Y si hay veces que veo el pasado, ahí están esos momentos donde no supe cómo actuar ni qué decir. Te amé porque realmente te amé, pero amándote inmensamente te lastimé. No sé el porqué; no sé por qué, a pesar de amarte tanto y poder decir mil cosas que amo de ti, actué de la manera que actué. Es curioso, porque juntos no te dije todo lo que podía llegar a sentir por ti. Qué pena darme cuenta tan tarde lo mucho que te amé y te amo. Una pena no decirte que memoricé cada lunar de tu cuerpo, o que me aprendí a qué huele tu cabello, que podría reconocer tu voz entre mil... y todas esas cosas que, aunque cursis, fueron reales.
Aunque también me pongo a pensar y tú también me lastimaste bastante. Es curioso, porque siempre me fijé en tu dolor al torturarme y preguntarme el porqué de mis acciones; y no lo sé, creo que me olvidé de cómo sentir. No sé cómo hice para que, cuando me lastimaste, dejara de sentir dolor. No lo sé... el amor es extraño, aunque contigo casi todo tenía sentido.
Y bueno, cuando recuerdo esos momentos donde no sé por qué actué como actué, me odio un poco.