No existen palabras correctas
para la mujer indicada,
es un silencio que nutre el alma,
musa que desnudas las formas de amar.
No necesito mapas
para encontrar tus tesoros,
en la pausa de tus parpadeos
los encuentro iluminando al mundo.
Los aleteos de tus recuerdos,
le hacen caricias y cosquillas
a mi frasco de inspiración y tinta,
miel con que endulzas la realidad.
Sin decirme nada
logré entenderlo todo,
descifrando tu compañía,
destilando los momentos.