Absorbida por los colores
observando la minuciosa perfección,
el sol reflejando la nada,
desprendiendo de sí partículas visiblemente invisibles,
rodeada de una nube de calor que abraza toda la piel que cubre mi carne, mi ser.
Cómo los rayos de luz se absorben y viajan por mi sangre,
hacen parte de lo que soy,
plena.
Inundé mis entrañas de un aire fresco:
tierra, pasto, flores,
una naranja cortada.
Mi espalda sintiendo el macizo suelo,
mis ojos hacia arriba, abiertos,
el cielo tan azul
y mi corazón tan lleno.
Aleluya por tu creación
que me envuelve y hace brotar de mí todo este amor.