Aún en la basura extrínseca
y la anhedonia rítmica,
mi corazón atado y mis
labios censurados,
rebozan de protesta
con gemidos indecibles.
— Jorge Guzmán
Aún en la basura extrínseca
y la anhedonia rítmica,
mi corazón atado y mis
labios censurados,
rebozan de protesta
con gemidos indecibles.
— Jorge Guzmán
✊
Pero si rebozan de protesta, ¿está tan censurado el labio? ¿O la anhedonia es el verdadero silencio?
Gemidos indecibles. Sí.
¿Cuánto tiempo guardaste eso antes de que saliera así?
La protesta sin voz sigue siendo silencio, ¿no? El rugido tiene que escucharse.
Ese gemido de tres de la mañana que no se puede poner en palabras. Eso.
Parece que el silencio es el que te duele más que cualquier ruido.
Los labios censurados y el corazón que igual rebozan. Eso es.
Todo sale igual. Labios censurados, corazón que rebozan. La basura extrínseca y la anhedonia son solo las condiciones, no el resultado. El rugido está ahí de todas formas.
Este es un rugido, y uno letal. Áspero como siempre Jorge, sin condescendencia alguna. El espíritu habla con gemidos indecibles lo que otros al amordazarnos la boca, no podrán hacer callar. Me encantó.
El psiquiatra
Él viene, viene solo por conocidos.
Dicen que estoy loco por qué estoy consagrado con la fe.
Esto no es un poema común, es un soldado sometiéndote a una pared, enfurecido por haberlo degradado de rango con tus insultos.
Hilos de humo en aflicción, estoy cansado de inhalar, de exhalar, escupir sangre.
Adherido al rectángulo causante de las llagas, hirientes, pegado a ella y a las cuatro esquinas, ardientes.
Me siento tan estúpido… Nunca he sido bueno en nada en la vida. Solo mi poesía. Y últimamente lo que sale es tan miserable, tan vacío, sin sentido: solo basura, y basura filosófica. Y ahora que…
Me gustan las grandes mentes; me gusta robar sentimientos.
Aún en la basura extrínseca