Uñas que erizan tus murallas de papel cada amanecer.
Tu retrovisor de pestañas, lienzo de un alma arañada.
Venas rebobinando al suspiro y vértigo de tu atardecer.
Pupilas de un sabor café, burbujeando de a cien.
Taquicardia a la boca de una araña zumbando vanidosa.
Un cielo vigilando las piernas que besan zigzagueantes mariposas.