De cuando era por ti que –me temía–
hubiese más de mí para mañana,
cayese del dintel de porcelana
el tuyo escudo aquel que no cedía
.
de cuando era por ti que me esperaba
atado, en mis reproches, tus deslices.
Recuerdo, me quisiste y yo te amaba
y sigo hogaño solo en mi guarida.
.
De cuando era por ti que desvelaba
mis formas de pecar al fiel intento
que el ser, cuanto encubriese a mi coartada,
.
hizo de mí –aseguro– un mal momento
y, el haber, que ya no creo escuchar, despierto
y hablo primero yo si me reclamas.