El martillazo en el estadio lo desparrama todo: Shao Kahn cree que corta una traición y la gente vitorea, mientras los guardias mordidos ya tiemblan en las puertas. Lo leo como un capítulo sobre el orgullo, porque cada uno que pudo pararlo (el brujo con su gripe, el emperador con el pie en el torso) prefirió no mirar. Me da que Mileena, que ya se llevó un intento de mordisco, va a ser de las últimas en caer.
1-Paciente Cero Sensible
Pensamiento
El martillazo en el estadio lo desparrama todo: Shao Kahn cree que corta una traición y la gente vitorea, mientras los guardias mordidos ya tiemblan en las puertas. Lo leo como un capítulo sobre el orgullo, porque cada uno que pudo pararlo (el brujo con s
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Paciente Cero
7 días antes de la pandemia
Reptile estaba patrullando los límites del Outworld; siendo una de las tareas que el soberano emperador, Shao Kahn, le había encomendado al Zaterrano. El hombre reptil vagó por las fronteras del reino, aparentemente sin un rumbo fijo, no teniendo nada más que el abrasador sol de la mañana como única compañía.
No obstante, el ser escamoso pudo distinguir algo en los amplios cielos amarillentos del mundo exterior. Unas nubes de tormenta y un destello en el cielo se estaban acumulando en una sola dirección.
Podía reconocer eso a miles de kilómetros a la redonda. Era una de las grietas espacio-temporales que suelen abrirse en el reino cada cierto tiempo. Normalmente suelen tener un tono verdoso o anaranjado, debido a la naturaleza mágica del entorno. Pero su resplandor era de color púrpura. Había algo anormal en esa fisura interdimensional.
Notó cómo algo había caído de esa luz brillante, estrellándose contra el suelo arenoso del área. Reptile se acercó solo para asegurarse de que no sea una amenaza para el gran emperador Shao Kahn. Una nube de polvo causada por el impacto estaba cubriendo gran parte del cráter. Reptile se asomó discretamente para percatarse de que estaba envuelto en una especie de capa negra. Cuando se acercó con extrema cautela para identificar de que se trataba, se dio cuenta de que era… «¿Un habitante de la tierra?»
Su figura era humana, pero no tenía la apariencia de los enemigos jurados que ya conocía. Tenía un traje oscuro como la noche, y unos cuernos en forma de orejas de murciélago en la cabeza.
Un sonido gutural salió del extraño, se puso de pie, soltando jadeos sordos y gemidos agónicos. El ser volteó la cabeza a ciento ochenta grados, solo para revelar una cara parcialmente cubierta por una máscara. Pero lo más aterrador no era la forma antinatural con la que giró. Si no su piel, que se veían partes caídas, hasta sus dientes eran visibles. Sus ojos parecían blancos, como si su vida se hubiera desvanecido. Y el sonido, ese sonido agónico, parecían provenientes de una bestia hambrienta.
Sin previo aviso, el ser se abalanzó contra Reptile, El Zaterrano a duras penas pudo esquivar el ataque. La criatura humanoide comenzó a dar patadas y golpes con la precisión de un artista marcial profesional. El ser escamoso no se quedó atrás, defendiéndose con codazos y rodillazos.
En cierto punto de la pelea, la criatura extranjera le propinó un codazo que hizo que la guardia del Zaterrano se agachara, y lo tiró contra el piso, El ser se abalanzó contra el reptil, y este en respuesta posicionó el brazo en medio para defenderse. Luego de un largo y agónico forcejeo, el ser humanoide abrió sus mandíbulas, y con un rápido movimiento, clavó sus dientes en el cuello de Reptile.
El Zaterrano en respuesta le dio una patada, el tirón le había arrancado una parte de la piel. Para luego, agarrar al hombre murciélago de la cara, y tirarle un vómito de ácido en el rostro.
El líquido corrosivo derritió lentamente al ser extraño, al punto que la carne se desprendió, dejando únicamente un cráneo rojo humeante.
Cayó muerto en la arena. Reptile respiró pesadamente, debido a la adrenalina del combate. Miró su propia sangre verdosa salir de su cuello. Para alguien que estaba acostumbrado a la violencia y la carnicería, esta herida no era nada.
Miró el cadáver con detenimiento, antes de retirarse de regreso al palacio real. Lo que no sabía, era que esa batalla había condenado a los seis reinos.
***
En el palacio del Outworld, Shao Kahn estaba caminando por los campos de entrenamiento, mirando a cada uno de sus soldados. Tenía una postura erguida, con la cabeza levantada y sus manos en la espalda. Su mirada era aguda y penetrante:
–¡Gente del Outworld! Soy consciente de nuestra situación actual con el reino de Edenia. ¡Hemos sido pisoteados, escupidos y humillados! ¿Por quiénes? ¡Por esos sucios y asquerosos traidores! ¡Pero pronto, recuperaremos lo que es mío por derecho! ¡Los pisaremos, aplastaremos y destruiremos sus frágiles egos! ¡Ustedes son mi martillo! ¡Y los guiaré a la victoria eterna del Outworld! ¡Ríndanme pleitesía y no caerán en la batalla! –
Mientras el ejército mantenía una formación recta y postura firme ante las palabras de su emperador, uno tenía la espalda encorvada y la cabeza agachada. Por más que lo intentara, no podía seguir el ritmo de sus compañeros.
Era Reptile, quien sentía como su cuerpo ardía por dentro, temblaba de forma incontrolable, y a duras penas podía mantenerse de pie. Pese a la fuerza de voluntad del Zaterrano, su desgaste físico había ganado la batalla. Colapsando en medio de la arena, soltando un golpe seco que no pasó desapercibido por el temible tirano.
El reptil humanoide estaba respirando con dificultad, debido a la temperatura inestable de su cuerpo. Sus camaradas miraron con sus ojos amplios a la pobre alma que estaba en el piso, susurrándose entre ellos.
Shao Kahn, con unos ojos fijos, se acercó al debilitado reptil con un paso firme, haciendo notar su presencia. Miró a su subordinado febril, y le dijo con voz firme y pie en el torso.
–¡Levántate, Zaterrano inmundo! ¡No te dije que descansaras! –
Su mano derecha y brujo personal, Shang Tsung miró la situación desde lejos, notando algo que el emperador no era capaz de ver por su propio orgullo de gobernante supremo.
Se acercó con elegancia al reptil y dijo:
–Espera, Lord Shao Kahn. Hay algo que no está bien con él… –
El emperador miró a su lacayo con una ceja levantada, no entendiendo esas palabras de su mano derecha.
–¿De qué hablas, Shang Tsung? –
El brujo se acercó al debilitado Reptile, y al levantarlo para examinarlo, se percató de su temperatura. Tras levantar el párpado, y comprobar su pulso dijo:
–Parece que Reptile está enfermo. Una gripe de seguro. –
–¿Cómo que está enfermo? Esa cosa ha soportado batallas intensas y ¡¿ahora me dices que cayó por una gripe?! –
–Señor… ya hemos perdido el reino de Edenia. No podemos darnos el lujo de mandar a pelear a soldados enfermos – dijo el brujo tranquilamente. – Déjame tratarlo. Puede que mis remedios hagan que vuelva al combate. Reptile es uno de nuestros mejores guerreros, y no es conveniente mandarlo al campo de batalla en estas condiciones. –
El temible emperador del Mundo Exterior miró a Shang Tsung, luego al febril Reptile, y con un gruñido respondió con desdén:
–Está bien… que descanse… Pero lo quiero en forma y listo para la batalla en poco tiempo. ¿Entendido? –
–Le aseguro que Reptile estará en forma cuando lo haya curado – dijo el brujo posando el brazo del Zaterrano en su hombro. –
Con esto, se retiró con el enfermo Reptile del lugar. Mientras que el emperador continuó con su discurso.
***
En el laboratorio del palacio, Shang Tsung miraba al enfermo Reptile, mientras preparaba un remedio herbal con las plantas que tenía en una mesa. El Zaterrano estaba en una mesa de operaciones, respirando pesadamente, mientras temblaba debido a sus dolores musculares.
–Sea lo que sea que tengas, puedo ayudarte a aliviar tus males, al menos antes de la reconquista de Edenia. – dijo el hechicero mirando a su paciente – Aunque lo más probable es que el Emperador te obligue a hacer una tarea denigrante… –
Con esto, miró el resultado de su trabajo, un frasco transparente con un líquido verde brillante.
–A juzgar por lo que me dice mi magia, esta es una enfermedad de naturaleza biológica. Sin embargo, he preparado un remedio herbal que puede curar tu resfriado. –
Cuando acercó el frasco al enfermo Reptile, le ordenó:
–Bébelo. –
El Zaterrano, débilmente, se levantó de la camilla. Miró el líquido verde, y sin pensarlo dos veces, agarró el frasco, y de un trago se tomó el contenido.
El brebaje medicinal normalmente tardaba unas horas o minutos en reaccionar ante una gripe común. Por lo que el brujo agarró el frasco vacío y lo puso en la mesa más cercana mientras decía:
–Voy a volver a ver a Shao Kahn. No salgas del laboratorio. –
El brujo se retiró del lugar, dejando solo a Reptile.
***
4 días antes de la pandemia
Había pasado un tiempo, y Reptile no estaba mejorando su salud, al contrario, solo empeoró. El brujo subestimó la gravedad de la enfermedad, y el remedio no surtió efecto. Lo que significaba que no era una simple gripe.
Shang Tsung se llevó los dedos a la barba, analizando con fría mirada al enfermo Zaterrano. Quien se encontraba agarrándose la cabeza, y soltando gruñidos.
–Me duele… – fue todo lo que pudo decir el guerrero reptil. –
–Esto es más grave de lo que imaginé – dijo el brujo mirando al paciente agónico –. Voy a necesitar a un profesional para que te revise. –
El reptil sintió cómo su estómago ardía, por lo que soltó su vómito corrosivo en el suelo de la guarida, mientras su mirada desorbitada intentaba recuperar su dirección.
El brujo levantó levemente el labio superior mientras una ceja se alzaba en su cara.
–Que asco… – tras soltar ese comentario, se dio media vuelta y dijo –. Voy a buscar a un médico brujo, ellos saben más de magia curativa que yo. Volveré mañana, ya que tengo asuntos que atender con el emperador. Y mandaré a un guardia a limpiar eso. –
Se retiró de la habitación dejando solo a Reptile con su propio vómito.
***
3 días antes de la pandemia
Shang Tsung había regresado, y como lo prometió, trajo consigo a una mujer de una avanzada edad, con cabello gris y túnica blanca.
Mientras caminaba por los pasillos, el brujo le explicaba a la vieja curandera la situación:
–Este Zaterrano estuvo enfermo por unos 3 o 4 días aproximadamente. Intenté darle un remedio herbal poderoso, pero no funcionó. –
–¿Por eso me llamaste? – cuestionó la mujer mirando a la mano derecha del emperador –. Puedo revisarlo para determinar lo que le pasa, y así darle un remedio apropiado. –
–Esas son buenas noticias, mi lady. Últimamente el emperador anda más furioso que nunca. Después de que fracasara la invasión al Earthrealm, y Edenia se rebelara. –
–La arrogancia puede llevar al hombre más poderoso a su eventual caída… –
–No necesitamos discursos moralistas ahora… Necesitamos saber lo que le pasa a Reptile, ese es su trabajo. –
En eso se escuchó un fuerte grito, era del laboratorio del brujo. Cuando el hechicero y la anciana llegaron al lugar, presenciaron una escena inquietante. Reptile estaba en estado de shock, gritando por ayuda con desesperación, mientras unos guardias lo sometían.
–¡Por los seis reinos!, ¿¡qué está pasando aquí!? – bramó el brujo. –
–Señor Shang Tsung, ¡que milagro que usted llegó! – dijo uno de los guardias que sometía al Zaterrano – Cuando fuimos a revisarlo, comenzó a gritar y a decir que veía criaturas en todas partes. –
–Esto ya no es normal… – dijo el temible mago al darse cuenta de lo que estaba pasando – Llévenlo al calabozo, ahí vamos a revisarlo… –
–¡Sí, señor! – asintieron los guardias. –
Los soldados del mundo exterior arrastraron al enfermo Reptile por los pasillos, mientras este se movía con desesperación, y las pupilas abiertas a su máxima capacidad, suplicando por ayuda.
–Una vez que lo encadenen, podrá revisarlo con total tranquilidad. Hay algo realmente malo en Reptile. –
***
Más tarde, el Zaterrano estaba encadenado en una celda, sudando frío, mientras trozos de escamas estaban empezando a caer de su piel, tenía la respiración pesada, mientras veía como su entorno se distorsionaba: Los barrotes se volvían serpientes y las caras de los guardias que lo vigilaban se derretían.
La médica bruja se acercó a Reptile con cautela, mientras hablaba con voz dulce:
–Calma… respira hondo… no voy a hacerte nada…–
Shang Tsung estaba mirando la situación desde una distancia lejana, quería saber que estaba ocurriendo con Reptile. Pero había algo más en su oscura mente que no lo dejaba tranquilo, aunque no sabía qué era exactamente.
Luego de un rato, la mujer salió de la celda para informarle al brujo:
–Me temo que no va a ser tarea fácil ayudarlo, Señor Shang Tsung. –
–¿Cómo que no va a ser fácil? –
–He tratado desde simples resfriados a enfermedades mortales a lo largo de los siglos. Pero esta enfermedad es una que jamás había visto en mi vida. –
– Haga todo lo necesario para curarlo. Lo necesitamos en perfectas condiciones. –
–Haré todo lo que esté en mis manos para que se recupere, pero no puedo prometer nada. –
Con esto el brujo se retiró, dejando sola a la anciana con el reptil.
***
Un día antes de la pandemia
Shao Kahn estaba con Shang Tsung, discutiendo planes tácticos y de guerra. Mirando planos y posiciones en que se encontrarían sus enemigos, para así invadir Edenia y recuperarla. Mileena miraba el mapa a lado de su padre, igualmente contribuyendo con algunas ideas.
No obstante, un guardia entró al salón de forma abrupta. Estaba respirando pesadamente y tenía una herida en el brazo:
–¡Soberano emperador! ¡Tenemos un problema! –
–¿Qué quieren ahora? – dijo Shao Kahn con un desdén al mirar a su subordinado herido. –
–Es Reptile… ¡Se ha vuelto loco! ¡Y está matando a los guardias! –
–¿Qué? – dijo el emperador arqueando una ceja. –
***
Shao Kahn fue a ver la situación por cuenta propia, ya que quería comprobar lo que decía uno de sus súbditos con sus propios ojos. Estaba acompañado de Shang Tsung y Mileena.
Al llegar a la zona, miró el desastre que tenía adelante. Las paredes estaban manchadas de sangre. Los órganos de soldados y Tarkatanos estaban esparcidos en el suelo de piedra. Y en el centro de todo, estaba Reptile, con un trozo de carne en sus manos y con una mirada blanca.
Su cabeza giró a ciento ochenta grados, solo para mirar al emperador y abalanzarse contra él. Mileena por reflejo, pateó al Zaterrano en la cara, haciéndolo retroceder y cayendo al suelo. La bestia no se detenía, y con un ritmo que no era propio de él, abrió los dientes para intentar morder a la hija del emperador. Pero el brujo reaccionó a tiempo, y transformándose en un Shokan logró inmovilizarlo en el suelo, posando su cabeza en el piso con su pie.
El emperador al percatarse de que uno de sus aliados intentó atacarlo a él y a su hija sin consideración, gritó:
–¡Traidor! –
El ser se retorcía en el pie, intentando inútilmente de liberarse, soltando mordidas y sonidos guturales.
El emperador con una postura firme, señaló con el dedo a Reptile y dijo:
–Por intento de agresión a su soberano emperador… ¡Serás ejecutado por alta traición! –
Reptile no suplicó ni rogó por piedad, eso alertó al hechicero.
***
Día 0 de la pandemia
Era el día de la ejecución, la gente miraba desde el estadio al condenado.
Reptile estaba amarrado a un poste, moviéndose con retorcidas sacudidas, mordidas al aire y gruñidos. El emperador pasó al frente con un enorme martillo en mano, y con pasos firmes se acercó al prisionero.
–¿Últimas palabras antes de morir, ser inmundo? –
El Zaterrano sólo respondió con gruñidos y sacudidas violentas, intentando morder al emperador con desesperación.
Shao Kahn, al no tener respuesta, levantó el colosal martillo en el aire, y miró con los ojos filosos a Reptile, antes de dar el golpe de gracia.
Un impacto contundente en la cabeza bastó para acabar con su vida. Salpicando sus sesos y su sangre verde por la arena del estadio.
El cuerpo decapitado de Reptile dejó de moverse. Ya se había ido. El soberano levantó el martillo, y la gente vitoreó. Sin embargo, la condena llegó demasiado tarde: La verdadera amenaza silenciosa ya estaba esparcida en los cuerpos de los afectados. Lejos de la arena, los guardias que sobrevivieron a las mordeduras del Zaterrano ahora custodiaban las puertas y los pasillos del palacio, comenzando a temblar, y a sentir como una enorme fiebre los invadía.
Thoughts
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PermalinkShang Tsung diagnosticando gripe con un párpado y un pulso, y luego dejando al enfermo solo con su vómito hasta mañana. Mal empieza todo cuando el que mira tiene prisa por volver con el jefe.
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PermalinkSiete días y aquí el único que come es el bicho, ay. Y el brebaje verde de Shang Tsung no cuenta como comida.
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PermalinkLa mordida en el cuello de Reptile y su fiebre ante Shao Kahn arrancan fuerte. Oblivion IV y V: The Other Side sigue un virus parecido, con una corporación que lo ocultaba desde antes.
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PermalinkEl martillazo en el estadio lo desparrama todo: Shao Kahn cree que corta una traición y la gente vitorea, mientras los guardias mordidos ya tiemblan en las puertas. Lo leo como un capítulo sobre el orgullo, porque cada uno que pudo pararlo (el brujo con su gripe, el emperador con el pie en el torso) prefirió no mirar. Me da que Mileena, que ya se llevó un intento de mordisco, va a ser de las últimas en caer.
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