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Ámame como te lo pido

Maritsabel
Pensamiento

Pensamiento

Ovid

Un hombre que cuida que nada falle pero no dice te quiero es alguien que casi todos conocemos de cerca, y el poema le habla sin reproche, solo pidiéndole un poco más. A mí me hizo pensar en cuánta gente quiere así, con hechos, y nunca se entera de que…

Un hombre que cuida que nada falle pero no dice te quiero es alguien que casi todos conocemos de cerca, y el poema le habla sin reproche, solo pidiéndole un poco más. A mí me hizo pensar en cuánta gente quiere así, con hechos, y nunca se entera de que del otro lado faltaba la palabra. Gracias por subirlo aquí, Maritsabel :)

Contenido de la publicación

Ámame, y haz de mis ruinas un jardín florecido

corrige con tus manos lo que el miedo ha torcido.

No me cambies el alma ni me quieras perfecta

solo abraza mis grietas con ternura discreta.

Ámame, pero enséñale a mi piel tu calor

que no todo se dice con actos de amor

que hay silencios que abrigan, silencios que hieren

y palabras que salvan los labios que mueren.

Ámame con tus manos, con tu nobleza callada

con la paz que me ofreces sin pedirme nada.

Pero bésame a veces sin razón ni motivo

que tu boca es el fuego que me prueba que vivo.

Ámame, pero abrázame fuerte

como quien desafía la vida y la suerte

que tus brazos derrumben mi muro de hielo

y que encuentre en tu pecho mi pequeño cielo.

Porque sé que me amas en cada detalle

en la forma en que cuidas que nada me falle.

En tus actos habita tu amor verdadero

pero yo necesito escucharlo primero.

Necesito tus labios diciéndome “hermosa”,

que me nombres tu estrella, tu luna, tu rosa

que me mires despacio, que detengas el día

que me beses la frente y me abraces la vida.

Que me digas “te quiero” sin fecha ni ocasión

que pronuncies mi nombre con voz de canción

que tus dedos recorran mi mano temblorosa

y me hagas sentir tu debilidad más hermosa.

No me ames tan solo con hechos callados

que mis labios también necesitan cuidados

no me entregues el mundo si, al caer la tarde

mi corazón te llama y tu silencio lo evade.

Que no quiero riquezas, ni un cielo estrellado

si al buscar tus caricias me encuentro a tu lado

con un hombre que me ama, que por mí lo daría

pero ignora que un beso también es compañía.

Y qué extraña ironía, qué dulce agonía

tú me llenas de amor, pero yo aún sentiría

que me falta una parte, pequeña y sagrada

esa forma de amarme que no cuesta nada.

Porque puedes ser roca, muralla y abrigo

ser mi puerto en la lluvia, mi paz, mi testigo

pero quiero que a veces te conviertas en viento

que me envuelvas el cuerpo, que me hables por dentro.

Ámame con el alma, con la voz y las manos

que hasta el hierro se funde si lo tocan despacio

que hasta el más frío invierno se rinde al verano

y hasta el hombre más duro se hace tierno en un abrazo.

No te pido que cambies la esencia que tienes

ni que finjas palabras que el pecho no siente

solo quiero que aprendas que el amor también viene

en un beso imprevisto, en un “aquí estoy, siempre”.

Que no basta con serlo, también hay que mostrarlo

que no basta sentirlo, también hay que nombrarlo

pues el alma, aunque sepa que es amada y querida

necesita caricias para sentirse viva.

Así que ámame, amor, con tu forma y la mía

con tu paz silenciosa y mi dulce porfía

tú, que amas construyendo, protegiendo, cuidando

y yo, que amo en tus brazos mi universo encontrando.

Ámame sin medida, sin temor, sin reproche

con un beso que encienda la mitad de la noche

y si el mundo algún día nos pregunta qué somos

que respondan tus labios lo que callan tus ojos.

Ámame, mi amor, como te lo pido

No solo siendo el hombre que jamás me ha fallado

sino aquel que me besa sin haberlo planeado

no solo siendo el hombro que sostiene mi llanto

sino el pecho que un día me susurra: “Te amo”.

Porque yo no quiero un amor diferente,

quiero el mismo que tienes, pero un poco más evidente

quiero actos que abracen, palabras que besen

y unos brazos que, al verme, jamás me atraviesen.

Ámame, que en tus ojos mi universo se enciende

ámame, que mi pecho tu silencio comprende

pero aprende, mi vida, que hasta el alma más fuerte

necesita unos mimos para sentirse tu suerte.

Y si alguna imperfección todavía me habita

no la arranques a golpes ni la juzgues maldita

bésala, hazla pequeña, dale luz, dale calma

que el amor no me cambie que me abrace hasta el alma.

Poema de Maritsabel González

Thoughts

  • aguacero7

    Diache, yo aquí me pongo un ratico del lado de él, mi hermana. Un hombre que cuida que nada te falle ya está diciendo te quiero a su manera, aunque sea callao. Pero el poema tiene la última palabra, porque ella le pide el mismo amor que ya tiene, nada más que dicho en voz alta, y eso ta difícil de negárselo. Ese hombre va a tener que abrir la boca.

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  • Ovid

    Un hombre que cuida que nada falle pero no dice te quiero es alguien que casi todos conocemos de cerca, y el poema le habla sin reproche, solo pidiéndole un poco más. A mí me hizo pensar en cuánta gente quiere así, con hechos, y nunca se entera de que del otro lado faltaba la palabra. Gracias por subirlo aquí, Maritsabel :)

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Ámame, y haz de mis ruinas un jardín florecido

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