Y si de verdad no me quiere,
que sus ojos dejen de abrir abismos en el marco de mi existir,
que pueda olvidarme de su voz,
porque todo lo que hay en mí busca su calor.
Usted, que ve a través de mi alma,
ve lo que hay en mi corazón:
es él, atrapado,
un intento mío de refugiarlo del dolor.
A veces pienso que se escapa,
que de mi sangre se desata,
pero llega la noche y de nuevo está aquí,
latiendo fuertemente adentro de mí.