Un Maldito con Suerte
Este libro no es un manual de autoayuda ni una guía sobre cómo tomar buenas decisiones (de hecho, si algo demuestran estas páginas, es que mis decisiones a los cuatro, a los doce o a los diecisiete años rondaban la absoluta inconsciencia). Esto es, sencillamente, un recorrido por el museo de mis propios imprevistos: una recopilación de anécdotas, cicatrices, abrazos a destiempo y milagros cotidianos.
Publicaciones
-
Capítulo I: Parafina con hielo
Dicen que los niños tienen un ángel de la guarda con reflejos de felino. El mío, evidentemente, ese día estaba de vacaciones. O peor aún: estaba mirando para otro lado. Por suerte, mi instinto de…
-
Capítulo II: Galletas, sangre y hospital
Si a los cuatro años descubrí a qué sabía la parafina, a los cinco decidí comprobar qué tan resistente era mi cabeza contra un piso de cerámica. Mi cabeza perdió. La cerámica ganó por nocaut.
-
Capítulo III: Los cinco minutos más largos
Para un niño de vida humilde, la felicidad no necesitaba demasiados adornos. No hacían falta parques temáticos, hoteles cinco estrellas ni viajes al extranjero. Para mí, la cumbre de la libertad, la…
-
Capítulo IV: Caído del cielo (literalmente)
A los diecisiete años uno se cree inmortal. No metafóricamente. Literalmente. A esa edad la sangre hierve, los reflejos están supuestamente al cien por ciento y el peligro es un concepto abstracto…
-
Capítulo V: La marca de la valentía
En la fauna del liceo siempre fui un tipo asocial. Y aclaremos algo antes de que alguien saque conclusiones equivocadas: dije asocial, no antisocial. No me interesaba hacer daño, provocar problemas…