Ya no soy aquel retoño,
hoy ya sé que siento,
esa niña,
de dos ojos cual soles,
mi amor,
la nostalgia,
me persigue,
la penumbra,
me alcanza,
pero con eso,
para pararme no basta.
No soy una estrella,
no busco serlo,
no sé quién seré,
solo sé
que despertaré,
siendo mejor que ayer.
Tal vez hoy,
nuestras órbitas se separen,
y quizás ya no vuelvan
a converger.
pero eso no significa
que este amor pare.
Esperaré lo que tenga que esperar,
batallaré, lo que tenga que batallar,
triunfaré y derrocado seré,
mas nada me detendrá.
Poco a poco,
descubro al amor,
lleno de dudas estoy.
Y solo el tiempo
terminará de esculpir
aquello que todavía no soy.
Eres tú mi amor,
¿Para siempre?,
No sé.
Solo hay que dejar
que la arena corra
para esta respuesta
averiguar.
Un hombre
no cruza dos veces un río
por dos razones:
El río cambia su caudal
y porque el hombre
no es el mismo
que una vez intentó cruzar.
De: Paco Zurdo