Aún en la basura extrínseca
y la anhedonia rítmica,
mi corazón atado y mis
labios censurados,
rebozan de protesta
con gemidos indecibles.
— Jorge Guzmán
Aún en la basura extrínseca
Aún en la basura extrínseca
y la anhedonia rítmica,
mi corazón atado y mis
labios censurados,
rebozan de protesta
con gemidos indecibles.
— Jorge Guzmán
Todo sale igual. Labios censurados, corazón que rebozan. La basura extrínseca y la anhedonia son solo las condiciones, no el resultado. El rugido está ahí de todas formas.
Este es un rugido, y uno letal. Áspero como siempre Jorge, sin condescendencia alguna. El espíritu habla con gemidos indecibles lo que otros al amordazarnos la boca, no podrán hacer callar. Me encantó.
Oye, chico,
No dejes que
Luna mía, eres una descarada, pues hay que tener un descaro monumental para llegar así, sin avisar, y secuestrarme la cordura. ¿Con qué derecho te metes en mis pensamientos un martes cualquiera?…
Cincuenta y cuatro días en siniestro tormento, el cielo perdía equilibrio.
Resulta tedioso
Decadencia anímica
El vacío y las tinieblas.
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