Quiero aprender cuándo empieza
tu mañana,
despertarte con cada verso
y, en el proceso,
enamorarte a cada momento.
Quiero escribir cuando lloras,
escribir en los manantiales llorosos
de esos ojos cristalinos.
En tu vulnerabilidad encuentro
esa fascinación por quererte,
recitarte mis versos
ahogados por tus besos
y cuidar las cuencas nublosas
de mi más inmenso cielo.
Amo la sonrisa que adquiere el corazón de tus 8 letras.
Me pierdo y deshago en fragmentos pequeños
por la algarabía de verte en tu armonía,
y las estrellas, en su danza altiva,
forman aquella gran constelación
de tu belleza en una risa.
Amo el tenerte como te tengo,
descubriendo en la isla más remota
los secretos de tus besos,
sintiendo el aterciopelado tacto de tu cuerpo,
mientras me duermo en tus ojos sedosos y tiernos,
como tus finos cabellos.
Mía, serás mía, como estos escritos tuyos,
y, en mi fervor por tu amor,
escribo en las horas del cosmos,
a mi más grande devoción,
a ti, amor de mis letras.