Realmente yo quiero ser artista. Cada vez que salgo del baño y cada vez que entro en esa sensación de flujo de ideas lo que más me divierte pensar es sobre arte, y es que ser artista es egocéntrico, claro, uno puede hacer arte sobre los demás, pero el arte florece muy fuertemente cuando eso le importa al artista. Para nosotros el arte es la fuente de autorrealización que buscamos fuera de las convencionales.
Y eso es en cierto sentido una carga, porque estar enamorado del arte y no ver un futuro con él es demasiado doloroso. Debo pelear día a día todos los días para poder alcanzar esas sensaciones distintas de las que parece que he estado enamorado toda la vida. Creo que el amor más profundo es el que nace de la experiencia, el que entre más lo vives más lo sientes, más te lleva, más te encadena. «Todos nos embriagamos de algo» y «Nadie escoge a quien amar» pero ¿y si sí hay un amor correcto? Por eso Dios me pesa, y por eso no lo sé. ¿El amor existe?