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Dos poemas

magliomiguel
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[3/7, 1:33 a. m.] Miguel Maglio: ¿Crees que podemos aclarar lo que se avecina en mí? En lo que sucumbe, proclama tu renuncia a la falsabilidad, al estreñimiento y al gozo. Una libre espera, nueva de…

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[3/7, 1:33 a. m.] Miguel Maglio: ¿Crees que podemos aclarar lo que se avecina en mí? En lo que sucumbe, proclama tu renuncia a la falsabilidad, al estreñimiento y al gozo. Una libre espera, nueva de esperanzas; no quedé expectante ni intrigado en tus metálicos subproductos de la estupidez. Yo saldré ganando en mi propio juego. Soy más importante que tú solo por existir. Considero mis ánimos, esfuerzos y gastos; y para aclarar mi ser, mi máxima prioridad, no aguanto esa soberbia tampoco, ni esa maldita carta de renuncia insoslayable.Abre paso a mi necedad de no correr el maldito riesgo de elegir ese rumbo. Manejo mis problemas, pero que no sean producto de tu mísero interés. Qué patético es... Mis claros ejemplos sumen, decorados, tus fines pésimos. ¡Renuncio! A toda posibilidad y llamada. Me hago cargo del peso que traigo, sin retener ni un poco tu superflua, sobrada e imaginable impotencia que solo me estremece y me hace ungir el caos.Harto se puede estar de elegir siempre. Seguí unos ideales, ¿pero hasta dónde y cómo? ¿Qué producto resultará de eso? Maldito sea el día en que pisaste ese establecimiento. Maldito el rostro, la herrumbre tiesa, la cal en la arena, el incienso en la cenicera. Un beato se hunde; esconde su honor tras tu pasional enjambre del espanto. En las sabiendas solo emparejas dolor e ira dentro de mi ingenuidad, por haber hecho caso omiso a la callada sirena del viento en los árboles. Cantaban las aves y el sol relucía, pero tú mentías hasta la vida.Dentro de mí se ungían respuestas inconclusas, verdades cortando el fuego y la experiencia de una tierra deshabitada, pero extensamente cubierta de cenizas de lo que alguna vez fue un chico inocente. Así nace y se amedrenta una ilusoria histeria del cosmos, usurpando a las huestes de hombres y pensadores. Claro está el desenfreno que me causa este arrebato, sus impugnaciones sobreexpuestas ante mí mismo. Ya no me importa, en lo absoluto, tu mirada...

[3/7, 1:34 a. m.] Miguel Maglio: Texto 2: El Retorno al Mineral

Yo solo tengo mis dudas. Tengo frío. Estoy prendido de una brea fangosa, agarrado de los desperdicios, colgando de un péndulo con frío, con dolor... Simplemente no lo comprendo, me sofoco. Mi mente abierta procrea sin apariencia; no hay modo alguno de callar el ruido... más que con el ruido sobre las cosas de la mesa, mientras me hundo en la desesperación.¿No está claro ya? No hay mejor opción, se debe sucumbir a ella; no olvidarlo, no... No hay alternativa... A partir de ahí se nace, se crece. Encontramos una brecha de fango; sin tocarlo nos sumergimos, no hay salida. Veracruz del Olimpo, sucumbe la tempestad. Más veo yo: angustia y dolor operando gestos, sonrojada mala brecha, suelta, recta.En la línea, un hogar se dormía truncado; la verdura sopera, mezclada, descompuesta. Árbol y hortaliza mantienen enojo, contienen, supuran conjeturas, rabia, canto natural, canto a la brisa. Nunca se sintió más suave: la brea. Apetece infundir vida al pantano, ciclo de menester en un campo al lado. En una vieja catedral del pueblo suenan las campanas del destierro; las nubes tiemblan, se lamentan y entregan mi huerta, oh... El trabajo de mis generaciones, la brea, suma contradictoria, desasosiego calvo y breve. A sabiendas de lo que les dejo, se brotan en altura: sentencia, maná desproporcional, vital.Agua: callado me tiento, me enfrento a eso, me sentencio a ser uno en la tierra. Agua, anchor sangrante, torpe manejo cambiante a mi cuerpo para desfallecer en paz. Mi mundo se construye y desconstruye nadando entre minerales. Mi fuego clama regocijo de antónimos, versos, análisis... Descompuesto en la tierra me abro humo, sentencio a ninguno, arrojo abrojos entre presión y temperatura. Soy valioso mineral en bruto expuesto al callo mundo. Pero llega el hombre... me derrumbo. ¿Cuánto pasó desde que dejé de ser humano? No lo sé, me arrepiento de esta creación.

Thoughts

  • JuliaBenavides

    Eso que decís sobre no comprender, me pasa cuando llevo dieciocho horas en dos husos horarios y todo empieza a ser brea.

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  • HERIBERTO

    La rabia del primero es de alguien que todavía espera algo. El segundo es más triste porque ya no espera nada.

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