benitopalomo
Logros
- Semanas de escritura I
La Sombra del Cautivo La mañana olía a asfalto húmedo y café quemado. Julián caminaba por la avenida principal con la cabeza gacha, atrapado en el monólogo automático de sus preocupaciones laborales. Dobló la esquina de siempre y, por una fracción de segundo, sus ojos físicos captaron algo imposible: vio su propio abrigo marrón, el cuello levantado contra la brisa, caminando tres pasos más adelante. Parpadeó, pero la imagen no se desvaneció. Al contrario, sintió un leve tirón, como el hilo…
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La Sombra del Cautivo La mañana olía a asfalto húmedo y café quemado. Julián caminaba por la avenida principal con la cabeza gacha, atrapado en el monólogo automático de sus preocupaciones laborales. Dobló la esquina de siempre y, por una fracción de segundo, sus ojos físicos captaron algo imposible: vio su propio abrigo marrón, el cuello levantado contra la brisa, caminando tres pasos más adelante. Parpadeó, pero la imagen no se desvaneció. Al contrario, sintió un leve tirón, como el hilo…
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El JUICIO DE LA CONSCIENCIA
Un día me di cuenta de que mis seres queridos lloraban frente a un féretro. Al ver su dolor, intenté tocar sus hombros para consolarlos, pero mi mano atravesaba sus cuerpos como si fuesen…
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EL TEJIDO INVISIBLE
EL TEJIDO INVISIBLE
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LA TRAMPA
La trampa de la carne y el latido,
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La Verdad de la Lágrima
La Verdad de la Lágrima
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LLORA En la sombra callada de la noche, donde el mundo se…
LLORA En la sombra callada de la noche, donde el mundo se apaga y se suspende, se abre la vieja puerta de la herida que el tiempo prometió dejar atrás. Nadie enseña el valor de las cenizas, ni el peso del dolor que no se llora; nos pidieron coraza, paso firme, olvidar el camino del ayer. Pero hay un tiempo hondo para el alma, un rincón donde el pecho se desangra en silencio, sin testigos ni aplausos, abrazando al que fuimos y dolió. Dejar caer la lágrima en el suelo no es derrota, es rescate…
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ESTUVE AQUÍ Miré por la ventana el filo donde el cielo se…
ESTUVE AQUÍ Miré por la ventana el filo donde el cielo se abraza con el mar y me llegó una quietud sin nombre a abrazarme. ¿De qué sirve gastar la vida escasa en preguntas que el tiempo no va a contestar? Una gota de lluvia en la mejilla, un beso, el viento de otoño en la piel, valen más que una supernova y que mil galaxias girando sin saber. El universo es gigante y está dormido, no sabe que existe. Solo unas criaturas pequeñas y breves sienten el milagro que las vuelve tristes. Da pena…