La evasión hoy dio tregua a la confesada, notoria, triste y amarga linea abismal que me separa de tí.
Que carcome el alma, mí día, mí rutina, mí hacer habitual.
Que poco a poco ahoga la certeza a tí en mí y extingue el lenguaje tuyo para mí.
Con la bandera blanca en alto, siento que estás aquí, como pertenezco a tí, viajando en tus labios, en tus palabras, llegando a tu mente y aterrizando en tu corazón, con ese suave suspiro, que empuja mi mirada fija a tí, agotando todo tu arsenal.
Con la cálida atmosfera que nos da abrigo en el intervalo de amor, lo enaltezco en plegaria por la paz que me alimenta hoy.
Y es que hoy es hoy, ayer como ayer y este presente lo prefiero siempre, antes que aquel bélico ayer, que aquella línea abismal...
Si de pronto en esta contienda evasiva, te vuelvo a enfrentar, te diría que seguramente en un abismo infernal si quieres me puedes atrincherar.
Y si de esa profundidad saliera, te buscaría para arrebatarte el presente poderoso que deshizo la agonizante evasión de darte a mí, sabiendo que soy de tí.