Che, Atila anduvo por el siglo V, así que el título junta su nombre con una escena de hace dos mil años y con lo de ahora. Igual funciona: esos jinetes sirven para cualquier imperio que arme un ejército.
Atila cabalga de nuevo
Pensamiento
Che, Atila anduvo por el siglo V, así que el título junta su nombre con una escena de hace dos mil años y con lo de ahora. Igual funciona: esos jinetes sirven para cualquier imperio que arme un ejército.
Contenido de la publicación
Hace dos mil años.
Las lanzas de miles de jinetes brillan al sol del amanecer en las colinas de Oriente.
Lo mismo se puede ver en las colinas del Norte.
Y del Oeste.
Los caballos bufan y sacan chispas con sus herraduras del suelo pedregoso. Nerviosos, ansiosos. Instintivamente parecen presentir la violencia que se viene.
Los jinetes entrecierran los ojos tratando de escudriñar el horizonte, buscando vislumbrar las señales del enemigo que se acerca. Los soldados, los más jóvenes principalmente, no están menos ansiosos que sus caballos, pero disimulan lo mejor que pueden; en la antesala de una batalla los soldados no pueden mostrar lo que sienten realmente, así que esbozan sonrisas aparentando calma y autocontrol, chocan sus puños cerrados y golpean sus escudos para infundirse valor y confianza. Los rostros impasibles de los mayores causan admiración a los jóvenes, a quiénes les parece imposible que esos curtidos combatientes pudiesen sentir miedo. La verdad es que los mayores sienten miedo también, pero han aprendido con el tiempo a aceptarlo y mantenerlo bajo control. En unos momentos habrá un choque terrible de ambas fuerzas, ellos ya lo vivieron en otras guerras y saben que si se logra sobrevivir al primer impacto y se pelea con suficiente brutalidad y sin descanso a continuación, es posible que vean un nuevo amanecer. Es posible.
Dos mil años después
Hace un par de años, el emperador del Norte comenzó a formar un enorme ejército, bien armado y con muchos recursos. Luego, sintiéndose suficientemente poderoso, comenzó a expandir sus dominios, invadiendo y sometiendo por la fuerza a los que hace poco eran sus vecinos y con quienes se visitaban y comerciaban sin mayores problemas. Cuando el pálido representante de la asamblea mundial le preguntó al emperador porqué lo había hecho, contesto con una media sonrisa “Porque puedo”.
El emperador de Oriente al poco tiempo hizo lo mismo, formó un ejército enorme y con grandes recursos, comenzando al poco tiempo a invadir a sus vecinos, expandiendo sus dominios a sangre y fuego, sin detenerse hasta someter a todos. Cuando la débil asamblea mundial le preguntó porque había iniciado las invasiones y su expansión sometiendo a sus vecinos, contesto muy serio “Y por qué no?”
Luego lo siguió el emperador de los reinos de Occidente, formando también un enorme ejército con el que invadió y sometió a sus vecinos, reclutando soldados y exigiendo aporte de recursos para financiar su movilización. Cuando la asamblea mundial (como en los casos anteriores, más por protocolo que en un verdadero intento por detener su esfuerzo bélico) preguntó a él sobre el porqué de movilizar sus ejércitos e iniciar la invasión y expansión de sus territorios, contestó “si no lo hacemos, seremos borrados del mapa ya sea por los ejércitos de Oriente o del Norte, o por ambos, no tengo alternativa”.
Así, la paz relativa que había durado 80 años terminó. Ahora la mayor parte del mundo estaba de nuevo en guerra.
Este conflicto mundial será sin duda mucho más terrible y destructivo que los anteriores. Hay ahora una cantidad enorme de nuevas armas, algunas capaces de pulverizar, incinerar e incluso volatilizar a miles de personas en un instante.
Peor aún, las armas actuales pueden ser lanzadas desde mucha distancia, miles de kilómetros, y resulta extremadamente difícil poder contrarrestarlas si no se posee la tecnología necesaria y las armas suficientes. Eso significa disponer de mucho, demasiado dinero.
Por si fuera poco, estamos a las puertas de una nueva etapa en la guerra, en el futuro inmediato se utilizarán armas que no necesitan la intervención humana para asesinar. Estas armas pueden decidir iniciar un ataque y eliminar personas conforme a lo que se les haya programado, pero la decisión del momento no será humana.
En casi todo el mundo la población civil ya comenzó a evacuar las ciudades, millones de personas huyendo por caminos atestados, cargando lo poco que pueden llevar hacia las áreas rurales, las montañas en algunos países, con la esperanza de no ser allí alcanzados por la guerra.
La eterna ingenuidad del ser humano, que no alcanza a comprender, a aprender luego de miles de años de historia, que la maldad es capaz de llegar dondequiera que vaya el hombre. Allí donde esté, la muerte, la crueldad y la destrucción los alcanzará siempre, si los mercaderes de la guerra lo estiman necesario, importante o simplemente “porque pueden”, o “porque no?”.
La historia se repite y tal como esos guerreros de hace dos mil años mencionados al comienzo, durante cada día de la nueva guerra, miles de aquellos hombres y mujeres que son enviados a la matanza tendrán miedo, miles morirán, otros resultarán con heridas terribles y los más “afortunados”, solamente quedarán con daños sicológicos permanentes, muchos de ellos sin posibilidad de tener una vida normal después de terminado el conflicto. Alcoholismo, drogadicción, episodios de violencia física al interior de sus familias, en su entorno laboral y otras discapacidades heredadas son el resultado ya conocido de los conflictos armados.
Hay una estrofa muy significativa en la canción Signos de los Tiempos de Harry Styles, que se hizo más conocida al ser interpretada en la película Project Hail Mary: “Nunca aprendemos, ya hemos estado aquí antes….Porqué estamos siempre atascados y huyendo de las balas?”
Thoughts
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PermalinkChe, Atila anduvo por el siglo V, así que el título junta su nombre con una escena de hace dos mil años y con lo de ahora. Igual funciona: esos jinetes sirven para cualquier imperio que arme un ejército.
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PermalinkDe los tres emperadores, lo que más se me quedó es la asamblea mundial preguntando por protocolo y no para frenar algo. Leí algo parecido hace poco sobre reuniones de emergencia donde todos ya saben que nadie va a votar nada. Y el salto de los jinetes a las armas que deciden solas deja la pregunta abierta sin hacerla. Bienvenido @GAlon_57!
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PermalinkChuta, en la primera parte todo es miedo de gente: los jóvenes que disimulan, los mayores que aprendieron a aguantarlo. En la segunda casi no hay soldados, hay emperadores que contestan con media sonrisa y armas que deciden solas. Para mí ahí está la vuelta del texto: hace dos mil años alguien tenía que tener miedo para que hubiera batalla, y lo que viene ya ni eso necesita.
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