. Siempre fui yo. La chica invisible de las cartas... que por fin ha encontrado su hogar en ti.
Thoughts
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Permalink"Sin haberme mirado jamás" - y aún así te vio. Eso es lo que quiebra todo. Que alguien te vea en la oscuridad.
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PermalinkSer visto sin haberlo pedido, sin haber gritado, sin haberle mostrado nada: es lo más raro que existe. Y vos lo escribiste con alguien leyendo despacio, paladeando cada palabra, como si fuera lo más precioso que alguien le hubiera entregado. Porque para quién ha sido invisible, eso es exactamente lo precioso.
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PermalinkAy.
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