10 de agosto de 2026. Una noche de hogar que recordaré
Ayer, 10 de agosto de 2026, tuve una noche de hogar en la casa de Damaris. Fue un día verdaderamente increíble y una experiencia que quiero guardar en mi corazón y recordar en mi diario.
Estuvimos Aldahir, Anthony, Johanna, el élder Zárate, el élder Gardner, Damaris y yo. También tuvimos un momento muy especial porque con esta noche de hogar celebramos el cumpleaños de Anthony y le cantamos el cumpleaños por sus 28 años. Fue bonito poder compartir juntos, reír, conversar y disfrutar de ese momento como amigos y hermanos.
Durante la noche de hogar aprendí y reflexioné sobre el Espíritu Santo que fueel tema central impartido por Aldahir. Es un miembro de la Trinidad que no tiene un cuerpo físico, pero que puede estar siempre con nosotros. Como miembros de la Iglesia y después de haber dado el paso del bautismo, tenemos la bendición de poder recibir Su compañía constante.
Comprendí nuevamente que el Espíritu Santo es nuestro Consolador en los momentos de angustia, pero también puede ser nuestra fuente de alegría y paz en los momentos buenos. Qué hermoso es saber que no estamos solos.
También pensé en la oración. La oración es el medio que nos permite comunicarnos con nuestro Padre Celestial y con Jesucristo. Podemos hablar con Ellos y abrir nuestro corazón, pero es el Espíritu Santo quien puede testificarnos las respuestas. Él puede hablar a nuestro corazón, a nuestra mente y a nuestra alma, y ayudarnos a reconocer la verdad.
A través del Espíritu Santo podemos recibir revelación constante y sentir una certeza especial de que Jesucristo es el Cristo viviente, nuestro Salvador y Redentor. No es solamente un conocimiento intelectual; es algo que podemos sentir profundamente dentro de nosotros.
Esta noche de hogar me hizo pensar en lo importante que es aprender a reconocer las impresiones del Espíritu Santo y seguirlas. Él puede guiarnos en nuestras decisiones, fortalecernos en los momentos difíciles y ayudarnos a acercarnos más a Jesucristo. También puede ayudarnos a ser instrumentos para bendecir a nuestras familias, amigos y a las personas que nos rodean.
Me siento muy agradecida por haber vivido este momento con Aldahir, Anthony, Johanna, el élder Zárate, el élder Gardner y Damaris. Más que una simple noche de hogar, sentí que fue una oportunidad para compartir, aprender y sentir el Espíritu.
Quiero recordar este día porque fue verdaderamente increíble. Agradezco a Dios por las personas que puso en mi camino y por estos momentos que fortalecen mi fe y mi testimonio.
Sé que Jesucristo vive y que Él es nuestro Salvador. Sé que el Espíritu Santo es un regalo de nuestro Padre Celestial y que puede testificarnos la verdad en nuestro corazón, nuestra mente y nuestra alma.
Estoy agradecida por esta noche y por todo lo que sentí y aprendí. Quiero seguir buscando esos momentos en los que pueda sentir al Espíritu Santo y reconocer la mano de Dios en mi vida. Y lo comparto e el nombre de Jesucristo. Amen.