Vuelve la luz, vuelve la esperanza,
aquella que había muerto por tu partida,
no pensé que regresarías,
pero grande fue mi sorpresa, al saber que volverías.
Te vi, Te vi pasar por aquel pasillo de blancas baldosas esa fría mañana.
Me di cuenta por tu mirar,
Me di cuenta que te podía recuperar.
Para mí no es suficiente, para mí no es suficiente,
no puedo a mí alma convencer que una carta de amor espere,
una carta que no llegará,
aunque yo más lo anhele.
Triste no estoy, triste claro que no lo estoy,
soy feliz siendo tú amiga,
aunque más me gustaría ser tu prometida.
Francisca Antonia