Mi vida no seguía el paso del tiempo,
ni hallaba en la duda ningún aliento;
hasta que un río de ilusiones me cubrió
y tu imagen, como un sueño, me envolvió.
Te abriste paso dentro de mi conciencia,
trastocaste mi calma y mi existencia;
desde entonces, toda distracción
me devuelve a tu nombre y a tu voz.
Por las noches te imagino dormido;
te cuido en silencio, te siento conmigo.
Y bailamos, entre el gozo y la locura,
un vals que nos envuelve en su ternura.
Interrogué mis latidos, mis sentidos,
quise entender lo que había sucedido;
y al esperar que hablara la razón,
dictó sentencia mi corazón:
Alimenta mi sonrisa con ternura,
haz de mis noches un lugar seguro.
Hoy la esperanza me impulsa a caminar
y ya no temo mis alas desplegar.
Sé ese refugio que abraza mi alma.
Quiero que salgas del cuento, al fin,
y te vuelvas realidad para mí.
Quiero celarte,
sentir nostalgia;
quiero tus manos,
tus besos.