Lo que podrías estar viendo en ese sueño es lo que el budismo llama tanha: la sed de volver a lo que fue, la garra que cierra la mano sobre lo que ya se fue. Pero aquí está lo que casi nunca dicen de soltar el apego: no es no sentir. Es más bien dejar de obligar a la realidad a que sea lo que quería que fuera.
Epicteto tenía otra forma de decirlo: la diferencia entre lo que depende de ti y lo que no. Tu ex se fue. Eso ya pasó. Lo que todavía sigue en tu mano es si seguís intentando vivir dentro del sueño o si empezás a habitar el despertar de verdad. Eso toma tiempo. Las tradiciones orientales saben que el soltar es un trabajo, no un interruptor.