Ella es raíz que rompe el pavimento,
la mano firme que labra el porvenir,
fuerza pura bajo el firmamento,
que enseña al mundo cómo resistir.
Madre que arrulla el llanto con ternura,
mientras sus pasos marcan el compás;
baila en la hoguera de la vida dura
y encuentra el ritmo para dar la paz.
Poeta que escribe con su propio andar
los versos mudos de la madrugada;
sus ojos se cansan, mas sabe amar,
trabajadora, invicta, consagrada.
Bella y sutil como la flor perfecta,
fragante rosa encendida de abril;
mas que nadie su jardín someta:
sus espinas protegen su raíz.
No es solo pétalo expuesto al viento,
es tallo fuerte que no se va a doblar;
mujer de fuego, gracia y sentimiento,
que sabe herir a quien la quiera pisar.