y no importaba donde buscase,
siempre estabas ahí.
Y aunque yo ni siquiera estaba buscando,
terminaba encontrandote.
tu risa parecía sonarme con el viento,
tu profesión me perseguía,
terminaba conociendo sólo personas de tu signo,
las fiestas que me invitaban eran al lado de tu casa,
hasta el perro que daban en adopción se parecía al tuyo y
hasta en la música del supermercado terminé encontrando esa canción viejita tuya que era tu favorita.
¿Casualidad? ¿O solo era el destino obligándome a no olvidarte?
¿O acaso era el destino diciendome que tenía que volver a intentarlo una vez más?
¿O... era el destino diciendome que ya fuimos historia?
Que tendré que aprender a vivir con tus fantasmas en mi día a día.
Que tendré que atesorarte como un recuerdo, en vez de vivirte cada día como me hubiera gustado.