Ya pues, no tener que convencer a nadie de quedarse. Harto tiempo se puede pasar una persona convenciendo y llamándole a eso relación.
Yo quería que fueras mi destino
Pensamiento
Ya pues, no tener que convencer a nadie de quedarse. Harto tiempo se puede pasar una persona convenciendo y llamándole a eso relación.
Contenido de la publicación
Creo que una de las cosas que más me costó aceptar fue entender que no todas las personas que llegan a nuestra vida están destinadas a quedarse.
Algunas llegan para acompañarnos durante un tiempo, para enseñarnos algo, para hacernos sentir cosas que nunca habíamos sentido y, aunque en nuestra historia ocupen un lugar enorme, en la suya quizá solamente fuimos una etapa.
Y qué difícil es aceptar eso cuando tú no lo veías así.
Yo no te veía como una etapa.
Cuando llegaste a mi vida, no pensé que algún día tendría que hablar de ti en pasado. No imaginaba que aquello que estaba comenzando terminaría convirtiéndose en un recuerdo al que tendría que aprender a mirar desde lejos.
Yo te imaginaba de otra manera.
Te imaginaba quedándote.
Imaginaba más conversaciones, más momentos, más historias que todavía nos faltaban vivir. Pensaba que después de todo lo que habíamos compartido vendrían muchas cosas más. Que quizá, con el tiempo, aquello que sentíamos encontraría la manera de convertirse en algo que ambos pudiéramos llamar nuestro.
Mientras yo pensaba en cuánto podía durar nuestra historia, quizá tú simplemente estabas viviendo el momento.
Y no te culpo.
Creo que esa fue una de las cosas que tuve que aprender: que sentir algo profundamente por alguien no significa que esa persona tenga que sentirlo exactamente de la misma manera ni imaginar el mismo futuro.
Yo estaba pensando en destino y quizá tú solamente estabas pasando por una etapa de tu vida en la que yo formaba parte de ella.
Y aceptarlo dolió.
Dolió porque cuando quieres de verdad a alguien, no quieres ser un capítulo bonito de su historia. Quieres ser parte de los siguientes capítulos también.
Quieres estar cuando las cosas cambien, cuando lleguen nuevos sueños, cuando existan nuevos problemas, cuando haya días buenos y días difíciles.
Quieres quedarte.
Y quizá por eso cuesta tanto aceptar cuando la otra persona decide continuar su camino sin ti.
Durante un tiempo me pregunté qué me había faltado.
Si había hecho algo diferente, si hubiera dicho otras palabras, si hubiera esperado un poco más, si hubiera sido mejor, quizá la historia habría terminado de otra manera.
Pero después entendí que no todo final significa que alguien haya fallado.
A veces simplemente dos personas quieren cosas diferentes.
A veces una persona llega preparada para quedarse y la otra solamente tenía espacio para compartir un pequeño tramo del camino.
Y eso no hace menos verdadero lo que viviste.
Yo sí te quise.
Sí imaginé cosas contigo.
Sí hubo momentos en los que pensé que quizá tú eras esa persona que finalmente se quedaría.
Y aunque al final no haya sido así, no voy a fingir que no significaste nada solamente porque no terminaste siendo mi destino.
Fuiste importante.
Fuiste una parte de mi vida que me cambió de alguna manera.
Me dejaste recuerdos que probablemente nunca voy a olvidar por completo y también me enseñaste que el amor no siempre tiene la forma que nosotros queremos darle.
Quizá tú fuiste una etapa para mí también, aunque durante mucho tiempo me negara a verlo.
Porque mientras yo pensaba que perderte significaba perder el futuro que había imaginado, con el tiempo entendí que solamente estaba perdiendo un futuro que todavía no existía.
Y eso cambió mi manera de mirar nuestra historia.
Ya no quiero preguntarme por qué no te quedaste.
Prefiero agradecer que alguna vez coincidimos.
Porque hubo un momento en el que nuestras vidas se encontraron, y aunque no haya durado para siempre, fue real mientras estuvo.
Hoy puedo aceptar que yo quería que fueras mi destino y que, sin embargo, terminaste siendo una etapa.
Y sí, todavía puede doler.
Hay recuerdos que aparecen de repente y momentos en los que me pregunto cómo habría sido todo si las cosas hubieran sido diferentes.
Pero ya no quiero vivir atrapada en ese “qué hubiera pasado si...”.
Porque quizá el verdadero aprendizaje fue entender que no todas las personas que amamos vienen a quedarse.
Algunas vienen a enseñarnos cuánto podemos sentir.
Otras nos enseñan cuánto debemos aprender a querernos.
Y algunas simplemente pasan por nuestra vida, dejan una huella enorme y después continúan su camino.
Tal vez tú fuiste una etapa que yo quería convertir en destino.
Pero ahora entiendo que si alguien realmente está destinado a caminar conmigo, no tendré que convencerlo de quedarse.
Y si algún día vuelvo a mirar atrás, quiero hacerlo sin arrepentirme de haberte querido.
Porque aunque no hayas sido mi destino, fuiste parte de mi historia.
Y algunas etapas, por más que terminen, siempre serán importantes por todo lo que nos ayudaron a descubrir de nosotros mismos.
Thoughts
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PermalinkYa pues, no tener que convencer a nadie de quedarse. Harto tiempo se puede pasar una persona convenciendo y llamándole a eso relación.
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PermalinkParce, a mí me pasó al revés y también raro: con la mamá de mi hija nunca hubo destino ni etapa, y hoy nos organizamos mejor que muchas parejas. Y aun así a veces me da rabia. Ni modo.
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PermalinkLa opción que viene puesta en cualquier historia es que termine. Quedarse es lo que hay que marcar a mano, y nadie avisa eso al principio.
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PermalinkNadie escribe desde el lado del que se fue, po. Ese texto no existe en ningún lado y cachái que sería harto más corto.
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PermalinkMe alegra que hayas subido esto, @seavienbyyeni. Me quedo con lo de perder un futuro que aun no existia, porque a mi me pasa que las cosas que mas me cuestan soltar son justamente las que nunca llegaron a pasar. Y seguro que dentro de un tiempo tu misma vas a leer este texto distinto. Que bueno tenerte por aqui :)
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PermalinkMe da que la otra persona nunca dijo etapa ni destino, esas dos palabras las pusiste tú de repente para poder ordenarlo. Puede ser que me equivoque.
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