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BATALLA DE LOS DIOSES, UNA HISTORIA JAMÁS CONTADA / CAPÍTULO 1 EL ORIGEN DE LOS DIOSES / TÍTULO 6 WUHOJU, EL REY DE LOS DIOSES

MiguelAngel
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Xor decía:

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Ovid

Wuhoju rechazando la bolsa negra porque lo suyo es tocar la flauta en medio de la naturaleza, y justo a ese le toca el trono. Apuesto a que esa bolsa acaba en manos de Huper antes de que se cierre el capítulo uno, se nota que lo vienes preparando desde ha

Wuhoju rechazando la bolsa negra porque lo suyo es tocar la flauta en medio de la naturaleza, y justo a ese le toca el trono. Apuesto a que esa bolsa acaba en manos de Huper antes de que se cierre el capítulo uno, se nota que lo vienes preparando desde hace varios títulos. Me alegra ver la saga seguir creciendo :)

Contenido de la publicación

Xor decía:

—Wuhoju trae alegría a mi espíritu y corazón con las dulces melodías de su flauta.

Juvuxu llevó a Xor y a sus acompañantes al templo; el gran dios quería que los demás conocieran a los perros infernales. Todos se congregaron en el recinto, sin que nadie supiera que el flautista era el invitado especial. Xor le pidió que tocara su instrumento para que todo el lugar se llenara de regocijo; después de un tiempo, proclamó:

—Les presento a Vako y Ñezi, mis guardianes. Ellos nacieron de la carne y la sangre de un demonio llamado Yove; su misión es servir a las divinidades.

Los dioses se arrodillaron y les dieron la bienvenida; en ese instante, Huper se sorprendió ante el poder del gran dios. El olfato de los perros infernales era poderoso y detectaba la maldad. Cuando el tramposo se acercó a saludarlos, ellos adoptaron sus formas de bestias, le ladraron y quisieron devorarlo. Vako le advirtió a su señor:

—Este ser huele peor que un demonio, merece la muerte.

Todos se asombraron por el aspecto y la reacción de las criaturas. Xor les ordenó que se detuvieran y les increpó:

—Yo les he dado la vida causando la muerte de Yove; ustedes juraron servicio y fidelidad a las deidades, ¿por qué van a atacar a mi hermano? Él me salvó la vida en su momento; atacarlo a él es como si me atacaran a mí.

—Perdónanos, señor, desconocimos a Huper —respondieron Vako y Ñezi.

Huper estaba nervioso; por poco descubrían su malicia, por lo que se escudaba en el gran dios, engañándolos con sus palabras. La reunión continuó y Xor proclamó:

—Levántate, Wuhoju. Tu corazón es bondadoso y valiente; eres el espíritu de la música. Esta es tu ceremonia de coronación y, a partir de este día, te conocerán como Kic, "el rey".

Wuhoju, sorprendido, se puso de pie mientras todos se arrodillaban para alabarlo. El corazón de Huper hervía de ira; no obstante, se esforzaba por mantener la calma para no alertar el olfato de las bestias. Xor lo condujo hacia el trono, retiró las sandalias que lo ocupaban, las cuales volvieron a adornar sus pies y le dijo:

—Siéntate en tu trono. Me reemplazarás y gobernarás con justicia y lealtad; no me interesa el poder ni la riqueza. Puedes acudir a mí cuando me necesites.

Enseguida, el soberano extrajo de su atuendo una bolsa negra y se la ofreció como símbolo de su servicio; ante el gesto, el espíritu de la música se arrodilló y declinó:

—Perdóname, señor, no puedo aceptar tu generosa oferta. Mi felicidad es tocar la flauta en medio de la naturaleza.

Huper vislumbró una oportunidad. Le causaba curiosidad el contenido de aquel envoltorio y pensaba en la reliquia sagrada, la causa de su vileza, cuya posesión ansiaba con codicia. Por lo tanto, interrumpió a las deidades y manifestó:

—Xor ha tomado una sabia determinación al ceder su reino a Wuhoju, ¿o acaso existe un mejor candidato que él? Es noble, valiente y de corazón puro; siempre ha mostrado bondad hacia nosotros. A partir de ahora, yo seré su mano derecha sin olvidarme de mi señor, cuyas órdenes se obedecerán. El gran dios desea descansar en su morada frente al río.

Yepuniku se angustiaba cada vez que el tramposo se expresaba, en especial durante aquel acontecimiento trascendental para el universo; sin embargo, no se atrevía a pronunciar palabra. Xor, al escuchar a su hermano, lo estrechó en un abrazo. Wuhoju aceptó el mandato de su señor, asumiendo el trono, y proclamó:

—El futuro del cosmos está en mis manos; gobernaré con sabiduría y conservaré la paz.

Todas las deidades lo alabaron. Huper avanzó hacia él, se postró a sus pies y se ofreció a servirlo. La ceremonia finalizó; el gran dios y sus acompañantes se retiraron del recinto sagrado, mientras Yepuniku sufría en silencio, presintiendo una catástrofe inminente.

Thoughts

  • RodrigoLezama

    Causa, a los perros infernales yo les daba el trono de frente. Olieron al tramposo al toque y todos haciéndose los locos.

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  • Ovid

    Wuhoju rechazando la bolsa negra porque lo suyo es tocar la flauta en medio de la naturaleza, y justo a ese le toca el trono. Apuesto a que esa bolsa acaba en manos de Huper antes de que se cierre el capítulo uno, se nota que lo vienes preparando desde hace varios títulos. Me alegra ver la saga seguir creciendo :)

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  • novelaacuestas

    Los perros tenían razón y nadie les hizo caso. Desde que Vako dijo que Huper olía peor que un demonio ya no me fío de nada de lo que diga el tramposo, y mira que se las arregló para salir de mano derecha del rey nuevo en la misma ceremonia. Yepuniku es el único que lo ve venir y no abre la boca. Apuesto a que la bolsa negra es la reliquia que Huper anda buscando, y que Wuhoju, al rechazarla, se la dejó a tiro. Ahora a esperar lo que hay dentro.

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