Me niego a creer en el solo porque sí.
¿Y qué hay del destino? ¿De la vida? ¿De la casualidad?
No soy solo porque sí, no nací solo porque sí.
¿Cierto?
Díganme que nací por algo y no solo porque sí.
Díganme que vine a hacer algo en vida, llénenme de falsas expectativas burdas que al dormir se irán con mis ganas de creer y se irán así, solo porque sí. Porque Dios nos olvidó hace mucho, su omnisciencia es tan estupida como la mía, fue Dios solo porque sí, no porque quiso, no por el experiencia.
Solo.
Porque.
Sí.