El vacío y las tinieblas.
Y antes de la luz la tierra estaba desordenada, y sometida al Abismo y las tinieblas; Dios vio que no era bueno, y dijo: ¡Hágase la luz!
Así nacieron realmente el Día y la Noche, sin sol ni luna, ni astro alguno. Solo la luz de Dios irrumpiendo en el cataclismo, y llamó Dios a las tinieblas del vacío, Noche; y a la luz divina la llamó Día. Estos no son los días de los hombres, sino los Días de Dios y sus hijos celestes. Porque los días son de la luz, pero esa luz se hizo por el resplandor del Hijo de Dios.